Lorenzo, a evitar la placidez en las Termas

Lorenzo y Bautista/
Lorenzo y Bautista

Argentina recibe el Mundial de MotoGP con un único animador posible

MIGUEL SESÉMadrid

Lorenzo es la única esperanza a la que se agarran los aficionados al motociclismo para poder vivir un campeonato disputado en este 2014 en el que las HRCy Marc Márquez han arrancado con dos triunfos incontestables, precedidos por sendos errores del piloto de Yamaha, que en el mes de abril y con apenas 50 puntos disputados ya ha entregado algunas de sus opciones.

El circuito de Termas del Río Hondo, en Argentina, es la inédita tercera prueba de un Mundial de MotoGP que está tornándose en peligroso, hablando siempre en términos del espectáculo. La supremacía de las motos de Nakamoto unida a la caída de Jorge en Catar y su salida falsa en Las Américas deja un panorama desolador por delante. Salvo reacción en sudamérica, y con Valentino Rossi perdido a medio segundo de la cabeza, el resto del año se podría transformar en poco más que una copa monomarca en la que el de Cervera tendría todas las de ganar frente a un Pedrosa que también quiere aprovechar el nuevo trazado para inquietar a su compañero. Esta particularidad, unida al hecho de que para ver el campeonato al completo y en directo ha habido que pasar por caja dejan pingües beneficios a corto plazo, pero un escenario incierto en la media y la larga distancia.

Lorenzo, a quien tradicionalmente le cuesta más ganarse el cariño de buena parte de la afición a pesar de que los resultados le convierten en uno de los más grandes de la historia nacional, es ahora el clavo ardiendo al que se agarran tanto Dorna como los fans imparciales para poder disfrutar del tan cacareado mejor campeonato de todos los tiempos. En 2013, en clara inferioridad mecánica fue capaz de llevarlo vivo hasta Cheste, algo que en el presente curso ha empezado a escribirse torcido y sin renglones. Yamaha no sólo no se ha acercado a su némesis sino que ha perdido el compás en los diapasones, hasta el punto en el que el 99 reclamó probar la montura Open de Aleix Espargaró buscando soluciones que no hallaba en la YZR -M1. Se perdió parte de la pretemporada, se quejó de los neumáticos y lanzó mensajes a la marca que vinculaban su futura renovación al rendimiento de la maquinaria de 2014. Llegó a Catar sabiendo que lo hacía en inferioridad y se fue al suelo por exceso de ímpetu, en la primera vuelta. Fue peor en Texas, donde sabía que tenía que llegar liderando a la primera curva y se escapó con el semáforo en rojo. Un desastre de arranque que le obliga a echar el resto en un trazado desconocido, para él y para todos.

Por detrás sí hay emociones, y de las fuertes. El podio obtenido por Dovizioso para las Ducati pone en peligro su presencia en Open y abre la vía para las Factory 2. Pero hasta que cumplan con todos los requisitos que les obliguen a modificar sus prestaciones son una alternativa fiable a las motos secundarias de Honda y Yamaha. Bradl y Bautista no encuentran su momento, mientras que Pol Espargaró y Bradley Smith dirimen una guerra de resultados interna pero lejos de los puestos donde se les presuponía.

Mundiales igualados

En Moto2 y Moto3 los campeonatos llegan muy abiertos. En las 600 cc Tito Rabat ya sabe que sus rivales no se pueden contar con los dedos de una mano, y además Maverick Viñales ha necesitado sólo de dos carreras para dar un salto de calidad que muchos otros pilotos no llegan a dar en la vida. Los dos españoles, junto a los habituales Zarco, Luthi, Nakagami y compañía han presentado credenciales para volver a llevarse el gato al agua de Mundial más entretenido.

Por debajo, sus hermanos pequeños de Moto3 marchan al rebufo de Jack Miller. El australiano, junto a su KTM, se niegan a entregarle el testigo a los pilotos españoles y sus monturas. Las Honda de Rins y Álex Márquez volverán a ser las principales alternativas al paisano de Stoner, que sigue paseando la bandera oceánica por los podios de todo el mundo.