Hamilton, el inconforme, saca el mazo

Hamilton, en la segunda sesión libre de Hungría. /
Hamilton, en la segunda sesión libre de Hungría.

El británico se lleva el mejor crono de la primera jornada de entrenamientos del GP de Hungría, pese a que dice haber tenido problemas de tracción, con Alonso más cerca de los de arriba

DAVID SÁNCHEZ DE CASTROMADRID

Apostar por ver un Mercedes en lo más alto de las tablas de tiempos de los entrenamientos libres de cualquier gran premio de Fórmula 1 es ir a tiro hecho. Hungría, obviamente, no iba a ser una excepción. Los 55 grados centígrados que llegaron a alcanzarse en el asfalto del trazado magiar no fueron un impedimento demasiado importante para que Lewis Hamilton y Nico Rosberg volvieran a demostrar que son los rivales a batir, máxime en un circuito donde el británico ostenta el récord -empatado con Michael Schumacher- de mayor número de victorias.

Sin embargo, Hamilton no salió contento de su primera jornada de trabajo de esta recta final previa a las vacaciones. El piloto británico se encuentra en una situación un tanto complicada, ya que es muy consciente de que cualquier mínimo fallo puede hundirle en la carrera de fondo que sostiene con su compañero de equipo. El coche debe funcionar en perfectas condiciones, sus sensaciones deben ser ideales y todo debe salir a las mil maravillas para encontrar su llamada zona de confort a la hora de encarar la prueba. Pese a endosarle seis décimas a Sebastian Vettel, tercero en la segunda sesión de libres, Hamilton salió muy disgustado de sus boxes a hablar con la prensa. Según el inglés, no tuvo nada de confianza en los neumáticos y no encontró el rendimiento esperado en ningún momento. Insistimos en el dato de que sacó más de medio segundo al tercer clasificado.

«Hemos tenido problemas debido al pobre agarre que tenía hoy la pista. No sé si eso es debido a los neumáticos o a la pista en sí, pero ha sido bastante malo en ambas sesiones», aseguraba el segundo clasificado del Mundial y máximo favorito este fin de semana. «Tenemos mucho trabajo que hacer durante la noche para asegurarnos de obtener la mejor configuración para el fin de semana, ya que todavía no estamos completamente a gusto con el coche, aunque nuestro ritmo de carrera se veía bien. Vamos a tener que estudiar bien los datos para saber dónde estamos realmente», zanjaba al respecto Hamilton.

Hablar del rendimiento de Fernando Alonso tras una sesión de viernes siempre es una incógnita. En los primeros libres fue tercero, y cuarto en los segundos, pero pocos creen que pueda repetir esas posiciones en la sesión de clasificación de este sábado. El piloto asturiano estuvo probando, como el resto de corredores, múltiples piezas nuevas que han llevado a Hungaroring para aprovechar al máximo las cualidades aerodinámicas de esta pista. En un trazado de alta carga como es el húngaro, el Ferrari F14-T sufrió menos de lo esperado, tanto en tandas cortas como en tandas largas, por lo que se puede augurar un rendimiento óptimo -que no perfecto- este sábado. El intenso calor será una variable más a tener en cuenta por parte de los ingenieros de Maranello, aunque confían en haber encontrado el punto a los neumáticos medios y blandos.

El GP de Europa, en Azerbaiyán

Marco Mattiacci tuvo que dar explicaciones en la sala de prensa, acompañando a otros jefes de equipo. A sabiendas de que las opciones de este 2014 ya están prácticamente perdidas, al máximo mandatario de Ferrari le cuestionaron sobre las posibilidades del año que viene e incluso del próximo. «¿Es realista pensar en ganar en 2015 o se lo plantean como un año de transición hasta 2016?», lanzó un avispado periodista en la sala de prensa. El italiano le miró fijamente, ladeó una sonrisa y con su voz grave, respondió con un simple: «Lo más realista es no comprometerse». Y es que Ferrari está en una encrucijada complicada. Las vacaciones servirán para que cojan pilas y fuerza para una recta final de campeonato que se antoja como un verdadero vía crucis en el conjunto con más historia en la Fórmula 1.

La anécdota de la rueda de prensa de los jefes de equipo la protagonizó Christian Horner. Al jefe de la escudería Red Bull le incomodaron las preguntas acerca de la posible cancelación del Gran Premio de Rusia debido a las tensiones que hay en la zona, o cómo evaluaba la confirmación del GP de Europa en Azerbaiyán, un país que no es conocido precisamente por su ejemplar democracia. Muy enfadado, Horner pidió a los periodistas que ese tipo de preguntas se las hicieran a Bernie Ecclestone o a Jean Todt, que para eso son los que toman las decisiones. Quizá las malas pulgas de Horner, que el año pasado no mostraba, se deben a que ya había perdido la costumbre de ver a sus pilotos luchando sólo por el podio.