John Jacobs, un antes y un después

La visita de Mr Jacobs se convirtió en el comienzo de una nueva etapa para el golf español

KIKO LUNA

En los años 80 la enseñanza del golf en España se basaba meramente en los consejos transmitidos entre los profesionales y los 'caddies', a través de sus propias sensaciones y experiencias. Los criterios técnicos no estaban unificados y muchas sensaciones no se correspondían con lo que realmente uno pensaba que estaba haciendo. Fue entonces cuando comenzó el 'Legado de Mr Jacobs'; un golfista inglés -jugador en los años 50-, que llegó a este país con unos conceptos muy claros que afectaban concretamente al impacto y al vuelo de bola. Una enseñanza muy sencilla de transmitir, muy fácil de entender y muy fácil de practicar por los alumnos.

Esa primera visita de Mr Jacobs se convirtió en el comienzo de una nueva etapa para el golf español. Después vinieron otras muchas. Y cada año, los mejores profesores y jugadores esperaban su llegada con ilusión. Unos para aprender a enseñar, otros para poner en práctica en su 'swing' sus consejos y, para muchos, el punto de partida para el trabajo anual.

En España tenía sus mejores 'profetas': Pepito Gallardo, Jesús Arruti y Carlos Celles, que reforzaban e implantaban su sistema por todo el país. ¡Cuánto les debemos!, cuántos grandes profesores y jugadores habéis conseguido.

La enseñanza ha evolucionado mucho en los últimos años -y es fantástico porque cada vez tenemos más conocimientos-, acompañada por una tecnología nos que nos está dando mucha información sobre lo que ocurre realmente durante el 'swing', en el momento del impacto y en el vuelo de la bola. Esta circunstancia ha supuesto que algunos profesores hayan puesto en duda el sistema de Mr Jacobs y, aquí es donde, desde mi experiencia, se confunden. Porque el maestro perfecto sería un Mr Jacobs modernizado.

He tenido la gran suerte de poder compartir toda mi formación con Mr Jacobs y él conocía perfectamente los nuevos conceptos técnicos. Siempre me decía que adaptara la forma de enseñar a cada jugador -un aprendizaje individualizado-, en función del tiempo que el golfista puede dedicarle a la práctica. Pongamos un ejemplo sencillo: a un jugador que pega 'hook', por tener mucha acción de manos, le modificaríamos -buscando un resultado más instantáneo y, suponiendo que el 'grip' sea neutro-, el 'grip' a más abierto; pero si en cambio lo que buscamos para el jugador es un resultado mejor en el tiempo (contando con su dedicación), el cambio que le ofreceríamos realizar sería mejorar la acción del cuerpo.

En definitiva, todo cambio supone entrenar y Mr Jacobs era capaz de mejorar al alumno en la siguiente bola solo cambiando el 'stance' ('grip', alineación y postura). Esta es la magia de su forma de enseñar. Llevo 25 años formándome como maestro, asistiendo anualmente a numerosos congresos y cursos, con ponentes de fama internacional, donde nos enseñan sus métodos de enseñanza. Y, puedo asegurar que ningún curso ni congreso me ha aportado más que ver en acción a Mr Jacobs. No lo cambiaría por nada del mundo. Mi éxito como maestro se ha producido gracias a él y a sus 'profetas': Gallardo, Arruti y Celles. En mis primeros años de profesor llevaba siempre el libro de 'Juegue mejor al golf: diagnóstico, explicación y corrección de defectos de John Jacobs' y lo consultaba delante de mis alumnos. En la actualidad tengo numerosos alumnos de todos los niveles y con la gran mayoría utilizo el sistema de Mr Jacobs. Con los que no lo utilizo, siempre tengo en cuenta sus fundamentos. Solo puedo concluir: «Muchas gracias Mr Jacobs». (J. Jacobs falleció el pasado viernes, día 13, a los 91 años, en Inglaterra).

 

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