La Roja no consigue escapar de su espiral negativa

Varios jugadores españoles se lamentan al acabar el partido ante Holanda. /
Varios jugadores españoles se lamentan al acabar el partido ante Holanda.

Del Bosque no logra solucionar los problemas de un grupo irreconocible desde la deblace brasileña

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

«Las cosas no se han torcido del todo», insiste Vicente del Bosque tratando de explicar que España no está perdida. Lo cierto es que para el resto, la Roja no ha salido de su espiral negativa, sigue igual de perdida que en Brasil y desde el Mundial ha perdido la mitad de sus partidos: cuatro de ocho. España sólo ha vencido a selecciones menores y sufriendo. De hecho, Italia es la última gran selección a la que ha ganado: en marzo del año pasado en el Calderón y en la final de Kiev de la Eurocopa 2012, por un contudente 4-0. En la Confederaciones sólo pudo ganar a Uruguay, ya que empató ante los transalpinos y Brasil le pasó por encima en la final (3-0). En el último año, España ha disputado trece encuentros y suma seis derrotas, todas ante selecciones de entidad: Holanda, Chile, Francia, Eslovaquia, Alemania y otra vez Holanda. En ellos, ha logrado el peor registro goleador desde que tomó las riendas del equipo, a razón de 1,83 tantos de media. Y es que en los tres últimos amistosos perdidos ante Francia, Alemania y Holanda no ha sido capaz de marcar. «Hemos estado encima del rival, llegado al área y dominado, pero nos ha faltado el gol. No quiero engañarme, pero creo que eso ha sido lo único que nos faltó. Para hablar de una obra hay que rematarla, y no lo hicimos», explicó el salmantino.

La falta de gol no es un problema nuevo, y, de hecho, aceleró el proceso de nacionalización de un Diego Costa enrachado. Del Bosque, que no ha podido contar con Costa por inoportunas lesiones durante los encuentros posteriores a la cita en Brasil, no termina de encontrar la solución a un defecto que ya detectó antes del fracaso mundialista. Ese problema del gol se prolonga pese a que ha hecho debutar a ocho atacantes desde Brasil: Munir, Alcácer, Rodrigo, Callejón, Morata, Nolito, Juanmi y Vitolo. De todos ellos, parece que Alcácer y Morata son los únicos con opciones reales de tener continuidad para convertirse en alternativas al 19 del Chelsea.

Problema de liderazgo

No es el único asunto a corregir, ya que Del Bosque sigue confiando en los mismos centrales que hace cuatro años pese al adiós de Puyol, al que se echa en falta no sólo por su fútbol. El grupo, tras quedarse sin referentes como el capitán barcelonista, Xavi, Xabi Alonso, Villa o Torres, tiene la sensación de que hay demasiadas barreras por romper, demasiados vicios del pasado. Sólo Ramos alza la voz en la caseta cuando vienen mal dadas. El seleccionador apostó por dar un liderazgo a Cesc que venía reclamando pero no termina de confirmarlo en el césped ni tampoco fuera del mismo. El jugador del Chelsea, que en la previa regateó salir ante la prensa a hablar de su polémica ausencia de noviembre en la que fue acusado de falta de compromiso por su compañero Sergio Ramos, no encajó bien la derrota en el Amsterdam Arena, donde lució el brazalete de capitán por vez primera tras 95 internacionalidades. Al catalán no le gustó que en Cuatro se le preguntara si había motivos para creer en la selección. Respondió con un par de monosílabos antes de irse y desde lejos cargó contra el periodista. «¡Vaya preguntita, qué jeta que tenéis!».

En Holanda, menos para el grupo, la Roja volvió a ver mancillado su prestigio. Fue superada por intensidad, fútbol y mentalidad. Esta selección, cuando la cosa se tuerce, no tiene mentalidad para superarlo. Gerard Piqué fue uno de los que pidió calma y no ve tantos problemas en el horizonte: «No le doy importancia a este resultado. Ya perdimos amistosos y acabamos ganando títulos. La actitud del equipo es buena. Estamos haciendo pruebas. Hay que seguir mejorando», añadió. Su compañero Pedro Rodríguez, uno de los fijos pese a que no cuenta con minutos en su club, afirmó tras la derrota ante Holanda por 2-0 que «el equipo está bien y los jóvenes aportan», si bien quiere «mejorar el juego y ganar», aunque recordó que será «difícil». «Hay que animar. Hay gente que llega nueva a esta selección, que tiene grandes estrellas. Hay que seguir con ganas», explicó. El debutante Vitolo, por contra, reconoció que la derrota dolió en la caseta. «Cuando hemos terminado el partido estábamos todos jodidos. Cuando entras al vestuario tras un partido así, te sientes dolido. Los capitanes han hablado. Hay líderes en el vestuario y ayudan mucho», reveló.

El caso Villa

La Roja que hizo tocar el cielo a todo un país ya no existe. Debe reinventarse. Aquel grupo de campeones debe ser sustituido y el proceso es doloroso para todos. Sobre todo para un seleccionador que ya ha citado 15 nuevos desde Brasil y al que se empieza a cuestionar menos en las zonas nobles de la Federación, que siguen teniendo fe en el salmantino. En el grupo se tiene la sensación de que el cuerpo técnico ha perdido el foco, que debe ser firme y justo con todos. En algunos casos creen que no se premia el rendimiento, tampoco el compromiso, y que a veces se regala vestir la camiseta nacional. La posibilidad de que Villa sea convocado tres partidos para que alcance las 100 internacionalidades asombró al grupo, que no entiende la posible medida. Soriano o Bueno, en gran momento de forma y goleador, no han sido citados nunca, pero se estudia la posibilidad de que un futbolista juegue hasta tres partidos aunque no se cuente con él para la Euro 2016.

Del Bosque tiene claro que la idea sigue siendo usar la pelota para defenderse, pero no tiene tiempo en desarrollar su idea. En Holanda llegó a tener once jugadores de clubes diferentes sobre el césped. La homogeneidad que daba el bloque del Barça en los años anteriores ha desaparecido. De hecho, hasta los azulgrana juegan ahora menos en posición y más al espacio. La selección es un grupo de enormes futbolistas procedentes de muchos equipos de distintos países, con distintas filosofías. Fijar una idea, desarrollar un equipo tipo, es cuestión de tiempo y constancia, pero se ha optado por no repetir con un bloque. En unos casos por no saturar a los futbolistas, en otros por no tener problemas con los clubes, en algunos por contentar a determinados jugadores ansiosos por sumar internacionalidades, no sólo los nuevos. Contentar a todos está alejando a España de encontrar una idea y desarrollarla. «La verdad es que ha sido una noche positiva en muchas cosas. Nos vamos con derrota pero con una buen experiencia. No me voy tan descontento como aparenta el resultado». Del Bosque, que sabe que cuenta con más mimbres que paciencia, al menos mantiene el optimismo.