Cesc, el fijo que nunca fue «indiscutible»

Cesc en un entrenamiento con la selección española. /
Cesc en un entrenamiento con la selección española.

El centrocampista catalán ha pasado de puntillas en la última concentración tras faltar en noviembre y ver cuestionado su compromiso por Ramos

RODRIGO ERRASTI MENDIGURENMadrid

En la Federación Española de Fútbol (FEF) se pensó que Cesc Fàbregas fuera uno de los futbolistas que diera la rueda de prensa antes de volver a medirse ante Holanda. La opción parecía idónea. El catalán es uno de los pocos que jugó los dos imborrables partidos ante la Oranje: entró en la prórroga en Johannesburgo y asistió a Andrés Iniesta en el gol que dio la primera Copa del Mundo. También accedió como suplente en San Salvador de Bahía, cuando la selección española ya perdía 1-4 y estaba sumida en un depresión tras dos goles consecutivos casi cómicos.

Fábregas finalmente no compareció ante los medios en Amsterdam, por lo que sus únicas palabras ante la prensa estos días se limitan a un reportaje en Marca apoyado en un coche deportivo. «No creo que haya perdido mi sitio en el equipo titular porque nunca fui titular indiscutible», recordó un Cesc irrumpió en la absoluta a tiempo de participar en el Mundial de Alemania 2006, aunque fue en la Eurocopa de 2008 donde contribuyó a conquistar el título acabando desde el punto de penalti con el doble gafe de los cuartos de final y de los penaltis al transformar el suyo, el definitivo en la tanda de desempate ante Italia. Algo que repitió cuatro años después en la Euro 2012 ante Portugal en semifinales.

El enfado con Sergio

Ese no sentirse «indiscutible» ha sido siempre una de sus quejas habituales todos estos años, ya que aunque apareció en el grupo hace nueve campañas no se ha sentido referencia pese a que fue titular en la final de Kiev. «Lo importante es sumar y si juego bien, en caso contrario el compañero que lo haga seguro que lo hará bien». Su convivencia en el grupo ha sido buena aunque ha tenido algunos altibajos, ya que trascendió en público un enfado durante un entrenamiento en Curitiba con el seleccionador, que no le alineó de inicio en ninguno de los tres duelos en Brasil. «Si el míster decide no ponerte es porque hay mejores que tú. En cualquier caso, el equipo está por encima de todo», explica ahora en la citada entrevista.

Sus palabras parecen responder así las declaraciones de Sergio Ramos, que cuestionó el compromiso de Cesc y Diego Costa cuando por molestias físicas no participaron en el doble enfrentamiento ante Bielorrusia y Alemania. «Puede crear alguna duda, no solo en algún compañero, sino de cara a la afición. Abre debates yo no lo hubiese permitido porque habría salido a hablar para que el tema no coja una dimensión mayor y se sepa realmente el problema. Que menos que dejarlo claro para que la gente no especule ni invente cosas que no son reales», dijo el defensa, que tuvo noticias de que José Mourinho había concedido cinco días libres a sus jugadores si no acudían a las convocatorias de sus selecciones. «Ramos y yo jugamos juntos desde la sub-21, hemos compartido habitación, y me sentí dolido con lo que dijo. Le he dicho que no hace falta que mande mensajes a la prensa, que me lo puede decir a la cara», explicó a los medios negando que el técnico portugués -que ironizó sobre los conocimientos médicos del andaluz- le hubiese presionado para no jugar con La Roja. «Llevo 94 partidos con la selección. Yo sólo vine, me hice unas pruebas y no jugué. Vine a hacer una revisión aquí y, aunque había mejorado, mis sensaciones no eran las de poder jugar. No creo que Del Bosque deje de confiar en mí».

Los penaltis y Piqué

Y eso que hace tiempo Del Bosque le mostró su confianza: primero le entregó la responsabilidad de lanzar los penaltis, aunque falló ante Francia en la fase de clasificación y también ante El Salvador antes del Mundial. Después no le ha coincidido estar en el terreno de juego para ser el encargado de hacerlo, ya que ni ante Francia, Macedonia o Eslovaquia hubo una pena máxima.

El centrocampista del Chelsea pidió paciencia en Luxemburgo, cuando apareció en la sala de prensa para acompañar a su amigo Gerard Piqué que vivía horas complicadas tras su posicionamiento en la Diada. «En momentos difíciles hay que aislarse de todo lo que se dice. Hay que estar más unidos que nunca y lo que hacen estos periodistas es lo opuesto a lo que buscamos y necesitamos. Lo que queremos es una idea que es difícil de coger», sentenció tras ser uno de los criticados por la derrota en Eslovaquia y antes de recordar que estaba tan entregado como siempre. «Salimos del Mundial y puedo contar con uno o dos dedos quién no salió criticado. Vivimos del presente y lo que pasó, pasó. Nos han dejado jugadores y hay que buscar nuestra base, nuestro fútbol, y eso requiere un tiempo. Solo llevamos tres partidos, tres, de la era postmundial con caras nuevas, y en los tres hemos jugado de manera diferente. Hemos acostumbrado muy mal a todo el país, pero hay selección para creer en ella. Yo confío mucho y saldremos adelante», explicó un día antes de ver desde el banquillo el 0-4 en el Josy Barthel. Ahora, nueve meses después de que Xavi Hernández y Xabi Alonso hayan dejados dos huecos que parecían destinados para él, sigue sin tener un espacio definido en el once de España.