El triple reto de Zizou

Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid. /
Zinedine Zidane, entrenador del Real Madrid.

El técnico del Real Madrid busca elevar la autoestima de su plantilla para la Champions, ser valiente y acabar con la ‘maldición de los novatos’ ante el Barça

IGNACIO TYLKOmadrid

Superó con mejores resultados que juego el doble examen europeo ante la Roma y muestra luces y sombras en Liga, pero la valoración del Zinedine Zidane entrenador experimentará un antes y un después del clásico, que durante casi una década ha amargado la existencia a los técnicos que se estrenaban con el Real Madrid en la cita de clubes más seguida del planeta. Hay que remontarse hasta la victoria del equipo de Bernd Schuster por 0-1, el 23 de diciembre de 2007, medio año después de acceder al cargo, para encontrar un triunfo ante los culés logrado por un preparador de la casa blanca novato en estas lides.

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Tras el teutón, Juande Ramos (2-0), Manuel Pellegrini (1-0), José Mourinho (5-0), Carlo Ancelotti (2-1) y Rafa Benítez (0-4) cayeron en su debut en un clásico. Y algunos de forma tan estrepitosa que ya quedaron marcados para siempre por Florentino Pérez. Zizou, por lo tanto, tiene ante sí el reto de asaltar el feudo del archirrival y acabar con una especie de maldición.

Inexperto en los banquillos, Zidane sí sabe muy bien, sin embargo, lo que significa jugar con el Real Madrid ante el Barça. El francés lo hizo hasta en once ocasiones durante cinco temporadas (2001-2006), contando Liga y también Champions, en aquellas semifinales de 2002 que preludiaron su estratosférica volea en la final de Glasgow ante el Bayer Leverkusen. El balance favorable para él con cuatro victorias, cuatro empates y tres derrotas. Logró marcarle al Barça, tanto en el Santiago Bernabéu como en el Camp Nou.

Se da la circunstancia, repetida en 14 ocasiones, en la que se encontrarán en los banquillos dos personajes que ya fueron rivales como jugadores de los dos grandes. No sucedía algo así desde hace casi tres lustros, cuando en la campaña 2001-2002 Carlos Rexach conducía a los culés y su amigo Vicente del Bosque dirigía a los madrileños. Ese curso el éxito sonrió a los merengues, con dos victorias y dos empates. Lo más curioso es que Luis Enrique y Zidane formaban parte entonces de las respectivas plantillas. Zizou jugó los cuatro choques y Luis Enrique faltó al de Liga en el Bernabéu.

El objetivo inmediato de Zidane es sellar una victoria del Real Madrid, a domicilio en el Camp Nou, que no sucede desde el 21 de abril de 2012. Fue cuando el equipo de José Mourinho se despojó de todos los fantasmas, demostró la autoridad de un campeón de Liga y se impuso por 1-2. Khedira adelantó a los visitantes, empató el chileno Alexis Sánchez y luego Cristiano Ronaldo marcó las diferencias.

Por encima de anécdotas, estadísticas y números que, como es tópico y tradición, en el fútbol están para romperse, el Real Madrid de Zidane se juega mucho más de lo que parece este sábado. Aunque la Liga está teñida de azulgrana desde hace meses, el duelo del Camp Nou es fundamental en clave Champions. Se trata de elevar la eutoestima del grupo, demostrar que el Barça es derrotable si, como anticipó el miércoles Gareth Bale, se le «ataca para buscarle las debilidades», y exhibir al fin un estilo de juego definido: ese modelo y estilo del que ya presume el Barça desde tiempos del recordado Johan Cruyff.