La Verdad

Decisión

El Camp Nou albergará la final

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De Marcos (d) disputa un balón con Messi en un partido de la temporada pasada. / REUTERS

  • La Federación eligió entre el feudo azulgrana y San Mamés después de que el Real Madrid rechazase el Bernabéu y los contendientes no se pusieran de acuerdo

  • El Athletic deseaba el Benito Villamarín o ‘La Catedral’, mientras que el Barça propuso Mestalla o su propio estadio

El Camp Nou será el magno pero controvertido estadio donde el Barcelona y el Athletic celebrarán la final de la Copa del Rey, el próximo 30 de mayo. El escenario, que traerá gran polémica política por aquello de los silbidos al himno y a los reyes de España, tuvo que ser elegido por la junta directiva de la Federación Española de Fútbol (FEF), después de un «debate extenso» y dos votaciones, ya que los clubes contendientes no se pusieron de acuerdo.

En la elección final, el feudo barcelonés se impuso a ‘La Catedral’ de San Mamés por 26 votos a 18, con dos sufragios en blanco. Antes, quedaron descartadas las candidaturas del Benito Villamarín y de Mestalla, según informó Antonio Suárez Santana, presidente de la Comisión de Finales, presidente de la Territorial Canaria y miembro del equipo de gobierno que encabeza Ángel María Villar.

La larga jornada vivida en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas, donde los dirigentes federativos y de los clubes coincidieron con la concentración de la selección española de Vicente Del Bosque para el choque del viernes ante Ucrania, de clasificación para la Eurocopa de Francia 2016, se cerró con una sorpresa morrocotuda. No obstante, Jordi Alba, lateral internacional del Barça, ya había ofrecido alguna pista al mediodía cuando anticipó que le encantaría una final en su estadio.

Primero se celebró un encuentro de una comisión técnica al que asistieron, entre otros, Josu Urrutia, presidente del Athletic, Albert Soler, director de Relaciones Institucionales del Barça, y Jorge Pérez, secretario general de la FEF. Como se esperaba, esas conversaciones no fructificaron. Los representantes del club azulgrana se decantaron por la propuesta de Mestalla, en primera opción, y por el Camp Nou como alternativa. Curiosamente, nada mas clasificarse los culés para el gran duelo, tras eliminar al Villarreal en semifinales, su presidente, Josep Maria Bartomeu, dijo que rechazaba de plano la posibilidad del Camp Nou por pura superstición. Recordó que la teórica ventaja suele volverse en contra del equipo local, tal y como le ocurrió por ejemplo al Real Madrid ante el Atlético o en el ‘centenariazo’ frente al Deportivo.

La delegación del Athletic se decantaba por el Benito Villamarín, ya que Mestalla les trajo mala suerte a los bilbaínos en la final perdida precisamente ante el Barça en 2009 (4-1), o por el Nuevo San Mamés. Hubiera sido una buena forma de estrenar en un gran acontecimiento ‘La Catedral’, ya completa, una fiesta única en el ‘Botxo’ y un signo de normalidad política.

Como no hubo ‘quorum’, la recurrente polémica de cada temporada pasó a tratarse en una junta directiva sin representantes del Real Madrid pero en la que sí estaban, entre otros, los presidentes de Barcelona, Athletic, Valencia, Betis, Levante y Celta.

Tras discutirse mucho sobre los aforos de los estadios, los desplazamientos de los aficionados, la organización de la final y, cómo no, los inconvenientes políticos, se iniciaron las votaciones. Primero, entre dos alternativas. Los directivos debían decantarse por el feudo del Valencia o el del Betis, o por el de catalanes o vascos. En total, 27 dirigentes se decantaron por Bilbao o Barcelona, y 17, con un voto en blanco, por Sevilla o Valencia, que se quedaron apeadas de la carrera. En la votación final, el estadio de la Ciudad Condal, con capacidad para 98.000 espectadores, ganó por ocho sufragios de diferencia.

Especulaciones

La última final celebrada en el Camp Nou fue la que enfrentó al Sevilla y al Atlético, con victoria para los hispalenses por 2-0 hace cinco años. El aforo, que permitirá obtener mayores ingresos para los clubes y la propia Federación, y la superior infraestructura hotelera de la capital catalana, fueron determinantes. Como es tradición, el estadio se dividirá en tres partes: una para la afición azulgrana, otra para la rojiblanca y una tercera cuyas localidades se venderán a través de la FEF para compromisos, patrocinadores, periodistas, etc... Y los ingresos, una vez descontados todos los gastos, también se repartirán.

Tal fue el caos vivido durante el día que incluso llegó a filtrarse la posibilidad de que la final se retrasase al miércoles, 27 de mayo, y se disputase en el estadio Vicente Calderón, donde no podía jugarse el 30 porque para un día después está programado un concierto de AC/DC. Fue sólo una especulación porque hubiera sido absurdo obligar a miles de aficionados a desplazarse en un día laborable, en lugar del fin de semana.

A partir de ahora comenzará el carrusel de declaraciones que tienen mucho más que ver con la política que con el deporte. Hace días, mucho antes de conocerse el estadio elegido para la gran fiesta, la candidata del PP al Ayuntamiento de Madrid y presidenta regional del partido, Esperanza Aguirre, ya propuso que se suspendiera el partido en caso de pitos al himno o a los monarcas. Guste o no, será la cuarta final de Copa de España en el Camp Nou tras las de 1963, 1970 y 2010.