José María está en todos los fregados

El lorquino José María Sánchez Martínez. /
El lorquino José María Sánchez Martínez.

La polémica persigue al lorquino Sánchez Martínez, el mejor árbitro murciano del momento

JUAN ANTONIO CALVOMURCIA

Todo apunta a que José María Sánchez Martínez (Lorca, 1983) será el próximo árbitro murciano en Primera División, el colegiado que cogerá el testigo de los grandes árbitros de esta tierra en el fútbol español e internacional (Manolo Cerezuela, Ángel Franco, Bartolomé Jiménez Madrid, Antonio Jiménez Sánchez, Pedro Tristante e incluso Emilio Carlos Guruceta Muro). Así lo atestigua su progresión, que lo llamen para los mejores partidos de Segunda y el hecho de ser un árbitro CORE.

¿Y qué es un árbitro CORE? Se trata de aquellos a los que la UEFA selecciona, a requerimiento de los Comités Nacionales respectivos, para ser controlados por el máximo organismo europeo. El programa va dirigido a árbitros con una edad inferior a los 35 años y con potencial para alcanzar la categoría de internacional. Además, les permite acudir a seminarios de la Comisión de Árbitros de la UEFA y actuar en partidos de las ligas de Francia y Suiza, donde son observados por los miembros de la Comisión de Arbitraje de la UEFA.

Todos esos requisitos los ha cumplido el árbitro lorquino, junto a sus dos habituales asistentes, el cartagenero Javier Martínez Nicolás y el murciano Juan José López Ruiz, que ha acudido ya varias veces a Nyon (Suiza) para seguir el programa. De los dos últimos árbitros españoles que han seguido este programa, el extremeño Gil Manzano y el vizcaíno Vicandi Garrido, el primero ya es internacional y el segundo ascendió la temporada pasada a Primera.

Pero la polémica persigue a Sánchez Martínez. El año pasado, en el encuentro decisivo por el ascenso entre Las Palmas y el Córdoba, tuvo que parar el partido por una invasión de campo de los aficionados locales, que creían que había pitado el final del choque. En la reanudación, el Córdoba marcó y ascendió a Primera. La historia se repitió el pasado domingo, cuando el Girona tenía el ascenso en la mano ante el Lugo, pero los gallegos empataron en el minuto 91. El Girona logró adelantarse de nuevo en el 93 y el lorquino anuló el tanto por fuera de juego, momento en que estalló la grada, que llegó a dar un botellazo a uno de sus auxiliares. Sánchez Martínez suspendió el choque y lo reanudó cuando los ánimos se calmaron para jugar los últimos 40 segundos, que acabaron con el empate y Montilivi llorando por un ascenso que al final fue para el Sporting.

Perseguido por la polémica, lo que sí ha demostrado el árbitro lorquino es que no se arruga en los momentos decisivos de los partidos. Además, tanto en Las Palmas como ahora en Gerona, se ha podido comprobar por televisión que en las jugadas que propiciaron los incidentes sus decisiones fueron ajustadas al reglamento.

Primera visita a Montilivi

Curiosamente esta era la primera vez en toda la temporada que Sánchez Martínez acudía al campo de Montilivi, puesto que en los 21 partidos anteriores solamente una vez se había cruzado con el Girona y fue en Zaragoza (2-1 para los aragoneses).

De esos 22 encuentros, 11 acabaron con victorias locales, 6 en empate y 5 con triunfo visitante. Tiene un acumulado de 147 tarjetas amarillas y 7 rojas, a siete por partido arbitrado, lo que arroja un balance de 2,86 para los locales y 4,14 para los visitantes.

Sánchez Martínez sabe que está en la lista de los posibles ascensos -la temporada pasada quedó en séptimo lugar a solo unas décimas de lograrlo- y a ello le ayuda su fiel interpretación del reglamento. José María Sánchez, que acaba de cumplir su cuarta temporada en Segunda, a la que ascendió al final de la campaña 2010-2011, tras una carrera meteórica, espera que los fregados que le han tocado el pasado curso y el actual, y de los que ha salido airoso, no sean una zancadilla, sino un impulso hacia el peldaño final de la Primera División.

 

Fotos

Vídeos