«He visto dos contratos para que el atleta elija: o paga el dopaje o lo hace el equipo»

La escritora navarra Maribel Medina. :: ediciones maeva
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La escritora navarra Maribel Medina. :: ediciones maeva

La autora presenta mañana en Murcia 'Sangre de barro', una novela sobre las trampas en el deporte. Maribel Medina Escritora

CÉSAR GARCÍA GRANERO MURCIA

«Hay veces que quieres saber y, luego, cuando sabes, te dan ganas de no haber sabido». Así habla Maribel Medina, que estará mañana en Murcia (Murcia Running, 11.00 horas) presentando su primera novela, 'Sangre de barro' (Ediciones Maeva), una trama sobre mafias, EPO, esteroides y hormonas del crecimiento, el cóctel que ha ennegrecido el deporte de élite en las últimas décadas. A Maribel (Pamplona, 1969) se le han caído muchos héroes por el camino. Un buen día su marido, el exatleta Andrés Martínez Modrego, dejó de callar para explicarle que los mitos del deporte ya no se hacían en los estadios, sino en el laboratorio. Le explicó cómo era la trastienda del deporte de élite que él, internacional en París'94, conoció bien, y de lo que le explicó nació una novela que le ha llevado cuatro años de investigación y le ha dejado un rastro de hiel allí por donde ha investigado. «Él se negó a entrar en el juego. Un día le dio por contármelo todo y me quedé blanca con todo lo que me contó. Empecé a investigar y, a medida que fui investigando, descubrí que todo ese mundo existe».

- ¿Qué es la sangre de barro?

- Así se llama en el deporte a la sangre del deportista cuando se dopa. El nivel de glóbulos rojos sube, la sangre se espesa y se multiplica el riesgo de padecer un coágulo que provoca la muerte súbita.

- Así mueren cinco deportistas en su novela, todas de noche.

- Sí y es un caso inspirado en la realidad. A finales de los 80 murieron hasta 16 ciclistas holandeses de forma inexplicable. Todos de muerte súbita y todos de noche. Y todos habían consumido EPO.

- ¿Ninguno tuvo síntomas de que algo no iba bien?

- No. Las muertes por EPO se producen así. 24 horas antes llevas una vida normal, estás en un estado normal, no hay nada raro. 24 horas después estás muerto.

- ¿Siempre de noche?

- Sí, porque todo se ralentiza, también la circulación de la sangre, y es cuando aumentan las posibilidades de padecer un coágulo masivo que afecte al cerebro, los pulmones o el corazón.

- Ha investigado cuatro años, ¿hasta qué punto ha encontrado contaminado el deporte de élite?

- El deporte de hoy en día es dinero, y donde hay dinero hay corrupción. En estos años he hablado con deportistas, con organismos internacionales, con mucha gente, ¿y sabe en qué país me pusieron más pegas?

- ¿En cuál?

- En España.

- ¿Eso refuerza la idea que se tiene fuera de aquí de que esto es un paraíso para el dopaje?

- Ahora parece que quieren hacer algo, pero así ha sido hasta no hace mucho. No puede ser que Odriozola defienda a Marta Domínguez cuando la Federación Internacional ha dicho que se dopa.

-¿Y lo de Contador fue por un chuletón?

- Es increíble qué excusas inventan. Yo llegué hasta el carnicero que le vendió el chuletón. Estaba indignadísimo porque sabía que su carne no estaba contaminada.

- ¿Qué ha descubierto en estos años de investigación?

- He llegado a ver dos contratos distintos para el mismo deportista de élite, uno si el dopaje se lo pagaba él y otro si se lo pagaba el equipo. Y le aseguro que hablo de una práctica habitual.

- ¿Y qué eligen?

- Casi todos eligen el contrato con las sustancias suministradas por el equipo por una razón: son muy caras. Una sola dosis de hormonas del crecimiento puede costar 700 euros.

- ¿Conoció algún caso que le pusiera los pelos de punta?

- Sí, el de un ciclista que se pinchaba EPO nueve veces al día. Una barbaridad. Aunque como espeluznante, lo que hacían en la antigua República Democrática Alemana. Les daban testosterona a las mujeres. A una le dieron tanta que se volvió un hombre. Llegó a operarse. A otras las inseminaban para dejarlas embarazadas y que segregasen así más hormonas. Luego les hacían abortar.

- ¿Puede haber casos que dejarían a la gente boquiabierta?

- Sí, claro. Basta con mirar qué ocurre en la NBA y la Liga de fútbol española, donde no ser permiten análisis de sangre.

- Y la EPO no se detecta en la orina.

- No, luego sale el presidente de la Federación de Fútbol y dice que no hay un solo caso de EPO en el fútbol español, pero se olvida de decir que no hay ninguno porque no hay controles que la puedan detectar.

- En su novela dice que las mafias de dopaje mueven más dinero que las de la cocaína.

- Y es cierto. Son datos oficiales.

- ¿El dinero lo ha podrido todo?

- Todo. El deporte se ha convertido en un negocio. Por poner un ejemplo, Speedo, la marca que desarrolló el bañador LZR con el que se batieron tantos récords en Pekín, dio un millón de dólares a Phelps por batir los siete oros de Mark Spitz.

- ¿Y hacia dónde nos dirigimos?

- Hoy las marcas no las hace un entrenador, sino un médico. Los métodos de dopaje se están sofisticando tanto que vamos hacia el dopaje indetectable, la terapia génica. Es decir, deportistas a los que inyectan adenovirus para modificar el funcionamiento de sus cuerpos. Se modifican sus genes para que sus cuerpos funcionen como ellos quieren para mejorar sus marcas. El propio cuerpo genera las mejoras. Es dopaje invisible, indetectable.

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