«Debería haber más mandatarios como Nafuria, que sentía aversión a las armas»

José Ortega Ortega. / LV
José Ortega Ortega. / LV

José Ortega Ortega es escritor y abogado

Antonio López
ANTONIO LÓPEZ

Tras ocho novelas relacionadas con la religiosidad y la espiritualidad del mundo antiguo, José Ortega Ortega (Cartagena) vuelve con 'Nafuria: El origen de Dios' (Ediciones Corona Borealis). Su último texto está basado en Amenofis III (XVIII dinastía), llamado el magnífico, y en el hijo de este, Nafuria, el príncipe filósofo, que tras acceder al trono impulsó una auténtica revolución religiosa, al dar prevalencia a un dios llamado Aton. Ortega es abogado, y entre caso y caso, se dedica a escribir. Su vocación es la de historiador, y por eso a la vez que estudiaba Derecho, se licenció en Historia Antigua y Arqueología. Además, tiene decenas de investigaciones de antropología, guiones para televisión y también ha participado como productor asociado en largometrajes como 'La isla del Diablo' y 'Manoa, la ciudad de oro', entre otros. Su último trabajo lo presenta hoy, a las siete de la tarde, en la Librería Diego Marín (Calle Merced, 9), ubicada en Murcia.

- ¿Por qué eligió a Nafuria y Amenofis III para su novela?

- Concebí la idea de escribir una novela sobre este episodio total y absolutamente incomparable de la Historia nada más terminar mi primera obra, 'Gilgamesh y la muerte'. Es una recreación de la búsqueda de la inmortalidad descrita en el mito de Gilgamesh. Pero, a mis veinticinco años, no me atreví a enfrentarme con el inmenso trabajo de documentación necesario para asumir esa iniciativa con dignidad. Una vez terminada mi tesis doctoral, me he sentido preparado. En este caso, la historia quería ser escrita. Se ha ido construyendo sola, sin dejarme más papel que el de notario o secretario encargado de levantar acta.

- ¿En quién se inspiró?

- En 'El plan de tu alma', de Robert Schwartz, encontré revelaciones muy valiosas sobre el ciclo de las reencarnaciones, en particular las sorprendentes nociones de que todo lo que sucede en nuestras vidas, incluyendo accidentes y desgracias, es decidido por nuestra propia alma antes de su nacimiento. Y la noción de que el tiempo no es una línea recta sin más, sino una tela de araña, por lo que todo está sucediendo al mismo tiempo.

- Después de todo, novelar a un personaje histórico de la antigüedad debe de ser complicado.

- Amenofis III, por sus circunstancias personales, es fascinante. Que el faraón fuera un obseso sexual que tenía en el harén a tantas mujeres que les perdía la pista, incluyendo algunas de sus hijas, lo demuestra todo. De hecho, se trata de un personaje que aún no había sido novelado.

- Su hijo, Nafuria, es totalmente diferente a él. Es un personaje que siente aversión por las armas y amor al estudio. El mundo sería muy diferente con más mandatarios así, ¿no cree?

- Evidentemente. Más mandatarios tendría que haber con aversión a las armas. Soy de los que piensa que no hay derecho a que a la gente les quiten las herramientas para pensar; eso les vuelve muy vulnerables.

- ¿Se puede extrapolar la historia que cuenta a la actualidad?

- Por supuesto. En la novela, relato el calvario vivido en las minas del Sinaí, muy parecido al que se vivió en Chile. Aquí, la historia palpita de magia y vida. Mawlana, un santo maestro sufí, les ayuda a salir a unos y a otros.

- Su faceta de escritor la compagina con la de abogado, experto en la Ley de Costas. ¿Cómo ve el litoral de Cartagena y el del resto de la Región de Murcia?

- No se puede negar que La Manga está saturada. Hay que preocuparse de los abusos de los constructores, pero tengo que decir que la Jefatura de Costas de la Región de Murcia ha sido muy injusta en muchos casos. Algunos de los temas los ha sacado por fastidiar.