«Debemos atraer al público más joven con la ayuda de las nuevas tecnologías»

Virginia Page. / J. L. P.
Virginia Page. / J. L. P.

Virginia Page del Pozo es la directora del Museo del Cigarralejo

José Luis Piñero
JOSÉ LUIS PIÑERO

Virginia Page del Pozo, arqueóloga y conservadora de museos, especialista en cultura ibérica, ha participado en más de cien campañas de excavaciones. Cuenta con varias publicaciones, entre las que destaca 'El santuario de Coimbra del Barranco Ancho (Jumilla) a la luz de los nuevos hallazgos'. La directora del Museo del Cigarralejo de Mula aboga por atraer al público joven a las instalaciones a partir de las nuevas tecnologías.

-¿Cuánto tiempo lleva en el Museo Ibérico del Cigarralejo?

-Desde su inauguración, el 11 de mayo de 1993. Aunque llevaba varios años colaborando con Emeterio Cuadrado durante las últimas campañas arqueológicas en la necrópolis del Cigarralejo. También estuve todo el proceso de montaje del museo. Paralelamente, en 1992 con el equipo de profesionales del Ministerio de Cultura que realizaron el montaje museológico, entre los que se encontraban otros dos colaboradores de Cuadrado: Elena Ruiz Valderas, la directora del museo Teatro Romano de Cartagena, y Carlos García Cano, arqueólogo de Servicio de Patrimonio Histórico de la Comunidad Autónoma.

-¿Cómo surge en usted el amor a la arqueología?

-Es difícil precisar una fecha concreta. Creo que desde niña me apasionaban las historias de arqueólogos, aunque se trataba más que de científicos de buscadores de tesoros, que nada tenían que ver con la realidad de esta disciplina. Pero sin duda alguna influyó decisivamente mi maestra Ana María Muñoz Amilibia, que llegó a Murcia como catedrática de Prehistoria, Arqueología y Numismática y se encontró en este campo con un auténtico solar. Ella activó la arqueología en nuestra Región creando con sus alumnos entusiastas equipos de trabajo, entre los que tuve la suerte de encontrarme.

-¿Resulta difícil conciliar la investigación y la vida familiar?

-A veces es difícil, especialmente cuando tienes hijos y otras obligaciones. Yo he tenido mucha suerte en este aspecto, puesto que siempre he contado con ayuda, empezando por mi madre y mi suegra, que constantemente me facilitaron el que pudiera irme de excavaciones o a congresos y cursos, al ocuparse ellas de mis hijas y animándome a que continuara formándome en mi profesión. Además mi marido también es arqueólogo, museólogo y gran viajero, con el que comparto, entre otras muchas cosas, el amor por la arqueología. En ocasiones ha sido él quien, con su empuje y ayuda, me anima para que realice determinados trabajos que, en principio, me parecen inalcanzables.

-¿Qué momento cumbre de sus investigaciones recuerda como el más emocionante?

-No sé si puedo hablar de un momento cumbre. La investigación es la suma de un trabajo exhaustivo, realizado a lo largo de varios años o de toda una vida; un nuevo hallazgo puede cambiar los conocimientos de que disponemos sobre un tema concreto. Un claro ejemplo sería Emeterio Cuadrado Díaz, quien le dedicó más de cuarenta años al estudio del Cigarralejo y aún, pese a sus más de doscientos trabajos científicos sobre este asentamiento, tenemos muchas lagunas respecto a determinados aspectos de esta cultura. He tenido muy buenos momentos, algunos muy satisfactorios, aunque fueran en mis comienzos. Destacaría tres o cuatro que me han dejado huella; a parte del tema del Cigarralejo, reseñaría la primera vez que me admitieron en el equipo para una excavación arqueológica, siendo alumna en la Universidad de Murcia, o cuando envié mi tesis de licenciatura al conservador de griego y colonizaciones del MAN, Ricardo Olmos, y le gustó lo suficiente como para publicarla en el CSIC.

-¿Qué significa para usted el Museo del Cigarralejo?

-Una parte importantísima de mi vida. Llevo trabajando aquí o vinculada de alguna manera al Cigarralejo más de 30 años, es decir, casi todo mi vida profesional. Me he ido formando y evolucionando a todos los niveles en este centro. No se trata únicamente de un trabajo administrativo o de investigación.

-¿Que le falta a este museo?

-Aunque creo que funciona bastante bien, lógicamente quiero que sea el mejor de la Región y por extensión un referente de la cultura ibérica a nivel internacional. Desde esta perspectiva, me gustaría tener mucho más de lo que ya hay, como dotación a nivel presupuestario y de personal, introducir nuevas tecnologías más acordes con nuestro tiempo y diseñadas especialmente para jóvenes, con el fin de intentar captar a este público.... Incidiría en un tema que nos preocupa a todos y que se solventará en breve: el de la musealización del santuario del Cigarralejo, con sus exvotos en forma de caballitos.