«A quienes no les guste Estopa no les pasa nada; ¡tranquilos, no somos necesarios para la salud!»

Los hermanos David y José Muñoz, Estopa/
Los hermanos David y José Muñoz, Estopa

el duo formado por los hermanos Muñoz, regresa a Murcia con un repaso a su carrera musical

ANTONIO ARCO

A mucha gente le pasa con Estopa lo que a la cantante y actriz Ana Belén, quien además de reconocer sus «éxitos ininterrumpidos», que «reinventaron la rumba» y que compartir escenario con ellos es un puro y sencillo placer, reconoce que hay algo que no puede evitar: «¡Les quiero!». Y se nota cuando los escuchas a los tres interpretar 'Ya no me acuerdo' -«ni de tu risa, ni de tu prisa por darme un beso»-, porque ella está exultante.

«¡Es que Ana es para comérsela!», exclama el mayor de los Estopa, David Muñoz, quien hace unos días, durante el concierto que puso el Teatro Cervantes de Málaga boca abajo, se emocionó cuando un niño pequeño, «un poco mayor que un bebé», destacó cantando entre el público, desde el fondo del patio de butacas, eso de «cuando tú te vas, cuando tú te vas, te atrapo pero estoy soñando... cuando tú te vas». Fans de todas las edades, hay Estopa para rato. Hoy y mañana, los hermanos Muñoz (David y José) regresan al Teatro Romea de Murcia para ofrecer el concierto 'A solas', una idea de ellos y de El Terrat en la que se apuesta por un formato diferente, una nueva forma de presentar sus canciones, un concierto íntimo y personal. «En escena, mi hermano y yo con nuestras guitarras españolas, y a comernos el mundo», precisa. Además, entre tema y tema compartirán, en clave muy personal, «anécdotas, historias, aventuras y desventuras» que han vivido durante estos más de 15 años de trayectoria. Por ejemplo, ¿cómo se van a olvidar de que en Murcia dieron el primer bolo con el que «cobramos unas pesetillas»?

Qué : Estopa presenta 'A solas'. Gira patrocinada por ElPozo. Dónde: Teatro Romea de Murcia.
Cuándo : Hoy y mañana, a las 21.00 horas.
Entradas : 25, 40 y 45 euros. En taquilla y en www.ticketmaster.es

Fue, el 1 de diciembre de 1999, en el desaparecido Gospel Café. Un concierto del que tampoco se olvida el gestor cultural Manuel Robles, de la productura artística murciana Oí Edición: «Parece que fue ayer cuando Estopa presentaba su primer trabajo discográfico, 'Estopa', en el escenario del mítico Gospel Café de la calle Enrique Vilar 15. Era miércoles, y los hermanos Muñoz, acompañados únicamente de sus guitarras y de sus personales voces, deleitaron a ¡un centenar! de amantes de la música en vivo». «Todavía», recuerda Robles, a quien los Muñoz le tienen un cariño especial, «sus temas no ocupaban los primeros puestos en las listas de ventas de todo el país». Pero «pocos meses después volvieron a Murcia, aunque esta vez al escenario del coso de la Condomina, con todas las entradas agotadas. Siempre que visitan la Región, recuerdan aquella noche de diciembre como el inicio de una aventura que dura hasta nuestros días».

Se pone al teléfono la mitad de Estopa, para hablar con 'La Verdad', y te saluda como si tú fueses la otra mitad, o un miembro más de su familia o su amigo de Cornellá de toda la puñetera vida. No hay hielo alguno que romper porque David Muñoz, vocalista del dúo y protagonista, junto a su hermano José, de uno de los fenómenos musicales de ya vamos para casi dos décadas, es como sus canciones: frescas, un punto inocentes, vivas.

En sus inicios, los textos de promoción de Estopa insistían en que usted y su hermano José eran las 'pequeñas bestias' de Cornellá. ¿Les queda algo de eso?

[Risas.] ¿Eso decían? Sería por lo 'notas' que éramos, pero en eso hemos cambiado un poco. ¡La madurez! Ahora toca hacer menos el tonto porque, ¡aunque no lo parezca!, ya no somos tan jóvenes. Pintamos nuestras canillas, somos padres los dos... vamos, que la verdad es que no me acuerdo de eso de las 'pequeñas bestias' y te estoy diciendo esto por decirte algo, porque sí que seguimos haciendo el tonto, el 'nota' y lo que nos pida el cuerpo, pero solo cuando toca. Ahora, es verdad que la gente que trabaja con Estopa desde hace mucho tiempo, porque yo me negaré siempre a decir que trabajan para Estopa, nos siguen llamando 'los niños'. Ay, ay, los niños, ya te digo.

¿En qué han tenido suerte?

En el boca a boca de la gente. La mejor promoción de Estopa ha sido la que nos ha hecho el público. Nosotros empezamos cantando el uno para el otro, y para algunos amigos buenas personas que nos aguantaban, y llevamos años componiendo canciones e interpretándolas para miles y miles de personas que las escuchan y vienen a nuestros conciertos. Y eso sí que es bestial, eso sí que a veces no se lo cree uno ni borracho del todo; eso sí que hace que de vez en cuando, como de hecho nos ha pasado, te entre un vértigo, un mareo y unos sudores que te hacen decir: '¡Eh, cuidado, pisando tierra, que sois dos tipos de lo más normales y no dos genios!'.

¿Cómo siguen siendo?

Algo primitivos [risas]. Dos personas corrientes, currantes, de la calle, sin parientes ricos, ni padrinos, ni grandes ambiciones, ni caprichos, ni cuentas pendientes con nadie. Dos tíos a los que la música les hacía felices y que así quieren seguir hoy: haciendo música porque nos gusta, pero sin darle mucha importancia a la cosa; yo creo que nunca hemos ido de 'aquí llegó Estopa y se acabó el mundo'.

¿Qué más?

Somos dos tíos legales, cantamos las cosas que sentimos y no vamos de angelitos ni de enrollados por la vida. Somos solo músicos. Hay gente a la que le gustamos, y gente a la que no, y eso me parece muy bien.

¿Por qué?

Porque me gusta que la gente piense, que tenga criterio, que sepa lo que hace. Si le gustásemos a todo el mundo, chungo, algo no iría bien. Y así estamos encantados de la vida, porque defendemos que la opinión es libre. A mí hay muchas cosas que no me interesan, así es que paso de ellas y ya está. A quienes no les guste Estopa no les pasa nada; ¡tranquilos, no somos necesarios para la salud!.

¿Qué es lo mejor de ser Estopa?

Pues la verdad, y aunque haya gente a la que le pueda parecer mentira, a nosotros lo que más ilusión nos ha hecho, los que nos ha tenido muchas veces locos de contentos, y alucinados, no ha sido el dinero, ni las ventas, ni estar en las primeras listas del mercado. Lo que es la hostia es que la gente de todos sitios se sepa tus canciones y disfrute con ellas. Yo escucho todos los comentarios, buenos o malos, que cualquiera se acerca a hacerme sobre nuestras canciones. Lo que nos interesa no es ser estrellas, sino buenos músicos.

¿Qué les gusta que provoquen sus canciones?

Estaría bien que ayudasen a ponerte las pilas, a ir de buen rollo por la vida, a pararte y decir: '¡Eh, los amigos, la familia, la gente que quieres, haz lo que puedas para que estén contentos y les vaya lo mejor posible!'.

¿Qué rechazan?

Yo qué sé... Que cada uno haga lo que quiera, la libertad es lo primero. No nos gusta ningún tipo de violencia, no somos agresivos, no nos apuntamos a ninguna guerra, a ningún mal rollo... Eso sí, defendemos la Justicia universal, lo mismo que Supermán, pero que no nos pidan que seamos jueces de nada, ni ejemplo de no sé qué, ni los más defensores de nada, ni los que lo tienen claro todo...

El protagonista de 'Vino tinto', uno de los clásicos de Estopa, dice: «Hay pistolas... que descargadas se me disparan / Todos los relojes se me paran / Y no me encuentro ya ni en la cama». ¿A usted le suceden tantas cosas raras?

[Risas.] A mí lo único raro que me ha pasado es que trabajaba en una fábrica de accesorios para automóvil y que, un día, mi hermano y yo nos encontramos llenando plazas de toros diciendo las cosas que habíamos escrito para nosotros. En lo demás, nada raro: mi gente y mi música son mi vida. No soy nada raro ni quiero serlo, ¡por favor!

¿Qué es lo primero?

Mi familia, incluso muy por encima de mí.

Sus temas de amor, incluso cuando van cargados de sexo, no dejan de tener toques ingenuos...

... el amor es lo que te salva cuando estás hundido, lo que te da más marcha. El amor es cojonudo. Y el sexo con amor es lo máximo.

¿Y sin él?

Sin amor no le encuentro futuro.

Están de gira. Máxima cercanía con el público y canciones de todos sus álbumes. Una vuelta al origen. Estopa no desbarra, Estopa no va de que la vida es una tómbola y las suyas se han convertido en marcianas. En el fondo, estos 'exbestias' de Cornellá son unos románticos. Eso sí: pisando la calle. «Nosotros somos gente, no estamos al margen», señala David Muñoz, que añade: «¡Nosotros lo que somos es el vecino del quinto!».