Las fabulosas Biblias de Sefarad salen a la luz

Biblia en ladino publicada en Viena (1813-1816) y en español en Ámsterdam (1646, arriba). :: Yael Macías/
Biblia en ladino publicada en Viena (1813-1816) y en español en Ámsterdam (1646, arriba). :: Yael Macías

'Palabra por palabra' exhibe por primera vez la colección de textos bíblicos en lengua ladina atesorada por Uriel Macías

MIGUEL LORENCIMADRID

«En principio crió el Dio a los cielos y a la tierra. Y la tierra era vana y vazía, y escuridad sobre faces de abysmo, y espírito del Dio se movía sobre faces de las aguas. Y dixo el Dio: sea luz. Y fue luz». Son las primeras líneas de la Biblia de Ferrara de 1553, uno de los fabulosos ejemplares que brillan en la muestra 'Palabra por palabra'. Es una excepcional colección de ediciones bíblicas en ladino, la lengua de los sefardíes, los judíos de origen español, que expone el madrileño Círculo de Bellas Artes hasta octubre. Publicadas en distintos lugares del mundo a lo largo de cuatro siglos, prueban la remota pujanza de una lengua viva durante medio milenio que aún late hoy en la memoria y la «fabla fermosa» de unos cientos de miles de personas. Nunca antes se expuso esta soberbia colección de casi cien originales atesorada por Uriel Macías, comisario de la muestra. Las valiosas escrituras que custodia se datan entre 1553 y 1946. Las hay impresas en Ámsterdam, Constantinopla, Esmirna, Ferrara, Jerusalén, Londres, Pisa, Salónica, Venecia y Viena, destinos de los judíos españoles expulsados en 1492. Todas se tradujeron «palabra por palabra», técnica que fuerza la sintaxis, «pero habitual para los textos sagrados en el mundo hebreo, dado que el traductor no debe hacer de intérprete», explica Macías.

Es la más amplia monográfica de biblias sefardíes organizada nunca. Todas están en la colección de Macías, bibliógrafo y bibliófilo, ensayista, experto conocedor de la historia judía y apasionado por la lengua judeoespañola «que conoció y habló, por ejemplo, el Nobel Elías Canetti». Lleva casi tres décadas tras la pista de libros judíos, sefardíes y en ladino y es poseedor y celoso guardián de una de las colecciones más notables de Europa en su género, con varios miles de volúmenes.

Atesora Biblias completas y ediciones parciales de libros como el Cantar de los cantares o los Salmos. Expone setenta libros bíblicos y veinte piezas de libros de oración sefardíes con pasajes bíblicos en ladino. «Todos son raros y más o menos valiosos en términos de mercado. Todos difíciles de encontrar, en especial los textos aljamiados, escritos en ladino con caracteres hebreos, impresos y publicados casi siempre en el mediterráneo oriental», precisa.

Ladino, sefardí -que también es gentilicio- y judeoespañol son las tres voces que denominan a una lengua «que ya no es de comunicación, pero mantiene su llama en muchos rincones del mundo, con personas de edad que se expresen en ladino en Turquía, Grecia, Israel, España o Estado Unidos».

 

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