Dani Rovira vuelve a los monólogos

Dani Rovira./
Dani Rovira.

«Yo sigo siendo normal, quien se ha vuelto loco ha sido el mundo», asegura el actor de '8 apellidos vascos'

EFEmadrid

Dani Rovira, 'dios' para sus bromistas compañeros de monólogos, asegura que es un chico normal a quien haber protagonizado '8 apellidos vascos', la película más taquillera de la historia del cine español, no ha cambiado en absoluto: "Yo sigo siendo normal, quien se ha vuelto loco ha sido el mundo".

En el teatro Compac de Madrid, el malagueño comenta sin pudor que "sentirse en el ojo del huracán", es una presión "tremenda" para la que "nadie te prepara". "Ahora solo espero que pasen algunos meses, que la espuma baje y que la conclusión de todo esto sea que se me abran más puertas y tener más proyectos", apunta el actor, ahora también en la serie de televisión "B&B".

Fue tan increíble todo lo ocurrido con '8 apellidos vascos' que "se pasó de positivo: cuando todas las críticas son tan buenas, piensas, 'a ver si yo ya he puesto toda la carne en el asador y no se hacer más que esto y la gente se cree que soy Al Pacino'. Yo sigo siendo normal, quien se ha vuelto loco ha sido el mundo", afirma.

Rovira ha vuelto al teatro por unos días, esta vez, el Compac Gran Vía de Madrid, para interpretar, por última vez, su monólogo más longevo, '¿Quieres salir conmigo?', con el que se inicia una serie de espectáculos que tendrán en el escenario a Luis Piedrahita y luego a Salva Reina, Pedro Llamas y Miguel Lago. A estos amigos, que se ríen del malagueño llamándole 'dios', no les ha sorprendido el éxito de Rovira.

"Sucede una cosa muy curiosa con Dani, y es que todos nosotros ya sabíamos que era un chico muy gracioso y con muchísimo talento; lo que le ha pasado es que ahora lo sabe toda España y eso le da una dimensión muy interesante, pero nosotros... La verdad, nos lo esperábamos, tenía que pasar, tarde o temprano", opina Piedrahita.

¿Traición?

Tampoco se sienten "traicionados" por el salto de las tablas al celuloide ("a nosotros no nos importa algo tan industrial como el soporte, nosotros vamos al contenido", puntualiza Piedrahita), y el propio Rovira se ríe al pensar que les "ha puesto los cuernos". "Pero Andrés Pajares o Fernando Esteso se curtieron antes en el teatro; lo mío ni es traición a los monologuistas ni es intrusismo al mundo del cine -afirma rotundo-. Supongo que no todos los actores valen para todo, pero si un cómico entiende bien su papel, es el cómico el que lo lleva en las venas".

A sabiendas de que es favorito para encabezar la lista de actores que pueden ganar el Goya Revelación, Rovira pone su cara más sincera para asegurar que "no le obsesiona". "El Goya, y no es demagogia -promete-, ya ha sucedido, el premio más grande es todo lo que ha pasado. No sé, pero lo que sea me parecerá justo. Aceptaré que la sombra de la nominación me atrae, no te voy a ser Guardiola -bromea-, pero de verdad que me haría la misma ilusión que lo ganara Karra Elejalde".

Al comentar el hecho de que ambos protagonistas de la película, Clara Lago y él, estén haciendo teatro en Madrid, Rovira comenta que "a los que tenemos la mente artística lo que nos gusta es poder jugar con el cerebro y poder cambiar". "El rodaje de '8 apellidos vascos' fue maravilloso, porque desconecté de una vorágine de bolos que terminé completamente saturado, pero tras los días sin escenario mi mente necesitaba la pausa para volver, y Clara -se para a pensar- creo que ella vive ahora el cosquilleo (del teatro), porque actuar, todo es actuar, pero son medios muy diferentes, y esto te ayuda a que tu mente esté fresquita", concluye.

Acostumbrado a pasear por su barrio con sus perros y a no llamar la atención, el actor reconoce que lo peor de estas semanas de éxito ha sido verse convertido "en una ventana por la que mira España entera; amigos, familia, la prensa, gente anónima, compañeros de profesión... a veces dan ganas de ...(Rovira da una palmada)...de pasar a otra cosa".

Y aun así, mira muy directo a los ojos, abriendo las manos como para reforzar sus palabras: "Yo lo que quiero es dedicarme a esto toda la vida". Y a la vista del lleno también en el teatro, con el aforo completo vendido para los diez días de actuación, parece que no lo va a tener difícil.