La huella de Álvaro Siza en Mula

Cristóbal Gabarrón y Álvaro Siza, anoche en el Palacio Almudí de Murcia./
Cristóbal Gabarrón y Álvaro Siza, anoche en el Palacio Almudí de Murcia.

El Palacio Almudí muestra su proyecto para construir el Centro Gabarrón de Creación Artística. El célebre arquitecto portugués, Premio Pritzker en 1992, está siendo homenajeado estos días en la UCAM

ANTONIO ARCO

Un sueño, largamente acariciado, a punto de hacerse realidad: el del pintor y escultor Cristóbal Gabarrón (Mula, 1945). Un arquitecto portugués, nacido en Matosinhos en 1933 y Premio Pritzker en 1992, entregado con entusiasmo a que así sea. Y un pueblo, Mula, que se beneficiará de la unión de ambas voluntades. Porque ya está listo el proyecto arquitectónico para la creación del Centro Gabarrón de Creación Artística para Mula, que está siendo objeto de estudio en el III Congreso Internacional de Arte, Arquitectura y Patrimonio que, organizado por la Cátedra Internacional de las Artes Cristóbal Gabarrón -del Grado en Arquitectura de la UCAM- se clausura hoy. Con tal motivo, ayer se inauguró en la Sala de Columnas del Palacio Almudí, y también en colaboración con la UCAM, la exposición 'Espacio y paisaje. Homenaje a Siza', que permanecerá abierta hasta el 9 de abril.

Título: 'Espacio y paisaje. Homenaje a Siza'. Catálogo diseñado por Severo Almansa y Rosa de la Obra.Dónde: Sala de Columnas del Palacio Almudí. Murcia.Visitas: Hasta el 30 de abril.

La muestra, de un contenido mínimo y de una sencillez casi abrumadora, la integran fotografías, dibujos, bocetos y maquetas que exponen el proceso de creación del citado Centro Gabarrón de Creación Artística para Mula, que contempla la edificación de una vivienda principal, que sería la destinada a residencia familiar; un estudio independiente para Gabarrón -autor, por ejemplo, de 'Enlightened Universe', la escultura que le encargó Naciones Unidas para celebrar su 70 aniversario-, y cuatro pequeñas viviendas-estudio destinadas a ser disfrutadas por artistas en residencia. La exposición permite disfrutar de los dibujos originales de paisajes realizados por el célebre arquitecto durante la visita que realizó, en enero de 2016, a la finca Paraje de los Llanos. Una finca, de 87.382 metros cuadrados, que lleva el nombre exacto de la pedanía donde se ubica, a un kilómetro y medio de Mula, enmarcada entre el río Pliego y otro riachuelo. La familia Gabarrón la adquirió hace diez años.

Cuenta Cris Gabarrón, hijo del artista y presidente de la Fundación Cristóbal Gabarrón, que la exposición en el Almudí tiene su origen «en la odisea de un niño de 6 años que se inició, allá por 1950, cuando salió de su pueblo natal, Mula, y se movió a Valladolid junto a su familia». Hoy, añade, «tras más de cincuenta años de trabajo, viajes y exposiciones por todo el planeta, este artista hecho a sí mismo, desea volver a su tierra natal, Mula, y pasar en ella largas temporadas al año, iniciando una nueva etapa en su vida: de creación, de reflexión, de conceptualización y pensamiento sobre valores universales y humanismo». Y, recalca su hijo, «esta importante decisión requería elegir a un importante arquitecto: Álvaro Siza». ¿Por qué? Pues «porque la idea de Gabarrón no es solo vivir, descansar, crear y compartir tiempo vital y experiencias con su familia, amigos o colegas de todas las partes del mundo, sino también ser capaz de transmitir estos principios a otras generaciones, retornando a la sociedad una infraestructura cultural única, convertida en casa-fundación-museo, cuando en un futuro desaparezca físicamente».

Cris Gabarrón define a Álvaro Siza «como un titán del siglo XX, así como uno de los más importantes arquitectos vivos de este nuevo siglo. Es un gran maestro y artista de enorme sensibilidad». La admiración de su padre por Álvaro Siza «era grandísima, mucho más desde que se encontró con él en 2008 y descubrió al maravilloso ser humano que había tras su fama mundial como arquitecto». En 2010, el arquitecto fue reconocido con el Premio Internacional Gabarrón de Artes Visuales.

«Gabarrón admira y ama el sentimiento que Siza tiene por el arte y la arquitectura, pero también por su humanidad y sabiduría. Por ello, cinco años más tarde, fue a su estudio en Oporto», explica. Ahí empezó a fraguarse el proyecto «de diseñar una casa para vivir, un estudio para crear y diferentes espacios para compartir con familia, amistades, colegas, intelectuales y personas interesadas en la cultura y el pensamiento para hacer un mundo mejor». Se trataría de «un complejo contemporáneo o laboratorio para la creación que serviría, además, como una plataforma complementaria y de apoyo a la actividad del Museo Cristóbal Gabarrón impulsado por la Fundación Casa Pintada de Mula».

El artista muleño dio a Siza «libertad completa para la creación de ese complejo artístico, incluso para la decisión exacta de ubicación de las edificaciones dentro del terreno propiedad de su familia. También tiene Cris Gabarrón un sueño: «Que una vez que este proyecto se edifique [no hay todavía fecha de inicio de las obras], pueda servir como faro para las próximas generaciones de artistas, arquitectos y personas interesadas en las bellas artes y la cultura. Así como ser un lugar de peregrinaje durante el próximo siglo, de la misma manera que ahora visitamos edificios emblemáticos o icónicos construidos el siglo pasado, como Villa Mairea, de Alvar Aalto, en Noormarkku (Finlandia); The Glass House, de Philip Johnson, en New Caanan (EE UU); la Residencia Kaufmann-Fallingwater, de Frank Lloyd Wrigth, en Mill Run (EE UU); o la Villa Savoye, de Le Corbusier, en Poissy (Francia)».

Destino

Álvaro Siza recordaba estos días la visita que, en enero de 2016, realizó junto con miembros de su estudio a la finca Paraje de los Llanos, que aprovecharon para documentar minuciosamente el terreno. Fotografías, apuntes, dibujos, y algo que al arquitecto portugués le entusiasma: observar el paisaje, dejar que este le hable. «Es un lugar maravilloso», explica Siza. «Un paisaje ideal para disfrutar de tranquilidad que, al mismo tiempo, posee un gran dramatismo. La topografía es muy interesante, los contrastes del terreno, ese silencio...», añade el arquitecto, a quien le encanta dibujar esbozos de caballos y ángeles. Puede que Cristóbal Gabarrón haga a los primeros galopar junto a la primera obra que el autor del Museo de la Fundación Iberê Camargo en Porto Alegre, entre otras maravillas, levantará en la Región de Murcia.

Cristóbal Gabarrón también vive estos días entre la emoción y los recuerdos. En Mula, por ejemplo, experimentó la primera violencia y la primera rabia. Se peleó con unos críos vecinos suyos, y el crío que él también era entonces supo que las relaciones humanas no son de azúcar, y que están atravesadas por cientos de venenos y batallas. Y ese aprendizaje le sirvió ya para siempre. También fue en Mula donde descubrió su destino de pintor y se enfrentó a un destierro eterno por los misterios de la vida, un destierro plagado de éxitos en el terreno artístico y de preguntas sin resolver, de naufragios, heridas y buena suerte.

Hoy, Cristóbal Gabarrón, que sigue viviendo a caballo entre EE UU y España y no deja de viajar, lo tiene claro: «Es hora de volver al origen, a mi tierra...; lo necesito».

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