«¡Cuidado!, todo lo que decimos en las redes sociales queda registrado»

El policía Luis David Sanz Navarro./
El policía Luis David Sanz Navarro.

experto en delitos tecnológicos de la Policía Nacional

M. CARMEN RAMÍREZMURCIA

Desde que este policía salió de la academia de Ávila hace diez años ha pasado por Almería y por Bilbao, para recaer finalmente en Madrid, donde se encarga del grupo de Injurias y Calumnias de la Sección de la Brigada de Investigación Tecnológica. Hace seis años que investiga delitos cibernéticos, sobre los que hablará este jueves en Conect@2, en una unidad que no cuenta con más de 16 años de antigüedad. Su trabajo es como el de cualquier policía, solo que los delitos que investiga se cometen en internet.

-¿En qué consiste el trabajo de la Brigada?

-Investigamos todos los delitos que usan como medio las nuevas tecnologías. Las herramientas de los delitos que buscamos son internet, el móvil, ordenadores, etc.

-¿De qué tipo de delitos se trata?

-Lo más común es la pornografía infantil, las injurias y calumnias, los fraudes a través de la Red, estafas en ventas 'online', venta fraudulenta de medicamentos...

-¿Cómo trabajan para localizar estos delitos?

-Por ejemplo, si alguien recibe amenazas por correo electrónico investigamos la cabecera técnica para buscar la dirección IP y así sabemos quién lo ha enviado. Casi todos los delitos se pueden cometer por internet. Al final, lo investigamos todo, solo que la forma de llegar a los delincuentes es diferente. Pero el proceso es muy similar porque también tenemos que ir a registrar la casa del delincuente, detenerlo, etc.

-¿La universalidad del acceso a los móviles ha aumentado estos delitos?

-Claro, es la principal consecuencia del incremento de estos dispositivos. No porque tengas un móvil cometes más delitos, pero el hecho de que lo tengas todo el rato aumenta la probabilidad. Lo más normal es incurrir en injurias y calumnias o en el fraude, porque los criminales siempre van donde pueden engañar a más gente.

-¿Qué es lo más común?

-Los fraudes. Se venden muchos productos por internet que no llegan o que ni siquiera existen.

-¿Y en las redes sociales?

-Las injurias y calumnias son muy comunes. Lo que pasa es que en este tipo de delitos no actuamos de oficio, tiene que haber denuncia previa. Hay que llevar cuidado porque todo lo que decimos por las redes se queda registrado. Si insultas a alguien y le sienta mal, puedes tener un problema.

-¿Cometen los internautas delitos sin ser conscientes de ello?

-Sí, como decíamos, insultar o humillar a una persona es un delito. Pero también pasar un vídeo en el que alguien puede resultar humillado. Mover fotos o vídeos en situaciones comprometidas, reírte de alguien de forma pública, todo eso es delito y puede acarrear penas de cárcel.

-¿En qué delitos actúan de oficio?

-Con el tema de la pornografía infantil estamos siempre trabajando. Nuestros agentes están en contacto con Europol e Interpol y, además, por su cuenta van rastreando portales y perfiles sospechosos. Con el resto de delitos funcionamos con denuncia previa. Por ejemplo, en los casos de estafa, el estafado tiene que denunciar. Igualmente pasa con las injurias y calumnias.

-¿De qué penas hablamos en los delitos de injurias o calumnias?

-Depende del perjuicio. No es lo mismo llamar a alguien tonto que acusarle de asesinato. Los jueces tienen en cuenta las consecuencias del delito, si ha perdido su trabajo, si le ha perjudicado socialmente, etc.

-¿La gente se confía demasiado?

-Por nuestra experiencia creemos que sí. Pero esto es como la vida real, al igual que hay buenas y malas personas, también hay buenas y malas páginas. Pecamos de despistados y tenemos que fijarnos más en los detalles, en si son sitios oficiales o no, en lo que firmamos.

-¿Es más fácil estafar por internet?

-Hay estafas muy bien hechas y no podemos estar nunca confiados al 100%. Pero, como digo, esto es como la vida real. Nos pueden estafar en persona y no enterarnos.

-¿Deberían los internautas leer todo lo que aceptan y ser más cautos a la hora de dar sus datos?

-Sí, somos vagos para eso. Hay que leer siempre las condiciones, los términos de los contratos que firmamos y fijarnos a quién le damos nuestros datos porque se pueden usar de forma fraudulenta.

-¿Se puede denunciar el uso de los datos para fines publicitarios?

-Depende. Lo normal es que en las páginas donde facilitas los datos pongan, aunque sea en letra pequeña, que son libres de dar tus datos para estos fines. Por ejemplo, el tema de las 'cookies' es totalmente legal, entra en las reglas del juego. Si queremos internet gratis, tenemos que pagar de alguna forma y esa forma es la publicidad.

-¿Colaboran con otras unidades?

-Claro, estamos en contacto continuo. Pedimos ayuda a antidroga cuando lo necesitamos, por ejemplo, y otras unidades nos pueden necesitar para analizar discos duros. La colaboración es total.

-¿Cómo están organizados?

-En dos unidades, una para los delitos sobre las personas y otra para los económicos. En el primer caso, se dedican a los delitos contra los menores y a los temas que se refieren más a las redes sociales. En el caso de los delitos económicos se investigan los fraudes, la venta fraudulenta de medicamentos, las estafas, etc.

-En una brigada que trabaja con herramientas en continua evolución, ¿el aprendizaje nunca para?

-Estamos en continuo aprendizaje. Siempre estamos asistiendo a cursos o conferencias. Y viajamos mucho a charlas a otros países porque de ellos podemos aprender mucho. Hay delitos que empiezan en un sitio y llegan después a España y viceversa. Hablando con colegas de otros países podemos conocer mucha información.