El tesoro mejor guardado

Muros de la antigua plaza de toros, en cuyo subsuelo está el anfiteatro romano./
Muros de la antigua plaza de toros, en cuyo subsuelo está el anfiteatro romano.

A entre cuatro y nueve metros de profundidad está el nuevo proyecto de Cartagena, el Anfiteatro que el Ayuntamiento quiere sacar a la luz y, si es posible, convertirlo en auditorio

EDUARDO RIBELLESCartagena

El subsuelo de la antigua plaza de toros guarda un tesoro lleno de estancias bien definidas, algunas con techo, y coloridos muros que se pretende sacar a la luz para deleite de cartageneros y visitantes. El Anfiteatro Romano de Cartagena, construido en el siglo I después de Cristo y enterrado por el paso de dos mil años a entre cuatro y nueve metros de profundidad, será rescatado del olvido por un proyecto que ha comenzado a tomar forma este otoño. El equipo encargado de ello, formado por María del Carmen Berrocal, José Pérez Ballester y Francisco Fernández Matallana, ha preparado un plan de excavaciones al que seguirá, si todo va bien, uno más ambicioso para poner al descubierto todos sus rincones y, si la autoridad cultural lo permite, acondicionarlo como un auditorio para 10.000 espectadores, aunque sea con gradas móviles.

El monumento se encuentra junto al Campus de la Muralla del Mar de la Universidad Politécnica de Cartagena. Está enterrado debajo de la antiguo coso taurino José Ortega Cano, de la que se conserva el 90% de los muros exteriores, pero no el albero ni las gradas, que fueron demolidas porque amenazaban ruina. Tampoco existe ya la parte de la pared perimetral bajo la que se descubrió el pórtico del Anfiteatro.

Dentro de ese doble anillo exterior, oculto bajo tierra, está el monumento que primero hay que proteger y luego descubrir, poco a poco.

El equipo de tres expertos lleva semanas de comprobaciones en el emplazamiento en el que se descubrió la entrada principal y en el área en la que las gradas lindaban con la 'arena'. El nuevo Gobierno local, liderado por José López como alcalde y Ana Belén Castejón como vicealcaldesa, apoya sin fisuras su trabajo y propone un gran plan de recuperación del monumento, compatible con su posible uso como auditorio.

Lo primero es dilucidar qué elementos del coso taurino es imprescindible demoler para asegurar los hallazgos. Según los primeros estudios, que deben ser validados por la Administración regional, hay una parte de 12 metros de longitud que amenaza ruina, junto a la calle Doctor Fleming, y otra con grietas importantes, en las inmediaciones del cortado de monte que da a la calle Gisbert. Una vez depurada la estructura de la plaza, los arqueólogos son partidarios de mantener el resto como un símbolo, en especial los tramos que lindan con la plaza del campus y con el bulevar José Hierro.

El pórtico principal del monumento está en el extremo contrario. Si todo sale bien, en él se iniciará dentro de uno o quizás dos años el primer recorrido turístico del Anfiteatro. Allí hay, bien tapados, enlucidos originales que darán la bienvenida al visitante como se la dieron a los espectadores romanos, hace dos mil años. El pasillo que se abrirá hasta lo que era la escena del auditorio será el original, rodeado de construcciones auxiliares y de las gradas. Por esa zona, en la que se espera encontrar paredes bien definidas, se llegará a la arena, cuyo podio o barrera de separación con el graderío estaba recubierto asimismo de jaspeados en rojo, verde y azul que imitaban el mármol y que se conservan. Ahora todo eso está bien tapado, pero se pretende mostrarlo al visitante. El itinerario continuará hacia un área en la que se espera confirmar la presencia de estancias completas bien conservadas, camino de una de las salidas principales del edificio. «Es la que ya hay al descubierto, al otro lado de la calle Doctor Fleming, junto al Hospital de Marina», comenta Berrocal.

La campaña para habilitar este recorrido durará tres meses y comenzará en cuanto se consigan los permisos y la financiación.

Por lo que respecta a la autorización, el proyecto está sometido al parecer de la Dirección General de Cultura, de cuyo visto bueno depende la parte administrativa. La semana próxima se esperan buenas noticias. En cuanto al dinero, el Ayuntamiento pretende hacer una solicitud de fondos europeos y acudir también al 1,5% Cultural, programa por el que el Ministerio de Fomento hace inversiones en recuperación del patrimonio con parte de su presupuesto. El coste del proyecto estará en función del capital que se consiga.

La implicación y el interés del Ayuntamiento no acaba ahí. Su objetivo, a medio y largo plazo, es unir a este recorrido inicial uno mucho más ambicioso que descubra todos los vericuetos del anfiteatro. «Hay zonas junto al cortado de la calle Gisbert en las que los restos romanos llegan a nueve metros de profundidad. Imagínese la monumentalidad de eso», explica Berrocal.

Y para que no se quede en una mera atracción visitable, el alcalde mantiene su fe en poder «darle uso, habilitando gradas móviles con una capacidad de 10.000 espectadores», explica. Su objetivo es, si es posible, compaginar la exhibición del teatro con ese uso.

 

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