Hartmut Haenchen asume en el Real el desafío de 'Fidelio' 34 años después

Única ópera de Beethoven y «luminoso» canto a la libertad del genio alemán, es una de las obras más influyentes en la historia de la música

MIGUEL LORENCI MADRID

En 1981, el maestro alemán Hartmut Haenchen se prometió que no volvería a dirigir 'Fidelio'. Enfrentarse a la única ópera de Ludwig van Beethoven -«todo un desafío para el director y los cantantes»- le supuso tal esfuerzo que decidió no repetir. «Pero aquí me tienen», dice 34 años después en el Teatro Real un Haenchen que aceptó de nuevo el reto por invitación de Gerard Mortier, el fallecido intendente del coliseo. Se siente de nuevo con fuerza para afrontar esta extraña ópera, un «luminoso canto a la libertad» en el que Beethoven ofrece su particular visión de la revolución «en un viaje de la oscuridad a la luz».

«Es una de las composiciones más importantes de la historia de la música», asegura Joan Matabosch, responsable artístico del Real. «Comienza como una ópera burguesa para evolucionar a una increíble explosión cromática y terminar como un canto de libertad. Es lo más progresista que se podía ser», apunta Matabosch. Recuerda que Beethoven escribió al menos tres versiones de 'Fidelio' y cuatro oberturas y que «siempre estuvo insatisfecho» de una ópera que no llegó a España hasta 1894, casi 80 años después del estreno de su versión definitiva.

Haenchen cree también que 'Fidelio' es «fundamental» y de una influencia «decisiva». «Sin ella no conoceríamos al Wagner que tanto apreciamos», dice este especialista en Wagner, Mahler y Strauss. «Beethoven la concibió como una explosión romántica», señala. «Su dificultad radica en que Beethoven no parte de la composición vocal, sino de la instrumental», destaca el director, que ofrecerá la versión definitiva y en la que él mismo ha introducido correcciones tras estudiar «las endemoniadas partituras originales» del genio alemán.