Descubriendo a José Marín-Baldo

Obras y algunos objetos personales de José Marín-Baldo, expuestos en el MUBAM. /
Obras y algunos objetos personales de José Marín-Baldo, expuestos en el MUBAM.

«Nos dejó paisajes preciosos de toda la zona francesa, desde Saint Tropez a Chamonix, pero también viajó a Venecia», destaca el comisario de la muestra, Darío Vigueras. La exposición de paisajes y desnudos del artista, que hoy se inaugura en el Museo de Bellas Artes, actualiza «la figura de un pintor murciano, por ascendencia y descendencia»

PEDRO SOLERMURCIA

La exposición que se presentó hace cerca de cuarenta años no despejó la confusión que se ha mantenido entre padre e hijo. El hecho de llamarse ambos José Marín-Baldo (aunque Caquía, segundo apellido del padre, y Burgueros, del hijo) contribuyó a que no se aclararan las dudas. Ahora, la nueva muestra, que esta tarde se inaugura en el Museo de Bellas Artes de Murcia, pretende «descubrir la figura de José Marín-Baldo y Burgueros, un pintor murciano, por ascendencia y descendencia, aunque su carrera en Murcia fue realmente muy corta». Lo afirmaba ayer Darío Vigueras Marín-Baldo, descendiente del citado pintor y comisario de esta muestra, quien también recordaba que su antepasado obtuvo una beca, y desde joven y pudo marchar a Francia, donde residió entre 1901 y 1919, y donde pintó la mayor parte de su producción.

La exposición. 'José Marín-Baldo (1864-1925). Un viaje por el paisaje'. Hasta el 19 de abril.

uInauguración. Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM). Hoy, a las 20.00 horas.

«Nos dejó paisajes preciosos de toda la zona francesa, desde Saint Tropez a Chamonix, pero también viajó a Venecia, para pintar la ciudad. Creo -afirma Darío Vigueras- que, sobre todo, es un pintor que se siente muy atraído por el paisaje, temática que, principalmente, es lo que le motiva a pintar, a veces sin preocuparle la figura humana». Darío confiesa el gusto que sintió por los paisajes de Granada, «obras en miniatura sobre la Alhambra o La Alpujarra. También, los de Gerona son muy bonitos y, por supuesto, los de Francia me parecen más que interesantes». Muchos de ellos cuelgan en la exposición.

Pese a estas preferencias paisajísticas, en la exposición se ofrecen espléndidos desnudos femeninos, «que para un pintor de su época son muy atrevidos. No es una pintura al uso en el XIX y menos entre pintores murcianos. Esto también demuestra el avance de la mentalidad del pintor y que él debió ser un poco más cosmopolita de los que encontramos entre los artistas de esta generación. Pero no son desnudos provocadores, sino más bien pueriles, en los que las mujeres desnudas aparecen actuando de modo muy natural, como bañándose o lavando la ropa».

Como simple anécdota, podría recordarse que los periódicos 'Diario de Murcia' y 'La Paz', del 12 y 14 de octubre, respectivamente, de 1888, afirmaban que «uno de los regalos que ha recibido la duquesa de Aosta, con motivo de su casamiento, figura un abanico, en el que ha pintado una preciosa 'fantasía' el joven murciano D. José Marín Baldo, que según dice 'El Fígaro' -diario italiano de aquellos años- tendrá muy pronto un nombre en el mundo del arte».

En un acelerado recorrido por la biografía del artista, también se habló de su entrega exclusiva a la pintura, «porque vivió de las posibilidades económicas de las que disponía, por la herencia que le quedó de sus padres, miembros de una familia burguesa muy conocida en Murcia».

Fue durante su periodo de permanencia en Francia, cuando se le propuso ser profesor de dibujo en Gerona, aunque también visitó otras ciudades españolas. Este traslado a la ciudad catalana facilitaría el contacto con Murcia y el encargo, en 1922, de la decoración del techo del tocador de señoras que puede contemplarse en el Casino de Murcia. Además, realizó una serie de obras que evocan sus escenas huertanas y costumbristas.

Junto a los ciento quince cuadros que presenta la exposición, en distinta vitrinas se muestra distinto material personal del pintor, sus útiles de pintura, fotografías y documentos de muy diversa significación. «Son los que nos descubren de un modo más directo -afirma Darío Vigueras- la trayectoria personal del artista, de su forma de vivir y de trabajar. Creo que es una exposición bastante completa para a un pintor del que, prácticamente, solo se conocía su decoración en el tocador de señoras del Casino».

La recuperación de las obras expuestas ha sido posible gracias a la aportación de los siete sobrinos-nietos (no tuvo hijos) del pintor, aunque se ha contado con otras, propiedad de coleccionistas, que las adquirieron en subastas celebradas en Francia, o a los familiares del pintor, residentes en Murcia. También se han localizado cuadros suyos en Córdoba y en Holanda, donde reside uno de los sobrinos-nietos.

¿Es definitiva la exposición, para separar al padre del hijo? «Al tener el mismo nombre, se puede confundir la figuras del padre, que también pintaba, pero no era pintor, sino arquitecto muy bueno, muy reconocido. El auténtico pintor es el hijo, aunque sus primeras exposiciones las hizo con el padre. Es, tras separarse, cuando descubrimos la obra pictórica de José Marín-Baldo y Burgueros».

Los Bonaparte

Para Manuel Marcos Sánchez, secretario general de la Consejería de Cultura, «esta exposición tiene como fin enseñar a todos los murciano la figura de un nuevo pintor, famoso en París, gracias a que la familia Bonaparte le encargó una obra que le lanzó a la fama e hizo que sus cuadros fuesen muy reconocidas a nivel internacional». «Creo que a partir de ahora», añadió, «José Marín-Baldo y Burgueros será considerado un pintor de los nuestros, aunque naciera en Almería, donde trabajó su padre como arquitecto».

Por su parte, la directora general de Bienes Culturales, María Comas, agradeció el esfuerzo de cuantos se habían implicado en la exposición para dar a conocer a una figura «desconocida y controvertida dentro del mundo de la pintura. Esta es una magnífica muestra del interés que desarrolla la Consejería para dar a conocer en Murcia a grandes figuras del arte». La cita, en el MUBAM.

 

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