L a Historia de la Gastronomía solo es un aspecto de la creación humana. Desde la antigua metafísica, alquimia o magia nativa, hasta la hoy moderna ciencia, comparten que son producto de la humanidad, en un intento de comprender el entorno para controlarlo, materia incluida, intentando cambiar propiedades y formas. Las narrativas asociadas con ese deseo están culturalmente arraigadas. La práctica del cocinado e ingesta ha evolucionado a través de miles de años. Cada grupo étnico ha desarrollado sus platos, herramientas y materiales: piedra, barro, madera y metales. Así, los alimentos y los ingredientes están enraizados en una conexión cultural entre tecnología, mitología y la propia Naturaleza. En las distintas culturas se han desarrollado rituales y ceremonias en torno a los alimentos, al tiempo que narrativas sobre ellos y lo apropiado para comer. Hoy los medios de comunicación juegan un papel decisivo en la creación y transformación de esas narrativas, lo que incide en la percepción de la cocina de hoy y también la del futuro y su evolución.

La ciencia ficción no ha permanecido al margen. Assimov, en 'La Fundación', manejaba con soltura máquinas que transformaban hierro en oro, a imagen y semejanza del viejo sueño alquimista. En 'Star Trek: la siguiente generación' se utiliza una máquina, el 'replicador', que genera materia a partir de energía, siguiendo modelos preestablecidos para sintetizar alimentos. Mágico: el plato aparece de la nada, imagen arquetípica de la creación. Hay gente (por ejemplo, Philips Design o Electrolux Design) que baraja un concepto similar al de una impresora 3D de alimentos: una imagen virtual de una máquina en un proceso automático, controlable y programable para manipular forma y sustancia de algo comestible. ¿Cuál es la motivación? ¿Cuál es la razón cultural? Los cambios acontecidos, hasta hoy, en su mayoría, tienen justificación comercial y poco relevante nutricionalmente, pero no lograron que perdiera interés la cultura del cocinado. Si se consideran los efectos de las dietas a corto y largo plazo, como ocurre hoy, hay que abrir la puerta a la creatividad personal y al control en la preparación de los alimentos. El movimiento 'slow food' es una alternativa. Otra es que la tecnología puede ayudar a compensar los efectos negativos de la producción en masa y no solo mejorar las herramientas de toda la vida. La gastronomía molecular solo atiende las transformaciones culinarias y los fenómenos sensoriales asociados. La gastronomía digital focaliza las tecnologías de fabricación digital que se pueden integrar en la cocina. Un nuevo espacio de diseño personal más allá de la experiencia de generar sabores y aromas.

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