Decía el maestro Salvador Zamora que no tenía nada en contra de los complementos alimenticios como las vitaminas y las proteínas, pero es mucho mejor tomarlos directamente en los alimentos naturales, a saber, hay pastillas de potasio, pero mejor un buen plátano.

La alimentación es un proceso voluntario y consciente y consiste en proporcionar al cuerpo alimentos e ingerirlos. La calidad de la alimentación, sin embargo, tiene relación con factores económicos y culturales. Nutrición, en cambio, tiene que ver con los procesos fisiológicos de recepción, transformación y utilización de los compuestos químicos contenidos en los alimentos. Éste es un proceso involuntario e inconsciente e implica a procesos corporales: digestión, absorción y transporte de nutrientes a los emplazamientos celulares que corresponden. Es complicado actuar en los procesos de nutrición, pero es accesible mejorar nuestros hábitos alimenticios. Al final, la salud tiene mucho que ver con la calidad de la nutrición de nuestras células.

Comer en armonía con la naturaleza es una máxima para sentirse más sano y más fuerte, porque la naturaleza nos da en cada momento lo que más necesitamos. Porque la naturaleza es muy sabia, las frutas de verano contienen mucha agua y ayudan a refrescarse, mientras que los cítricos, más propios de otoño e invierno, destacan por su contenido en vitamina C, un nutriente que fortalece la función inmunitaria. También en otoño es importante recurrir a alimentos que interioricen la energía, calienten y relajen al organismo, y en este sentido las ensaladas pueden dejar espacio en los menús a las sopas y las cremas. El desgaste físico y mental es mayor, por lo que conviene incluir en la dieta alimentos energéticos y saludables, locales y de la estación, como las hortalizas de raíz, los frutos secos, las semillas y las legumbres.

En época de resfriados y gripes no solo son efectivas las vitaminas de los cítricos, sino también las verduras del tiempo, como berenjenas, zanahorias, puerros, cebollas, lechugas, escarolas y todo tipo de coles, ya que contienen compuestos que se distinguen por sus cualidades funcionales antioxidantes y antiinflamatorias. También en este sentido destaca la uva negra, que concentra un compendio de sustancias con reconocidas propiedades antioxidantes.

Ésta era la línea que trabajaba Paco Fuentes, que nos sorprendía en su restaurante diciendo que la práctica totalidad de los ingredientes de las ensaladas que ofrecía estaban recogidos esa misma mañana, y a no más de cien metros de donde los comíamos, muchos crecidos de forma silvestre en los bordes de los carriles. Así que atentos a la sabia naturaleza, que todo lo que nos da tiene su sentido.

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