«Entré con el cuchillo en la mano y de pronto sangraba»

A.A.A., en julio, custodiada por dos guardias civiles. / j. insa
A.A.A., en julio, custodiada por dos guardias civiles. / j. insa

La brasileña acusada de matar a su hermano en Águilas declara que él le pegó tras discutir en una partida de cartas

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍA

Alquilaron un chalé en la pedanía aguileña de El Cocón con la idea de pasar una semana de vacaciones en familia, disfrutando de unos chapuzones de verano. Sin embargo, las risas se tornaron en llantos de tragedia cuando A.A.A. zanjó una discusión con su hermano, Wellington, asestándole supuestamente una puñalada mortal. «Los golpes y moratones que tengo en la cabeza me los hizo mi hermano», relató en sede judicial la joven brasileña, de 18 años. El Juzgado de Instrucción número 4 de Lorca ha retomado las diligencias de este presunto homicidio, ocurrido en julio, citando a cuatro de los testigos de esta discusión. Pero, de momento, lo que se desprende de la declaración de la joven es que la trifulca entre los hermanos comenzó durante una partida de cartas.

«Mi hermano me dijo que no hiciera trampas; yo le dije que él no hiciera trampas y que dejara de beber», aseguró en su declaración, a la que ha tenido acceso 'La Verdad'. A partir de este instante, el buen ambiente de la comida familiar que acababan de celebrar aquel sábado, 14 de julio, se disipó y dejó paso a una violencia desmedida entre parientes. «Mi hermano se puso a pegarme, y a pegarme, y a pegarme, muy fuerte». Hasta el punto de que la joven perdió el conocimiento y tuvo que ser reanimada por sus familiares echándole agua por la cara.

Entretanto, Wellington se había marchado a su habitación y empezó a hacer la maleta para marcharse del chalé. «Lo que recuerdo a continuación es que desperté en una silla y me fui a la cocina a por un cuchillo, pero para amenazarlo», admitió la presunta autora del homicidio, que en la actualidad se encuentra en prisión. «Cuando desperté, después de estar inconsciente, fui a buscar a mi hermano porque tenía mucha rabia y miedo».

El juez ordena que un forense la evalúe para ver si es imputable debido a que intentó suicidarse

De lo ocurrido cuando entró en la habitación ofreció pocos detalles al juez, porque aseguró que se encontró de frente a Wellington y «todo fue muy rápido». Pero afirmó que «entré con el cuchillo en la mano y de repente mi hermano estaba sangrando del pecho. Yo no quería matarlo; solo quería amenazarlo».

Wellington, de 27 años, sangraba abundantemente y la joven aseguró que trataba de «taponarle la herida», pero el joven siguió «golpeándome». De hecho, un médico acudió a la cárcel a realizarle un chequeo a la mujer y elaboró un parte, que obra en la causa, confirmando que A.A.A. presentaba cinco hematomas en el brazo derecho, un moratón en el antebrazo, dolores en la mandíbula...

Se fue de casa con 15 años

«Ella recibió una verdadera paliza», asegura el abogado Pablo Martínez, del despacho de Mariano Bó y que ejerce la defensa de la joven brasileña. «Con esto no quiero justificar lo sucedido, pero ella no tenía intención de acabar con la vida de su hermano. Voy a defender que no hubo dolo ni intencionalidad».

El letrado apoya este argumento en la existencia de un testigo que «dice haberla visto con el codo doblado hacia atrás, alejando el cuchillo del hermano, sin intención de clavárselo. La instrucción tiene que aclarar si pudo ser un accidente al haber un cuchillo de por medio en un forcejeo». También tendrá que clarificar si técnicamente es imputable la joven, ya que el juez ha ordenado un análisis forense después de que durante su declaración narrase que se marchó de casa con 15 años, fue consumidora de cocaína y este año había intentado suicidarse en dos ocasiones. «Me han estado tratando de ello en Psiquiatría del Hospital Morales Meseguer de Murcia», precisó. «Estaba tomando Aremis para la depresión y para bloquear los malos pensamientos».

Sin embargo, días antes del supuesto homicidio había dejado la medicación «porque me encontraba bien». La instrucción del caso también deberá aclarar la relación que mantenían los hermanos; ella dijo que Wellington «era muy agresivo» y que le había pegado en otras ocasiones. Pese a todo, solían quedar y jugaban al póker. La de julio fue la última partida que disputaron.

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