El PP cree en la remontada

López Miras, Suárez Illana y Teodoro García Egea, el pasado 31 de marzo en Blanca, en un acto con agricultores. / Edu Botella / AGM
López Miras, Suárez Illana y Teodoro García Egea, el pasado 31 de marzo en Blanca, en un acto con agricultores. / Edu Botella / AGM

Los estrategas populares confían en su amplia base social, la movilización de los indecisos y el empuje municipal para superar los registros que les dan las encuestas. En la dirección regional creen posible alcanzar los 18 diputados en las autonómicas, lo que les podría servir para llegar a la mayoría absoluta con un socio más

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJO

¿Hacia arriba o cuesta abajo? El contraste predomina entre las opiniones y pareceres de los votantes y los dirigentes populares en los últimos días. Hay quien vaticina una versión moderna de la caída del Imperio Romano y quien ve un simple nubarrón que se despejará el domingo de las elecciones. Las encuestas reflejan de forma unánime un retroceso considerable del PP en las citas electorales del 28-A y el 26-M, eso ya lo tienen asumido en el partido, pero en la sala de máquinas popular, la que se supone mejor informada y con el criterio más aquilatado, creen que no será para tanto e incluso apuestan que sus candidaturas remontarán el vuelo para mejorar los registros que ahora les atribuyen los estudios demoscópicos.

«Hay una nueva realidad, eso hay que asumirlo», indica uno de los que ven el vaso medio lleno sobre la imposibilidad de que el partido vuelva a ganar de calle unas elecciones en la Región. «Pero yo estoy tranquilo», agrega el coordinador de la campaña electoral del PP, Francisco Bernabé.

Una de las razones en las que se basan las esperanzas populares es el convencimiento que tienen de que la mayoría de la nutrida bolsa de indecisos que recogen todas las encuestas son antiguos votantes suyos, por lo que una de las líneas estratégicas de esta campaña va dirigida a seducir de nuevo a esos electores que no hace mucho se identificaban con el PP.

La mejor provincia de España

Ello implica el continuo llamamiento al voto útil. Si el PSOE utilizó con éxito en los años noventa del siglo pasado el recurso de identificar al PP con un dóberman para asustar a los desencantados votantes socialistas con la posible llegada a La Moncloa de José María Aznar, ahora le devuelven la pelota agitando el temor a un pacto de Pedro Sánchez con los independentistas que solo podría evitar un PP fuerte.

Para dar el último golpe de mano en la disputa por los electores titubeantes, el partido contará en Murcia con Pablo Casado el penúltimo día de la campaña electoral, baza que consideran apreciable teniendo en cuenta que Pedro Sánchez no tiene previsto, por ahora, visitar la Región.

A pesar de desacreditarla con ahínco, la última encuesta del CIS recogía un dato que ha hecho ilusión a los populares de la Región. El partido que preside Pablo Casado obtendría en Murcia el mejor resultado de las 52 provincias españolas. Es un consuelo, aunque la misma encuesta apunta la pérdida de dos escaños y un buen porcentaje de votos.

Un dirigente popular se agarra al dato de que, cruzando unos y otros sondeos, el 60% de los electores murcianos siguen situándose en el centroderecha. Hubo un tiempo en que todos se alineaban con ellos, pero ahora Ciudadanos y Vox también comen del mismo plato. La conclusión es que, al haber cierta afinidad, lo mismo que un día se fueron, es posible ahora recuperarlos. Pero no es tan sencillo, porque los otros también juegan.

Una idea argumental que el PP está intentando explotar es la de la renovación. «Los votantes que se han ido a Vox es por lo que hicimos antes, pero nosotros somos nuevos y no caeremos en los mismos errores», señala al respecto un optimista cargo popular de la nueva hornada.

En el cuartel general de González Adalid están centrados en las elecciones generales, pero ya miran con un ojo a la convocatoria autonómica y municipal del 26 de mayo, una cita con la que, si cabe, aún están más esperanzados.

El Barómetro de Primavera del Cemop, publicado esta semana, les atribuye 15 escaños, pero necesitarían pactar con Ciudadanos (7) y Vox (4) para seguir en el Gobierno autónomo, lo cual, para los rectores populares, que insisten en la existencia de un pacto oculto entre la formación naranja y el PSOE, sería algo improbable.

La influencia municipal

Confiados en que su potente maquinaria electoral siempre rinde en el esprín final, el escenario previsible por el que ellos compiten es lograr entre 17 y 18 escaños para así alcanzar los 23 diputados de la mayoría absoluta con un socio más, bien Cs -nunca es descartable- o con el partido de Santiago Abascal, del que todos los expertos demoscópicos aseguran que seguirá subiendo. Un factor que esgrimen para apostar por este resultado es la influencia del poder municipal en los comicios autonómicos, especialmente el tirón de José Ballesta, que opta a repetir como alcalde de Murcia, municipio con más de un cuarto de la población regional.

Sin embargo, también existen riesgos que quizás no han valorado. El primero de ellos es que Pablo Casado siga con sus meteduras de pata, como la protagonizada con la rebaja del salario mínimo interprofesional, y también la perniciosa repercusión que puede tener en los comicios locales y regionales un mal resultado en las generales que ponga en duda la gestión de los renovadores. Y, además, no siempre es posible enderezar el rumbo: en las anteriores elecciones autonómicas, en 2015, el Cemop les dio un 39,4% de votos y terminaron sacando dos puntos menos.

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