Corvera le da nuevas alas a la Región

Vista aérea de la terminal y de las pistas del aeropuerto de Corvera. / Foto: Martínez Bueso / Vídeo de cronología del aeropuerto: Raúl Hernández

Después de 18 años conflictivos, el aeropuerto inaugura una etapa y nace con el reto de superar los 1,3 millones de pasajeros que hereda de San Javier. Será un soplo de aire para el desarrollo regional

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Corvera toma el testigo de 50 años de vuelos civiles en San Javier, que ha contribuido con una brillante hoja de servicios al desarrollo del turismo en la Región hasta alcanzar los dos millones de pasajeros en sus mejores años. No todos los días, ni todos los siglos, se estrena un aeropuerto. El recién nacido Juan de la Cierva hace equilibrios en los dos platillos de la balanza, con claroscuros y sentimientos encontrados. Arranca el próximo martes como una herramienta de primer nivel para empujar al sector turístico. Llega como un soplo de aire fresco y de modernidad para reactivar la economía regional y crear empleo, tanto con su propia actividad, como la que genere el parque logístico y empresarial que crecerá junto a las pistas. Relanzará la economía regional con 19.000 nuevos empleos en quince años y tres puntos de aumento del PIB, según un informe del Colegio de Economistas y de la UPCT que ha aireado el Gobierno regional.

No obstante, quienes optan por la prudencia aconsejan poner los pies en el suelo, ya que el aeropuerto nace con una clara vocación turística, copado por vuelos 'low cost' con predominio de pasajeros ingleses. Un 'Brexit' duro le puede pasar factura, como a otros aeródromos del mismo perfil. Tiene por delante el reto de superar el tráfico de 1,3 millones de viajeros que heredará de San Javier, y debe de competir en el mercado con el 'gigante' de Alicante, situado a 75 kilómetros. La previsión de pasajeros es conservadora en estos momentos: un millón de usuarios durante este año, y cuatro millones al término de la concesión, en 2043. Todo lo que sobrepase estas estimaciones se traducirá en nuevos ingresos para Aena y el Gobierno regional, que recibirá un canon variable anual.

El aeropuerto Juan de la Cierva abre una nueva etapa con la que trata de hacer borrón y cuenta nueva tras la estela de un pasado traumático en el que no ha faltado ningún ingrediente político, social y económico. Junto con el AVE, el aeropuerto es la infraestructura de transporte más polémica de la historia de la Región, un proyecto que ha sobrevivido a cuatro presidentes y a seis consejeros, y que ha dejado varios cadáveres políticos por el camino.

En el municipio de San Javier no están para fiestas

Después de seis años bajo llave y con las pistas vacías, al final se ha librado de ir al desguace, al cementerio de aeropuertos sin aviones o al ralentí que salpica la geografía nacional. No iba a costar un euro a los murcianos, según el PP, pero la factura, de momento, es de 182 millones de euros.

De la mano de Aena, que ganó el concurso de explotación tras la despedida de la anterior concesionaria Aeromur-Sacyr, el aeropuerto renace, como el ave fénix, de las cenizas de su turbulento pasado, aunque para ello se haya tenido que sacrificar el aeropuerto de San Javier. En el municipio marmenorense no están para fiestas; más bien al contrario, al ver cómo se le escapa una de sus fuentes de riqueza y su lugar en el mapa aeroportuario internacional. Aena clausura 50 años de historia junto al Mar Menor, donde ha compartido las instalaciones propiedad de la Academia General del Aire, y traslada su actividad comercial a 25 kilómetros. La mayor operadora del mundo estrena en la Región de Murcia su primer contrato de explotación en suelo español para los próximos 25 años e integra Corvera en su red nacional, lo cual es una garantía de futuro.

Corvera ha vuelto al punto de partida después de un giro acrobático de casi veinte años, ya que Aena fue la primera opción para construir un nuevo aeropuerto regional, y ha terminado asumiendo la explotación. La idea inicial, hace dos décadas, fue que Aena se hiciera cargo de la construcción y gestión de un nuevo aeródromo que sustituyera al de San Javier, donde los vuelos comerciales estaban constreñidos por la actividad militar, había problemas de horario y estaba limitada la capacidad de crecimiento de las instalaciones. El acuerdo entre los entonces ministros Francisco Álvarez Cascos y Federico Trillo en el año 2000 para potenciar el uso conjunto de las bases militares, le puso plomo en las alas al proyecto murciano. Aunque el Ministerio de Fomento le dio cobertura por decreto al nuevo aeropuerto, en paralelo se invirtió para potenciar San Javier con una segunda pista, una torre de control y una terminal de pasajeros de mayores dimensiones.

Para hacer realidad una reivindicación empresarial que hundía sus raíces en la mitad del siglo pasado, el Gobierno regional estaba alumbrando Corvera mientras el Ministerio fortalecía San Javier. Todo un sinsentido que mereció el reproche del Tribunal de Cuentas de la Unión Europea, que alertó del solapamiento de tres centros aeroportuarios (Corvera, San Javier y Alicante) en un radio de 75 kilómetros. Denunció la falta de coordinación en una zona con gran potencial turístico.

Un proyecto que pasó del éxtasis al tormento

El proyecto se adjudicó en 2007 al consorcio liderado por Sacyr, que pujó acompañado por BMN, CAM, Inprisma, Grupo Fuertes, Cementos La Cruz y Montoro e Hijos, con un periodo de explotación de 40 años y una previsión de pasajeros estratosférica: cinco millones en el momento de su apertura y catorce millones de usuarios al finalizar la concesión. El viento soplaba de cola en pleno 'boom' inmobiliario, con un incremento notable del tráfico aéreo en San Javier, que superó los dos millones de viajeros.

Sin embargo, dos años después, en plena crisis económica, empezaron los problemas. El proyecto hacía agua y el Gobierno regional tuvo que avalar un préstamo de 182 millones de euros -que ahora está pagando- para poder terminar las obras, ya que la concesionaria fue incapaz de obtener la financiación a la que se había comprometido. En el 2012 finalizó la construcción y acto seguido Sacyr reclamó el reequilibrio financiero del contrato argumentando que el aeropuerto iba a abrir con pérdidas. Reclamó a la Comunidad Autónoma unos 160 millones para nivelar la concesión, al tiempo que incumplió los plazos para la apertura.

El choque fue tal que la Consejería de Fomento reclamó la presencia de la Guardia Civil para poder entrar en el aeropuerto y tomar posesión de las instalaciones, cosa que no consiguió. Estalló un conflicto entre el Gobierno regional y Sacyr que desembocó en la rescisión de la concesión en dos fases: primero en septiembre de 2013, gobernando Ramón Luis Valcárcel, y después en diciembre de 2014, de forma definitiva bajo el mandato de Alberto Garre. Los intentos por restablecer el contrato y abrir el aeropuerto con Sacyr fracasaron, pese a la mediación de los socios locales. Antes del enfrentamiento, el murciano Luis del Rivero, presidente de la constructora, fue relevado por Manuel Manrique, con el que no existía la misma sintonía. No faltaron quienes dijeron que con Luis del Rivero se habría evitado la pelea, y que Sacyr habría abierto Corvera tarde o temprano.

Sacyr sospechó que Aena pinchaba por detrás

La constructora no estaba dispuesta a perder el aeropuerto, que sería el primero de carácter privado que le haría sombra a la poderosa red de Aena. Manuel Manrique también defendía el prestigio de Sacyr, tanto a nivel público como puertas adentro del sector, justo cuando saboreaba el éxito del segundo juego de esclusas del Canal de Panamá, abanderando un hito de la ingeniería española. Acostumbrada a lidiar con gigantes, la empresa presionó demasiado al 'pequeño' Gobierno de Murcia y perdió. Sacyr siempre culpó a Aena del fracaso del proyecto, de maniobrar por detrás para impedir que abriera el aeropuerto y de que le saliera un competidor fuerte en España.

Un 'Brexit' duro puede trastocar los planes, aunque reina el optimismo. El Gobierno regional quiere un vuelo con Madrid, y Vueling estudia Barcelona

El Gobierno regional y Sacyr -que mandaba sobre resto de socios- se culparon mutuamente de incumplir el contrato, lo que dio pie a ocho años de batalla judicial en los que Sacyr presentó 28 recursos. Los tribunales han dado la razón al Ejecutivo autonómico, que no obstante ha tenido que afrontar un fuerte desgaste político. El aeropuerto tiene el campo despejado para operar con Aena, aunque falta todavía la liquidación económica del contrato entre Sacyr y la Comunidad, con reclamaciones económicas por ambas partes.

Un protocolo que tardó siete años en materializarse

En el lado de Aena, la operadora siempre se resistió a abandonar el aeropuerto de San Javier, dispuesta a competir con el nuevo aeródromo. En el caso de que tuviera que clausurar los vuelos, sería por orden del Gobierno de la Nación, y previo pago de una indemnización inicial de 90 millones de euros, que debía abonar el Gobierno regional o Aeromur. En el año 2011, bajo mandato socialista, se firmó un protocolo entre el Ejecutivo regional y el Ministerio de Fomento para reordenar el tráfico aéreo de la Región de Murcia, dejando San Javier casi en exclusividad para los vuelos de la Academia General del Aire y el aprendizaje de los pilotos. Dicho protocolo sin embargo no llegó a materializarse durante la etapa de Aeromur; es más, Aena no pensaba ceder, lo cual condenaba el proyecto de Corvera a un rotundo fracaso.

La dilación del aeropuerto promovido por el Gobierno de Ramón Luis Valcárcel dio tiempo incluso a que Aena acometiera su privatización parcial y saliera a bolsa, con lo cual cambiaron las reglas del juego y se redujo el margen de maniobra de la empresa pública, ya que tenía que responder ante sus accionistas.

Empieza con 40 vuelos a la semana, a la espera del verano

Después de 'despedir' a Aeromur, con la que batallaba en los juzgados, y mientras soportaba la sangría económica y el desgaste por un aeropuerto que llevaba seis años cerrado, el Gobierno regional vio el cielo abierto cuando Aena se presentó al nuevo concurso. Pujó con el grupo francés Edeis y el 'holding' argentino Corporación América, que renunciaron durante el proceso.

Si las relaciones con Sacyr fueron crispadas, las que hubo entre el Gobierno regional y Aena también resultaron tensas y conflictivas. La llegada a la presidencia del murciano Jaime García-Legaz a finales de 2017, en sustitución de José Manuel Vargas, facilitó mucho los trámites para la transición de San Javier a Corvera y la apertura de las instalaciones, previa negociación con los 69 trabajadores de Aena y las gestiones para que las empresas auxiliares también se trasladen a la nueva ubicación con la mayor parte de sus 450 empleados.

Con todo a punto, el primer vuelo comercial aterrizará el martes a las 10.25 horas procedente de East Midlands, una hora antes de la inauguración por parte del Rey Felipe VI. El corte de la cinta estará compartido por el presidente López Miras y el ministro de Fomento José Luis Ábalos, acompañados por más de 500 invitados. El PP se repartirá la foto oficial con el delegado del Gobierno, Diego Conesa, cuyo partido abraza ahora una infraestructura que ha censurado desde su nacimiento.

Ese día habrá 16 operaciones en las flamantes instalaciones, que arrancan con el tráfico de la temporada que tenía San Javier: nueve destinos al Reino Unido, dos a Bélgica y uno a Irlanda, operados por Ryanair, EasyJet y TUIfly. Serán unos 40 vuelos a la semana, con más de 5.000 plazas ofertadas, la mayoría a Londres. De cara al verano se sumarán cuatro rutas a Noruega, otras dos al Reino Unido y una a Praga con enlace a Moscú, entre otras. El empresario murciano Carlos Muñoz, dueño de Volotea, abrirá en mayo un enlace con Oviedo, mientras que el Gobierno regional negocia con varias compañías para establecer una línea con Madrid y Barcelona, a la espera del AVE, el otro desafío. Hay más posibilidades de abrir primero una ruta con Barcelona de la mano de Vueling.

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