Corales en los abismos de Cabo de Palos

Científicos del IEO y de la Universidad de Alicante documentan la existencia de especies vulnerables en los montes submarinos de Torrevieja a Águilas para impulsar su protección

Investigadores de la Universidad de Alicante y del IEO, con unas muestras en el buque 'Alvariño'./Olga Sánchez Guillamón
Investigadores de la Universidad de Alicante y del IEO, con unas muestras en el buque 'Alvariño'. / Olga Sánchez Guillamón
José Alberto González
JOSÉ ALBERTO GONZÁLEZ

«Es un tópico decir que se conoce mejor la superficie de la Luna y de Marte que los fondos submarinos de la Tierra. Pero en el caso de la Región de Murcia y de Alicante, es literal. Estamos en una 'terra incognita', viendo cosas que nadie había visto antes y que, además, teníamos la esperanza de ver, como corales blancos de aguas frías vivos». Al biólogo Alfonso Ramos, catedrático en el departamento de Ciencias del Mar de la Universidad de Alicante (UA), se le iluminan los ojos cuando relata los importantes hallazgos científicos de los últimos días en la zona del monte submarino Seco de Palos, a unas 80 millas al Este de Cabo de Palos, y en los caladeros de Plis Plas y Planazo, en una zona próxima al litoral de Torrevieja.

«Tenemos una costa preciosa para bucear, y hasta los 40 metros de profundidad todo está visto ya. Pero desde ahí y hasta los dos mil y pico metros, que es lo que tiene el escarpe de Mazarrón, es territorio inexplorado. Lo que sabemos de ellos, hasta ahora, ha sido indirectamente. Los pescadores de arrastre te dicen que en tal sitio sacan gamba roja o merluza, que en ciertos sitios hay ciertas especies. Conocen lo que hay en los fondos, pero no los han visto. Y lo que ahora estamos documentando, gracias a una tecnología muy avanzada, es apasionante: hemos encontrado corales vivos a 500 metros de profundidad. Pensábamos que estaban muertos, pero no. Bajaron buscando aguas frías en la época interglacial y ahí han sobrevivido», explica Ramos.

La campaña

Ubicación.
Investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO) y la Universidad de Alicante estudian los cañones submarinos del Escarpe de Mazarrón, situados entre Cabo de Palos y Cabo Cope, Cabo Cervera (Torrevieja) y el Seco de Palos.
objetivos.
Documentar la riqueza geológica y faunística de los fondos marinos, para incluirlos en la red de espacios marinos de la Red Natura 2000 y gestionarlos de manera eficaz, con la participación de activa de los sectores implicados (como pescadores y ecologistas).
impulso estatal.
El 'Proyecto Life 'Intemares. Gestión integrada, innovadora y participativa de la Red Natura 2000 en el medio marino español' está coordinado por la Fundación Biodiversidad, del Ministerio para la Transición Ecológica. Participan también la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, la Confederación Española de Pesca, SEO/BirdLife y WWF-España.

Y precisa que para encontrar el origen de estas «manchas» u oasis de especímenes prehistóricos hay que retroceder 400.000 años, cuando la glaciación hizo entrar al Mediterráneo corales desde el Ártico y zonas boreales, como Noruega, Islandia y Groenlandia. Con el periodo interglacial y el ascenso del nivel del mar, algunos corales murieron y otros buscaron refugio bajando a superficies superiores a los 200 metros. A modo de comparación, Ramos apunta que son como los mamuts, que llegaron en la época fría. Solo que unos se fosilizaron y otros sobrevivieron. Y ahora han encontrado a los supervivientes.

Arriba: muestras de gorgonias extraídas del fondo marino. Abajo: Coral de profundidad. / IEO

Este investigador forma parte del grupo de 17 especialistas que, desde el 9 al 27 de agosto, participan en la nueva campaña oceanográfica en los fondos marinos de Murcia y sur de Alicante impulsada por el proyecto Life Intemares. Científicos del Instituto Español de Oceanografía (IEO), adscritos al centro de San Pedro del Pinatar, y de la UA estudian, por segundo año, los cañones submarinos del Escarpe de Mazarrón, situados entre Cabo de Palos y Cabo Cope (Águilas), y de Cabo Cervera (Torrevieja), así como el Seco de Palos.

Universo diminuto

En esta última montaña submarina, cuya cima está a unos 180 metros de la superficie y que alcanza un desnivel de 1.100 metros, biólogos y geólogos detectaron hábitats y especies vulnerables, con vistas a mejorar el conocimiento de estas zonas y evaluar su posible declaración como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC).

Para cumplir las exigencias de la Unión Europea sobre la superficie que debe cubrir en España la Red Natura 2000 de áreas marinas protegidas, el Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Fundación Biodiversidad, coordina un proyecto que está dando «buenos resultados». Así lo ha avanzado esta semana a 'La Verdad' Elena Guijarro, investigadora titular en el equipo de Pesca del IEO y directora de la campaña. Como ella, la mayoría de participantes son mujeres, una muestra del «esfuerzo que se está haciendo en muchos ámbitos para que las niñas se interesen por las ciencias y aumentar la presencia femenina en este mundo», comenta.

Zona en la que se realizaron las prospecciones.
Zona en la que se realizaron las prospecciones. / Pablo Sánchez / AGM

A bordo del buque 'Ángeles Alvariño', que el lunes hizo escala en el puerto de Cartagena, esta murciana mostró su satisfacción porque «tenemos muestras de fauna y de geología interesantes». Citó corales de profundidad formadores de arrecifes, como 'Desmophyllum dianthus', 'Lophelia pertusa' y corales blandos como las gorgonias, y otras especies especialmente sensibles al impacto de un amplio rango de actividades, como la pesca de arrastre y la pesca deportiva, y también a la contaminación y la minería submarina. Son principalmente esponjas, briozoos y corales. «Tienen en común un ritmo de crecimiento extremadamente lento, en ocasiones de menos de un milímetro al año, y una estructura tridimensional muy compleja. Y las mismas características que les hacen muy sensibles a la actuación humana, son precisamente la clave de su valor ecológico», destaca Guijarro.

Esta experta añade que «los llamados bosques de animales», formados por especies sésiles, es decir que viven fijas al fondo, «crean un ambiente muy favorable para muchas otras especies, incluidas muchas de interés pesquero como la merluza y la gamba roja», que acuden a estos oasis submarinos en busca de lugares para desovar, alimentarse o refugiarse. Así, las zonas que albergan estas especies vulnerables y la fauna asociada tienen una biodiversidad muy elevada.

«Los llamamos hábitats marinos vulnerables y existen en un rango muy amplio de profundidades, desde las que puedes explorar en apnea (o buceo libre) hasta las que prospectamos en campañas como esta y a grandes profundidades, en un rango muy amplio», precisa Guijarro.

Y, para hacer hincapié en la necesidad de proteger este universo submarino, recuerda que estas delicadas criaturas, «de crecimiento muy lento, pueden tardar 200 años en alcanzar los 20 centímetros que mide un lápiz». En medio de esta aventura por el sureste español, la expedición también ha tenido momentos para recrearse con la espectacular riqueza del Medierráneo sin necesidad de sumergirse: «Unos delfines y un grupo de ballenas piloto se acercaron dos días consecutivos y se quedaron un buen rato con nosotros». No solo eso. Guijarro cuenta que, durante la ruta, han divisado también rorcuales y que, «por debajo del trineo fotográfico, pasaron un tiburón y un torpedo».

Los investigadores del IEO Elena Guijarro y José María Bellido, el lunes, a bordo del buque 'Ángeles Alvariño'.
Los investigadores del IEO Elena Guijarro y José María Bellido, el lunes, a bordo del buque 'Ángeles Alvariño'. / Pablo Sánchez / AGM

En este abismo, hay oscuridad continua y la temperatura media es de 12 grados. Allí, el cambio climático es una amenaza especialmente grave, porque «las especies están habituadas a temperaturas frías y una subida de un grado en la temperatura del mar puede matarlas», razona el profesor Alfonso Ramos.

Y Guijarro subraya la importancia de que «la gente vea que esto es tan suyo como un bosque y las ballenas, que es parte de nuestro país y que hay que regular sus usos» para evitar perderlo. Los investigadores ponen la reserva marina de Cabo de Palos como ejemplo de que una gestión responsable de los recursos, en consenso con cofradías de pescadores y ecologistas, permite recuperar especies como el mero y aumentar las capturas en zonas cercanas a las prohibidas.

Patrimonio de todos

Intemares incluye a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar, la Confederación Española de Pesca, SEO/BirdLife y WWF-España. En 2018, el trabajo se centró en la geología, para obtener mapas de alta resolución de los fondos (de arena, rocosos, de grava, de fango...) y este verano el objetivo es la fauna. Ya en 2020 habrá una recogida más amplia de muestras con el robot 'Liropus', un vehículo submarino no tripulado (ROV).

Guijarro lo relata con pasión: «Vivimos para esto. Esto es lo que te hace meterte en carreras como Biología. Participar en una campaña así y encontrar lo que buscas es una gran satisfacción y un privilegio. Con suerte, vamos a contribuir a que estas zonas submarinas sean protegidas para las próximas generaciones. Este patrimonio natural es nuestro y lo necesitamos. Un mar con buena salud es tan necesario como respirar».