La Consejería inspeccionará este año 9.000 hectáreas buscando 'Xylella fastidiosa'

Luisa Pérez, técnico de Tragsa, junto a sus compañeras Patricia Segui y Mamen Sánchez durante la inspección realizada a Viveros Murcia. / alfonso durán / agm
Luisa Pérez, técnico de Tragsa, junto a sus compañeras Patricia Segui y Mamen Sánchez durante la inspección realizada a Viveros Murcia. / alfonso durán / agm

Técnicos de Tragsa realizarán 300 prospecciones en fincas, 200 en viveros y 100 en parques

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Nada más llegar a Viveros Murcia lo primero que hace es entregarle a una empleada el listado de las plantas hospedantes de la 'Xylella fastidiosa'. «Las de alto riesgo son el almendro, olivo, polygala, lavanda dentata, adelfa y café», enumera de carrerilla Luisa Pérez, técnico de Tragsa. Un equipo de 'La Verdad' acompaña a la empresa encargada de realizar las inspecciones a fincas agrícolas, invernaderos, viveros y parques y jardines de la Región en busca de la temida bacteria que, desde que en julio de 2017 'aterrizó' en Alicante, procedente de Mallorca, ha obligado al Gobierno valenciano a la trituración de más de mil hectáreas de cultivos leñosos. Tal situación provocó la activación de un plan de contingencia en la Región, debido a que Abanilla, Fortuna, Jumilla y Yecla limitan con la provincia alicantina.

Un año después ese plan se mantiene activo. De hecho, la Consejería de Agricultura, en 2017, inspeccionó más de 8.000 hectáreas, y para 2018 la previsión es rastrear 9.000 hectáreas. «No hay conciencia de lo que representa esta plaga, puede ser un desastre», comenta a este diario Ángel Espín, gerente de Viveros Murcia. «Siempre exigimos los pasaportes fitosanitarios pertinentes», subraya mientras la técnico de Tragsa Mamen Sánchez, con delicadeza, se coloca unos guantes y desinfecta con etanol sus tijeras de poda porque acaba de ver un almendro, cuyas hojas tienen síntomas de sequedad. «Puede ser estrés hídrico, un simple quemado por el sol, 'Xylella fastidiosa'...», detalla todas las posibilidades. «Conviene coger una rama entera con hoja verde y seca, para evitar falsos negativos».

El protocolo no establece el número de ramas. «Eso lo hacemos a 'ojímetro'», bromea. Su compañera Luisa Pérez toma fotografías del ejemplar y la bióloga Patricia Segui abre una bolsa donde introducir las muestras para iniciar la cadena de custodia. «Las metemos en una nevera para mantenerlas a 5 grados centígrados para que no se deshidraten de camino al laboratorio», resume Mamen.

El tercer foco detectado está en El Ejido, en un invernadero que vendió polygalas a Murcia

Una vez allí, se emplea un sistema PCR, que identifica en tiempo real las cadenas cromosómicas, en busca de la 'Xylella fastidosa'. A Mamen no le gusta que se defina a la bacteria como 'ébola del olivar': «Es un nombre totalmente desacertado, ya que ni es un virus como el ébola, la 'Xylella' es una bacteria, y no afecta a la salud humana, con lo cual, da lugar a confusiones innecesarias».

Uno de los síntomas de los hospedantes de esta bacteria es que las hojas se tornan 'atabacadas', de color marrón, o los brotes tiernos se secan. «Una manera que tienen los árboles de defenderse de las condiciones climatológicas de la Región es secar sus hojas y por eso es complicado detectar la bacteria», ejemplifica el jefe de Servicio de Sanidad Vegetal, Telesforo García, sobre las dificultades para detectar a este huésped silencioso. «La única forma de identificar la bacteria es con muestras de laboratorio», zanja mientras supervisa el trabajo de campo de las técnicos de Tragsa. Por segunda vez, Mamen vuelve a desinfectar sus tijeras de poda porque ha detectado una lavanda dentata, incluida en el listado de hospedantes, y cuyas hojas presentan tonos amarillentos. «Las plantas de alto riesgo también pueden albergar las tres subespecies de la 'Xylella', que pueden ser: 'Fastidosa fastidiosa', 'Fastidiosa multiplex' y 'Fastidiosa pauca'», advierte Luisa.

Tres alertas resueltas

Existen dos modos de transmisión. El primero son los vectores, que en el caso de la Región es el 'Philaenus spumarius'. «Es de la familia de las chicharras, transmite la 'Xylella' de forma natural, alimentándose de una planta enferma a otra», explica de forma didáctica Francisco González, director general de Agricultura. «Este insecto pasa el invierno en zonas de pinada, la primavera en malas hierbas y en verano busca cultivos, como olivo, cítricos..». Dos de las tres alertas más graves que se han registrado en suelo murciano han sido en fincas con olivos, una en Calasparra, y otra que estaba abandonada en Sangonera la Seca.

Todas las muestras analizadas hasta la fecha en la Región han dado negativo

«Las dos alertas dieron negativo». La segunda forma de expandirse que tiene la bacteria es a través del movimiento de materia vegetal. Precisamente, la tercera alerta de entidad que resolvió la Consejería se produjo en abril, cuando el Ministerio de Agricultura informó de que, junto a Alicante y Madrid, se había detectado un tercer foco de 'Xylella fastidiosa' en un vivero de la localidad almeriense de El Ejido.

Estas instalaciones vendieron una partida de polygalas infectadas y algunas de ellas llegaron a Murcia. «Hicimos una investigación sobre el recorrido de las plantas y se inspeccionaron tres 'garden center'», detalla el jefe de Servicio de Sanidad Vegetal. «Todas las muestras dieron negativo». Este resultado es siempre la mejor noticia y se ha repetido en las 700 prospecciones que la Consejería realizó en 2017 en la Región.

No se baja la guardia

También dieron negativo las muestras tomadas durante este reportaje en Viveros Murcia. «No percibimos preocupación por parte del consumidor final, la gente no viene por aquí preguntando si la polygala ha pasado por controles», indica el gerente del citado vivero. Pese a todo, Sanidad Vegetal no baja la guardia. «Estamos en zona roja, en la Región tenemos unas condiciones climatológicas perfectas para la bacteria», sentencia Telesforo García. «Murcia es una región receptora de material agrícola», añade.

De ahí que a lo largo de 2018 se vayan a realizar 600 prospecciones: 300 en fincas agrícolas, 200 en viveros y 100 en parques y jardines. «En 2018 ya llevamos inspeccionadas 5.000 hectáreas», avanza Francisco González. «No hemos tenido ningún positivo». El protocolo de inspección en fincas agrícolas se cumple a rajatabla, los técnicos siempre recorren las diagonales principales de las parcelas realizando una meticulosa inspección ocular del estado de olivos, almendros, viñedos y cítricos.

«Las prospecciones las estamos acabando ya porque hay que hacerlas antes de la caída de las hojas». Desde la Consejería recuerdan que hay un teléfono habilitado (618790587) para alertar de la posible presencia de la bacteria y enviar a las técnicos de Tragsa. Pero en un año este número ha sido utilizado menos de una veintena de veces, debido al miedo que existe en el sector agrícola a las medidas que se establecen en caso de confirmar un positivo de la bacteria y que apunta el jefe de Sanidad Vegetal: «Hay que destruir todo en un radio de cien metros, se establece una zona de vigilancia en un radio de cinco kilómetros y en el primer kilómetro se hacen cuadrículas de cien metros por cien y se toman muestras».

El director general está esperanzado en que no será necesario poner en marcha este protocolo «porque el foco de la bacteria se está desplazando al norte de Alicante, hacia Valencia, y es una buena noticia para la Región».

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