Condenan a Galán, el murciano de Al Qaeda, por convertirse en un «soldado virtual»

Yusuf Galán. / EFE
Yusuf Galán. / EFE

La sentencia, que fija una pena de ocho años, considera probada «sin fisuras» su adhesión al Dáesh y su voluntad de captar a combatientes para la causa yihadista

EFE MURCIA.

La Audiencia Nacional ha condenado a ocho años de cárcel por colaborar con el Dáesh y promover la Yihad «virtual» a José Luis Galán González, conocido como Yusuf Galán, el único español miembro de la célula de Al Qaeda condenado en España por los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Galán se convirtió al islam en 1991 y en 2011, tras cumplir nueve años y medio encarcelado por su vinculación a la célula española de Al Qaeda desarticulada tras el 11-S, salió de prisión y se afincó en Murcia.

Desde 2015, cuando su actividad en internet fue detectada y monitorizada por la Policía, existe constancia de «una labor divulgativa encaminada a obtener la incorporación de nuevos militantes, incitándolos a la realización de la yihad», dice la sentencia. Fue detenido por estos hechos en 2017. La Fiscalía pedía para él 13 años por integración en la organización terrorista y colaborar con actividades de autoadoctrinamiento y exaltación del terrorismo, si bien la Sección Cuarta de la Sala de lo Penal le absuelve por integración y le condena por el delito de participación. La sentencia da por probada «sin fisuras» su adhesión a los postulados del Dáesh, pero no ha podido acreditar que engrosara sus filas «como militante y no como mero simpatizante». El tribunal, que le define como «soldado virtual», no duda tampoco «de su labor de adoctrinamiento, mediante la divulgación masiva y directa de vídeos e imágenes relacionados con la citada organización, con contenidos de altísimo potencial captador». A esto se añade también «su admiración por las sangrientas y crueles acciones» de los miembros del Dáesh, «no apreciándose en momento alguno el más mínimo reproche o crítica a la espiral de violencia».

De hecho, añade la sentencia, «su rol de alentador de actividades terroristas se ha evidenciado, enmarcándose su conducta en el campo del terrorismo individual y urbano, al servicio» de Dáesh, «para quien realiza actos relevantes, no neutrales (...) para adentrarse en granjera nuevos adeptos a la causa terrorista».

Hasta su detención, se dedicó a la distribución «de publicaciones de ideología terrorista» y participó en una docena de grupos virtuales yihadistas, entre ellos, 'Muslim Prisioners', del que era uno de los administradores y que contaba con 16.638 miembros.