La competitividad regional se frena y está ya un 25% por debajo de la media española

El Consejo Económico y Social (CES) presentó ayer el informe. /A. Durán/ AGM
El Consejo Económico y Social (CES) presentó ayer el informe. / A. Durán/ AGM

Un informe del Consejo Económico y Social alerta de una peor evolución en los últimos dos años a la hora de converger con el índice nacional

Zenón Guillén
ZENÓN GUILLÉN

La competitividad de la economía murciana empieza a resentirse, más allá de que en la última década haya evolucionado en positivo, a pesar de la crisis, hacia una convergencia con otros territorios españoles. Así se puede concluir del informe presentado ayer por el Consejo Económico y Social (CES). En concreto, el Índice de Competitividad Regional (Icreg) estudiado, que mide siete ejes, se sitúa hasta un 25% por debajo de la media nacional. Y lo peor de todo es que esa situación sistemáticamente inferior ha empeorado en los dos últimos ejercicios.

El valor absoluto del índice de competitividad de la Región asciende así a 6,29, cuando el promedio español es de 8,38, por lo que se enmarca en el grupo de autonomías con un nivel relativo medio-bajo, junto a Castilla-León, Asturias, Cantabria, Galicia y Comunidad Valenciana. En un escalón inferior se quedan Baleares, Castilla-La Mancha, Canarias, Andalucía y Extremadura. Estas dos últimas con registros de 4,46 y 3,78, respectivamente. Por delante se alzan las comunidades ricas, con Madrid (13,18) a la cabeza, junto a País Vasco, Navarra, Cataluña, Aragón y La Rioja.

El trabajo, titulado 'La competitividad de la Región de Murcia. Un análisis a partir del Índice de Competitividad Regional (Icreg)', realizado en colaboración con el Colegio de Economistas, con datos del periodo 2008-2017, coloca a la Región en el puesto número doce del 'ranking' español en cuanto a la capacidad de proporcionar un entorno favorable a las empresas, ya sea a través de factores propios o mediante la consecución de otros, de cara al desempeño de actividades económicas que tienen como fin mejorar el bienestar de la población.

La Región ocupa el puesto doce entre las comunidades, con un nivel medio-bajo

El director del estudio, José Carlos Sánchez de la Vega, acompañado por el presidente del CES, José Antonio Cobacho, y del decano del Colegio de Economistas, Ramón Madrid, expuso ayer las causas o factores que determinan la situación actual. En concreto, advirtió de «la existencia de debilidades persistentes en el tiempo que requieren de una decidida actuación política en distintos ámbitos».

Asimismo, subrayó importantes desafíos globales referidos a aspectos tales como la forma en que las empresas y los gobiernos afrontan los profundos cambios tecnológicos, la incorporación a la sociedad del conocimiento y la transformación digital; los retos demográficos; un crecimiento económico que procure la integración social, y sea compatible con el medio ambiente; la planificación y ordenación de los recursos hídricos y energéticos, y los déficits en gobernanza y transparencia, entre otros.

En global, el dinamismo más intenso apreciado se observa en los apartados del capital humano, innovación, eficiencia empresarial y entorno económico. Mientras que mercado laboral, infraestructuras básicas y entorno institucional son los que no consiguen recuperar los niveles previos a la crisis (2008). Eso sí, a partir de un enfoque multidimensional de los factores que inciden y condicionan la competitividad, los autores del informe señalan que la mejora debe fundamentarse sobre la base de estrategias que favorezcan el objetivo de una Región «más tecnológica y emprendedora, abierta, inteligente y sostenible, solidaria e igualitaria, transparente y más comunicada».

Evolución de los siete ejes competitivos

Entorno económico: Baja productividad y menor renta per cápita
Dentro del primer eje referido al entorno económico, en el informe del CES se demanda un impulso adicional y renovado en aquellos sectores con mayor aportación de valor añadido, como es la actividad industrial, además de que presenten una alta demanda en los mercados. Para ello se insiste «en la necesidad de intensificar igualmente los esfuerzos por mejorar la eficiencia productiva» de aquellos sectores que tienen tradicionalmente un peso muy significativo en la Región. Y es que se apunta c0mo diagnóstico de situación «los bajos niveles de productividad y renta per cápita por especialización productiva». De hecho, mientras que en 2008 la distancia a la renta media española se elevaba al 15,5%, nueve años más tarde (2017) la diferencia se ha incrementado en dos puntos hasta el 17,5%. No obstante, la productividad que partía de un desfase del 12,6% se ha elevado hasta el 15,3% (2,7 puntos más).
Mercado de trabajo: Urge crear más empleo y de mayor calidad
A partir de unos elevados niveles de paro y una afectación importante de los ciclos económicos de crisis, se considera preciso «mejorar la cantidad y calidad del empleo», especialmente en el aumento de la tasa de ocupación femenina, desarrollando actuaciones que faciliten la conciliación de la vida familiar y laboral. También se plantea la necesidad de «profundizar en la mejora de las condiciones de trabajo, reduciendo la temporalidad y el empleo involuntario a tiempo parcial», entre otras cuestiones.
Capital humano: Las carencias se deben suplir con formación
Entre las facetas mejorables en capital humano se menciona la necesidad de aumentar el protagonismo y la capacidad de atracción de la FP, «implicando al tejido empresarial en su desarrollo y en la consolidación de la formación dual». Igualmente, se debe apostar por una educación coordinada con el sistema productivo que forme en un contexto de adaptación e integración a la digitalización, incidiendo en la mejora de las tasas de abandono temprano del sistema educativo y potenciar la formación de los trabajadores.
Entorno Institucional: Mejor financiación y eficiencia en el gasto
A partir del hecho de que una parte significativa de las carencias detectadas tienen su origen en las desigualdades inherentes al actual sistema de financiación autonómica, se apunta a la importancia de seguir demandando su reforma. No obstante, se considera que debe hacerse también «un mayor esfuerzo por mejorar la eficiencia en el gasto público, así como promover la digitalización de las administraciones», para avanzar en la mejora y simplificación de los procesos y facilitar la apertura de negocios.
Infraestructuras básicas: Aumentar la inversión y elevar la conectividad
Más allá del impacto positivo de proyectos como el nuevo aeropuerto y el AVE, se insiste en que es preciso redoblar los esfuerzos por parte de las administraciones en materia de inversiones (por ejemplo, en las infraestructuras ligadas al Corredor Mediterráneo o en la modernización de la red de Cercanías), así como mejorar los incentivos a la inversión privada. Elevar de la conectividad de una región periférica, como es el caso, «es un factor indispensable para atraer inversiones e impulsar proyectos de desarrollo».
Eficiencia empresarial: Pymes más grandese internacionalización
Reforzar la internacionalización y ganar tamaño en las empresas se ve «particularmente, importante», en concreto, «una puesta exterior estructural, no como una solución coyuntural para periodos de crisis». Así, se aboga por «abrir nuevos mercados, más allá de los tradicionales destinos de las exportaciones». También intensificar la adaptación de las pymes a las nuevas tecnologías, desde una transformación digital y adecuándose a los nuevos modelos de organización empresarial y de relaciones laborales.
Innovación: Requiere un esfuerzo público y privado
En cuanto al último eje competitivo de la innovación se apunta «como imprescindible incrementar el esfuerzo investigador de las administraciones, así como reforzar e incentivar el papel que las empresas juegan en la investigación», al igual que «fomentar la colaboración público-privada y la transferencia tecnológica entre empresas, universidades y otros centros de investigación». En este objetivo podría jugar un papel importante el diseño de un programa público por la innovación con financiación público-privada.