Ros Berruezo: «Comemos por encima de nuestras posibilidades»

El decano de Veterinaria, en el Museo Anatómico de la Facultad, en el campus de Espinardo. / Vicente Vicéns / AGM
El decano de Veterinaria, en el Museo Anatómico de la Facultad, en el campus de Espinardo. / Vicente Vicéns / AGM

El Decano de de Veterinaria de la UMU teme «que se apruebe otra facultad que no cumpla los requisitos y suponga competencia desleal»

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Experto en Nutrición Humana y Salud, en Seguridad Alimentaria y en Bromatología, Gaspar Ros, decano de Veterinaria de la Universidad de Murcia, está convencido de que comemos por encima de nuestra posibilidades. Celebra estos días la reciente acreditación de la Asociación Europea de Establecimientos para la Educación Veterinaria para la facultad murciana, un exigente sello de excelencia con el que solo cuenta en España la facultad de Madrid y veinte de las 96 de toda Europa. Impulsor del Campus de Excelencia Mare Nostrum en su anterior etapa como vicerrector de Investigación e Internacionalización, participa en un proyecto de investigación que estudia nutrientes y alimentos saciantes que permitan regular el peso corporal.

-La Facultad de Veterinaria logró hace unas semanas el sello de calidad de la Asociación Europea de Establecimientos para la Educación Veterinaria, que solo distingue a veinte de las 96 facultades de toda Europa y a la de Murcia y Madrid.

-La asociación se creó en 1988 para armonizar los estudios en toda Europa. Nosotros iniciamos en 1996 el proceso de acreditación y tuvimos que dar respuesta a una serie de deficiencias, entre otras, poner en marcha el Hospital Veterinario, con servicio las 24 horas 365 días al año, una granja para prácticas de producción animal... En 2002 nos dieron la aprobación por primera vez pero no es indefinida, y tiene una revisión periódica que se logró en 2007. Nos volvía a tocar la revisión en 2017, cuando nos hemos sometido a un nuevo manual de evaluación mucho más exigente. La valoración ha sido muy positiva y hemos logrado la acreditación completa.

-También tienen uno de los índices más potentes en publicaciones científicas de impacto. ¿Se trabaja más en su facultad que en otras?

-Hemos aparecido en el Ranking de Shanghai temático para Veterinaria en la posición 36 de Europa, por lo que marcamos un nivel científico muy bueno. Estamos satisfechos porque creemos que respondemos a ese nivel de excelencia que se nos exige.

-Aún no imparten grupos en inglés. ¿Es el próximo reto?

-El primer objetivo es lograr la acreditación europea para el grado de Ciencia y Tecnología de los Alimentos, que esperamos culminar este año. Pero sí, también hemos empezado a reforzar y apoyar con financiación que los profesores alcancen el nivel de inglés B2 y C1 para poner en marcha un grupo de inglés en los dos grados. Nos gustaría tener uno en Veterinaria en torno a los 30-50 alumnos y lo mismo en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

-¿Qué avances ha realizado el grupo de investigación sobre clonación de animales?

-Uno de los proyectos más importantes y de vanguardia pasa por intentar conocer la vida real de los animales a largo plazo para evaluar su epigenética, ver cómo influye el medio ambiente y poder tomar medidas que redunden en el bienestar y la salud de los animales y también de las personas. Se puede hacer una traslación a la salud humana y conocer la epigenética.

-El decreto publicado el pasado 28 de diciembre por el Gobierno obliga a dar de alta en la Seguridad Social a todos los becarios. La medida tendrá un impacto fuerte en la Facultad de Veterinaria, donde todos los alumnos hacen prácticas curriculares y muchos voluntarias. ¿Pueden asumirla?

-Nos preocupa y mucho porque tenemos una alta actividad práctica reglada y también extracurricular. Todos los estudiantes entre tercero y quinto tienen la posibilidad de hacer 500 horas extracurriculares y tenemos además 15 créditos de prácticas en empresas. Supone que tendríamos que asumir un pago a la Seguridad Social que limitaría mucho nuestra capacidad, o lo asumen la Comunidad y las empresas, y se acuerda la bonificación. Nos complica muchísimo, y ya estamos viendo cómo las empresas han empezando a estudiar el tema para ver si pueden asumirlo. Estamos teniendo algunas negativas hasta que se aclare la situación. Ha creado un gran malestar y preocupación. Ayer mismo hacíamos contactos con empresas que quieren que se clarifique la situación antes de tomar una decisión. Para las empresas es un sobrecoste difícil de asumir. Al fin y al cabo es un favor que nos hacen; tienen que formar a los alumnos, valorarlos, ejercer la tutela empresarial... y supone un esfuerzo adicional que reconocemos con diplomas, pero la realidad es que 'abusamos' de esa responsabilidad que tienen con la Universidad, y que nos apoyan y aportan su experiencia.

- Acaban de estrenar una serie en televisión en la que el protagonista es un veterinario. ¿Es un síntoma de que la profesión se ha puesto de moda? ¿Hay un 'boom' similar al que se vivió con las facultades de Medicina?

-Cuando yo me matriculé en la Universidad de Córdoba se estrenó la serie 'Todas las criaturas grandes y pequeñas', basada en el libro de James Herriot, protagonizada por un veterinario rural inglés. Al curso siguiente, en 1981, se duplicaron las solicitudes de plaza, y entraron más de 300 alumnos. Suele tener efecto en la demanda de plazas. Los estudios de Veterinaria de la UMU tienen ya una alta demanda: todos los cursos recibimos entre 1.200 y 1.400 solicitudes de toda España para las 90 plazas que ofertamos. Estamos ya en posiciones muy altas.

-La Junta de Facultad alertó hace unas semanas sobre la posible apertura de una nueva facultad de Veterinaria en la Región, mostrando su rechazo al proyecto. ¿Ha habido algún avance?

-No tenemos noticias oficiales de la situación, pero hay una amenaza continua de apertura de nuevas facultades, también en la Región. Nuestra preocupación esencial es que todos juguemos en las mismas condiciones. Supone abrir más facultades y saturar el mercado de la profesión veterinaria, cuando todos los estudios europeos indican que tenemos una población de veterinarios en activo el doble de la necesaria actualmente en España. Desde otros países nos llaman la atención. En Francia, Reino Unido, los países del Norte de Europa, donde solo hay una facultad por país y ninguna privada, nos están diciendo que debemos de regular nuestra generación de veterinarios. Nuestro temor esencial es que se pueda aprobar el grado no cumpliendo los requisitos exigibles a una facultad de veterinaria en Europa: que no tenga un hospital de clínico veterinario para hacer prácticas intramuros, que no tenga una granja veterinaria y la tenga subcontratada... que la competencia no sea lo leal que debería ser.

-Les preocupa especialmente la mercantilización del grado...

-Efectivamente, lo que no queremos es que se convierta en un negocio que admite estudiantes de otros grados a partir a partir de segundo curso, aunque en primero tenga menos, y tengamos un número incontrolado de egresados y que la calidad de esa formación no sea la exigible en Europa, porque ha costado mucho tiempo llegar a esa nivel.

-¿En la UMU solo se permite el acceso a noventa nuevos estudiantes por esa razón, no?

-Claro, como poder admitir, podríamos con casi 200 sin ningún problema, pero por coherencia, capacidad y calidad no debemos aumentar ese número. Solo hay otra facultad, la de Canarias, que admite menos que nosotros, setenta. Estamos en los niveles más bajos de admisión de estudiantes porque somos muy exigentes. También se ha hablado siempre de la posibilidad de apertura de una facultad de Veterinaria en Málaga, en Alicante, en Madrid, otra en Valencia...

-El ministro de Ciencia ha manifestado su voluntad de regular el número de facultades...

-Nosotros estamos totalmente de acuerdo, pero no sabemos en qué términos quiere hacerlo. Es fundamental que se establezcan exigencias de calidad que no se limiten a la autorización y puesta en marcha.

-¿No es la Aneca suficientemente exigente y taxativa en esos controles?

-Desde nuestro punto de vista hace un papel muy importante en la aprobación de títulos, pero no es tan estricto como la sociedad europea. Las visitas y entrevistas de los expertos son más extensas, completas y exigentes, mientras que Aneca hace una valoración y un seguimiento que en muchos casos es poco exigente.

-Es experto en Nutrición Humana y Salud y en Seguridad Alimentaria. Actualmente hay una preocupación extrema entre los ciudadanos por las amenazas del clima, los precios, los conflictos, la regulación...

-Hay una gran avalancha de información y comunicación en todas sus facetas, no solo sobre la provisión de alimentos para mantener la salud de la población y la erradicación del hambre. En los países más desarrollados estamos preocupados por los riesgos en el consumo de alimentos. Cada vez somos más conocedores de todos los peligros y cómo controlarlos. Ahora lo que está más en boga es la autenticidad de los alimentos: que el alimento y el etiquetado corresponda con lo que nos dicen que es. Y que además sea saludable y no nos engañen sobre los atributos de los alimentos.

-Europa casi ha dejado atrás el fantasma del hambre. Ahora el reto es la alimentación saludable.

-No solo la alimentación saludable, que te permite conseguir una mayor calidad de vida en tus años y que puedas vivir más tiempo en condiciones saludables. También que la producción de alimentos sea sostenible y responsable. La sociedad tiene el reto de reducir el desperdicio alimentario. Se produce suficiente alimento para tener cubiertas las necesidades de toda la población mundial, y Europa es uno de los exponentes del exceso de producción.

-Varias ONG han denunciado que en la Región se registran aún casos de desnutrición infantil provocados por la pobreza...

-Es importante que el exceso de alimentación revierta en la sociedad. La Facultad colabora con el Banco de Alimentos, Jesús Abandonado... para abastecer a la alimentación. Pero el mayor problema lo tenemos en el exceso alimentario. Tenemos una población que cada vez se alimenta peor, de forma más rápida, y más desequilibrada, y tenemos la necesidad de corregir estos hábitos.

-¿Y las dietas veganas?

-Siempre se ha considerado que generan un déficit de vitamina B12. Es una nueva tendencia, entre la población más consciente con el bienestar y el sufrimiento animal, pero no siempre es tan saludable.

-La preocupación por las intoxicaciones letales también crece...

-Hay cada vez menos intoxicaciones porque se controla más la seguridad alimentaria en España; estamos en el momento más seguro de toda la historia en la alimentación, pero cada vez conocemos más riesgos y nos preocupamos más.

-¿Y por los alimentos transgénicos, procesados?

-Hay una tendencia fuerte contra los procesados y los ultraprocesados y en favor de los alimentos naturales y poco elaborados. Tenemos que tener hábitos de compra y de elaboración de alimentos más habituales, casi diarios. Los transgénicos ya hemos asumido que hay que vivir con ellos, y como hay una gran presión hay muy pocos, es difícil encontrarlos en los supermercados.

-Encabeza un proyecto nacional de investigación orientado al estudio de distintos nutrientes y de alimentos que los puedan contener para controlar el apetito y la saciedad y, de esta forma, poder regular de forma adecuada el peso. ¿Han avanzado?

-Es un estudio complejo que arranca de un proyecto europeo en el que evaluamos distintos ingredientes con capacidad saciante mediante modelos de predicción in vitro para ver cómo se liberan distintas hormonas y clasificarlos. Acabamos de terminar el proyecto europeo con un trabajo donde se ha podido ver cómo con una dieta con restricción calórica sin restricción proteica se puede regular hasta un 8% el peso corporal. El problema de esto es que en la saciedad hay que tener en cuenta no solo cuando se deja de tener apetito, sino también cuando psicológicamente queremos parar de comer. El ejemplo lo tenemos ahora en Navidad, cuando hemos comido por encima de nuestras posibilidades; nuestro mensajeros neuronales nos decían: 'No comáis más'. Pero como estamos de fiesta y comiendo alimentos atrayentes y ricos seguimos comiendo. Y ahora vienen los efectos, entre dos y tres kilos más de peso. Ahora estamos con un proyecto continuación del anterior para poner en valor ciertos alimentos mediterráneos que pueden tener ese efecto, como el algarrobo, la hoja del nopal, la proteína de la leche, la leche de cabra, los cítricos y algunas especias. En general, comemos más de lo que necesitamos, por encima de nuestras posibilidades, y acompañamos las comidas de bebidas que no son agua, bebidas hidrocarbonadas, con azúcar o edulcorantes.

-Fue uno de los impulsores del Campus de Excelencia Mare Nostrum en su etapa como vicerrector de Investigación. El proyecto empezó con mucho ímpetu, pero lleva años aletargado.

-En un principio empezó con un gran impulso por parte del Ministerio, que iba acompañado de importante financiación. La sensación que puede dar ahora es que el impulso inicial no ha tenido continuidad, pero hay proyectos que han empezado a reactivarse. Es necesario trabajar colaborativamente con la UPCT, revitalizar las áreas de excelencia y creerse que el sello de excelencia debe de estar en nuestra seña de identidad.

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