Detienen al dueño de un perro por abandonarlo con una manada que lo devoró

Manada con la que el detenido abandonó a su perro./
Manada con la que el detenido abandonó a su perro.

Un ciudadano alertó de que había dejado al can junto a otras 21 mascotas en una finca y la Guardia Civil encontró su cuerpo seccionado en una bolsa

LA VERDAD

La Guardia Civil ha redoblado su vigilancia ante posibles casos de maltrato animal. El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) ha realizado varias investigaciones de este tipo en las últimas semanas y la última le llevó hasta una finca de Santomera. En colaboración con la Policía Local, el Instituto Armado detuvo a un vecino que presuntamente abandonó a su perro en esas instalaciones cerradas, junto a una manada de otros 21 canes.

Según explicó el Cuerpo, los animales devoraron al perro, cuyo cadáver fue encontrado seccionado en un bolsa. La Guardia Civil imputa al propietario del can un delito de abandono de animal doméstico. La 'operación Chenil' se inició gracias a la colaboración ciudadana. Un testigo informó de que el dueño de un perro lo había desatendido y que, al parecer, lo había introducido en una manada de otros 21 canes en una finca de Santomera. Los guardias civiles, en colaboración con la Policía Local, localizaron la finca y también la inspeccionaron. Los restos del animal abandonado, debido al fuerte olor a descomposición, fueron hallados, seccionados, ocultos en una bolsa de basura.

Una mala integración

La Benemérita explicó que, aunque es frecuente que el hombre decida incorporar nuevos miembros a una manada ya jerarquizada, esta decisión debe realizarse siempre con gran cuidado y de forma paulatina porque, de lo contrario, se producirán graves disputas entre los miembros por el escalafón en la manada. Es responsabilidad del propietario determinar el carácter de los nuevos animales que pretende incorporar a la manada antes de proceder a integrarlos en las mismas instalaciones, máxime cuando se trate de perreras grupales en vez de individuales.

El Seprona incidió en que un animal nuevo no puede incorporarse a la perrera hasta que sea aceptado por el grupo. Para ello debería ser alojado en alguna ubicación próxima a la perrera, para que lo puedan escuchar y oler, pero que a su vez evite el contacto directo entre ellos. Si el nuevo animal es introducido sin haber tomado las correspondientes medidas de precaución, se puede generar una lucha que suele finalizar con la muerte del 'intruso'.