La Verdad
Uno de los tramos de la acequia La Andelma, de los cinco kilómetros que todavía quedan a cielo abierto en Cieza.
Uno de los tramos de la acequia La Andelma, de los cinco kilómetros que todavía quedan a cielo abierto en Cieza.
/ G. C./ AGM

La Andelma, la última acequia

  • Regantes, hacendados y vecinos de Cieza se unen para defender los únicos cinco kilómetros de estos cauces de origen romano que sobreviven a cielo abierto, y los ecosistemas asociados al regadío

La guerra es vieja pero la batalla se ha recrudecido en los últimos meses. En las tres últimas décadas, Cieza ha perdido un tesoro patrimonial, histórico y natural, con más de 20 siglos de historia. Confinar en tuberías el agua que a cielo abierto recorría sus fértiles tierras y que ha dado vida a la tradicional huerta ciezana y a los ecosistemas que se han nutrido de ella, ha contribuido a la pérdida de una riqueza y biodiversidad labrada con el paso de los siglos.

La modernización de los regadíos ha eliminado de la faz de la tierra un sistema de irrigación ideado por los romanos, recuperado por los andalusíes que se instalaron en las laderas de La Atalaya -ese monte emblemático que en la última semana ha ardido dos veces a manos de desaprensivos- y ampliado y recrecido por los cristianos tras su abandono por parte de los andalusíes.

Hoy, los 80 kilómetros de las cuatro acequias principales de la huerta ciezana prácticamente han desaparecido sin dejar rastro sobre la faz de la tierra: la del Horno -entubada a finales de la década de los ochenta del siglo pasado, hace menos de 30 años- y la de Los Charcos -'modernizada' por última vez hace menos de un lustro-, en la margen izquierda del río Segura; y la de Don Gonzalo -apenas quedan unos metros a cielo abierto y su entubamiento se aprobó hace ya casi una década- y La Andelma -entubada en 6 de sus 11 kilómetros hace una década-, en la margen derecha. Su transformación ha convertido un refugio de fauna y flora protegida y endémica en secos caminos con esqueletos de árboles centenarios en sus flancos.

Ahora, comuneros de la Acequia La Andelma y propietarios de terrenos aledaños han vuelto a desenvainar las espadas en un último intento por salvar de la muerte los últimos 5 kilómetros de sus tradicionales acequias. Y han conseguido aunar esfuerzos sumando a asociaciones, colectivos y fundaciones culturales y ecologistas como Río Ríe, Fundación Los Álamos, La Empedrá, El Hueco Lógico o el Club Atalaya, entre otras.

La 'desaparición' de los 2 millones consignados para el entubamiento de este tramo se ha convertido en oro para ellos y les ha movido a retomar la lucha. Aunque en 2008 la presión de vecinos, asociaciones culturales, organizaciones ecologistas y regantes obligó a modificar el proyecto y plantear un desdoblamiento de la acequia, dejando el cauce actual con un caudal ecológico, la Plataforma Salvar La Andelma considera que «ese proyecto supone la muerte definitiva de la acequia». Y lo dicen con conocimiento de causa, ya que aseguran que desde la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS) les han comunicado que ese caudal ecológico debería de salir del agua asignada a los regantes. Un problema mayúsculo si se tiene en cuenta que buena parte del impulso del entubamiento de todas las acequias ha estado motivado por la pérdida de agua de estos antiquísimos cauces.

Con el oxígeno que les da el hecho de que no haya dinero para abordar las obras, los defensores de La Andelma -regantes y propietarios colindantes-, se han rascado el bolsillo para buscar otra alternativa que contente a todas las partes. «Defendemos que La Andelma siga siendo un canal de riego y haga honor a su nombre, que en árabe significa la fuente del agua; que se hagan todas las obras necesarias para garantizar su funcionalidad y para permitir a los regantes modernizar sus sistemas de regadío; y también defendemos que esas obras sean respetuosas con la infraestructura y su entorno, conservando la actual fisionomía de la acequia», expone Mónica Lucas, presidenta de la plataforma y comunera de la Comunidad de Regantes de la Acequia La Andelma.

Para ello contrataron los servicios del ingeniero ambiental Enrique Ochando, que, tras un minucioso estudio del canal, ha redactado un proyecto que respeta el alto valor ecológico del tramo de La Andelma que ha sobrevivido a la moda humana de hormigonarlo todo. «La Andelma se encuentra en la zona de protección especial La Atalaya-El Menjú y, además, cuenta con 13 enclaves de valor ambiental», detalla haciendo referencia al estudio que hizo Tragsatec sobre las enclaves con especies de flora protegidas como olmedas, pequeñas y mayores, alamedas, especies naturalizadas como higueras, laureles, granados, madroños; árboles centenarios como pinos, y zarzamoras, hiedras, juncos, zarzaparrillas, carrizo,... De los 13, cinco de ellos están calificados como enclaves de alto y muy alto valor ecológico, y el estudio reconoce que la ausencia de filtraciones de la acequia podría dañarlos.

También Ecologistas en Acción realizó en su día un exhaustivo listado de las especies de avifauna que habitaban la zona, según los datos facilitados por el Ministerio de Medio Ambiente en un muestreo realizado en 2007. Carboneros comunes, currucas cabecinegras y capirotadas, estorninos negros, gorriones molineros y comunes, mirlos, palomas bravías, petirrojos, urracas, verdecillos y verderones, tizón colirrojo, ruiseñor bastardo, pinzón común, cormorán grande, garza real, jilgueros, lavanderas, mitos, abubillas y hasta halcones peregrinos y mochuelos comunes habitan, beben y se alimentan de la vida que genera La Andelma. Por supuesto, tampoco faltan numerosos invertebrados y anfibios, que necesitan el agua como el oxígeno para vivir.

Modernización sin destrucción

La propuesta que ahora la renovada plataforma quiere poner sobre la mesa -«la Junta Directiva, que preside el exalcalde de Cieza Francisco López no nos ha permitido presentarla en los juntamentos», explica Mónica Lucas y lo defiende con la resolución de la CHS anulando el juntamento de 2013 en el que habían presentado como punto de orden del día 'Problemática del desdoblamiento de la acequia. Otra alternativa es posible', que no llegó a desarrollarse- apuesta por recuperar los muros de mampostería con junta seca que históricamente han mantenido los bordes del cauce. Y, por arreglar el lecho del cauce, ahora muy irregular, con las antiguas lajas que lo cubrieron en algunas zonas, y con láguena, «todas ellas técnicas respetuosas con la acequia pero, sobre todo, con la fauna que la habita», insiste Enrique Ochando.

La modernización no está reñida con la conservación de La Andelma, insisten una y otra vez los miembros de la plataforma. Concha Batres, comunera de Don Gonzalo, teme que el entubamiento de la acequia acabe con la belleza del actual recorrido y nos muestra uno de los pinos centenarios que tiene en su huerta y que ha sucumbido a la falta de agua que el entubamiento de Don Gonzalo ha supuesto para la vegetación circundante. «Si desdoblan el cauce va a pasar lo mismo con los 5 kilómetros que quedan de La Andelma», avanza, y eso le da fuerzas para seguir luchando.

La rehabilitación y modernización de La Andelma proyectada por Ochando no se queda ahí, también propone la recuperación del camino del acequiero, la eliminación de especies invasoras mediante la plantación de especies autóctonas, la plantación de arbolado para reducir la evapotranspiración y la instalación de arquetas de decantación para conducir, mediante tuberías enterradas, el agua a una caseta de riego que permita a los hortelanos de Cieza instalar el riego por goteo. «Todo por menos de 1,5 millones, más barato que el actual proyecto», defiende Ochando.

Además, el proyecto de este ingeniero ambiental también prevé la instalación de minihidráulicas en los 'escorreores' de la acequia -canales de drenaje de La Andelma hacia el río- para suministrar a los regantes entre el 70% y el 80% de la energía necesaria para poner en funcionamiento las bombas del riego por goteo. «Eso supondría una inversión total para 6 minihidráulicas de unos 400.000 euros adicionales», valora Ochando.

De momento y ante la negativa de la Junta Directiva de la Comunidad de Regantes de la Acequia La Andelma a mostrar a los comuneros el proyecto de desdoblamiento y de escuchar la propuesta alternativa, los miembros de la plataforma han mantenido una ronda de reuniones con los partidos políticos pidiendo que se pronuncien, de cara a las próximas elecciones, sobre su postura con respecto a La Andelma. «Queremos que las futuras generaciones puedan seguir disfrutándola», concluye Lucas.