El WhatsApp de los excelentísimos

38 de 45 alcaldes de la Región están incorporando esta aplicación de telefonía a la gestión municipal

Suena el 'piticlín' característico de su móvil y el alcalde de Ulea, Víctor López, coge el teléfono, despliega su perfil de WhatsApp y lee que Pedro, un vecino, le ha enviado un mensaje: «Me he quedado sin luz en casa». No está dentro de su horario de trabajo, pero el regidor localiza al electricista municipal y lo envía al domicilio del vecino para solventar el apagón. Este caso es solo un ejemplo de cómo esta aplicación de mensajería multiplataforma se está incorporando a la gestión municipal como una herramienta más. Así lo reconoce el propio López: «Es un medio muy válido, nosotros hemos creado un grupo de WhatsApp del equipo de gobierno y ahorramos dinero en llamadas entre los concejales».

Estos grupos también se han generalizado en los ayuntamientos de Santomera y Cartagena, incluso como canal interno de comunicación de agrupaciones políticas, como el PSOE de Beniel. Aunque el alcalde benielense, Roberto García, reconoce que «más de una vez he tenido que pedir antes de una Junta de Gobierno que los concejales apaguen los teléfonos, porque en cuanto suena, el primer impulso es mirar el mensaje». De hecho, el politólogo Javier Sierra advierte de que «es una buena vía de comunicación, pero el problema es que te esclaviza».

En un municipio como Ulea, con 935 habitantes, en el que no resulta nada complicado obtener el móvil de cualquier político, el regidor está localizado las 24 horas del día. «Me piden asesoramiento, me informan de que algún familiar ha perdido la señal de la teleasistencia...». Las peticiones son de todo tipo, a cualquier hora y no dependen del tamaño de la población.

Da fe de ello José María Sánchez, alcalde de Santomera, con 15.793 habitantes: «Me han llegado a mandar un mensaje con la foto de un coche mal aparcado, preguntándome por qué no le multo, han denunciado contenedores de basura movidos, me piden reuniones...». Pese a todo, Sánchez cree que es «una herramienta útil» y vaticina que «en la próximas elecciones lo utilizarán los candidatos; los mensajes no cuestan dinero».

Pues eso es lo que deben de pensar 38 de los 45 alcaldes de la Región que ya cuentan con WhatsApp, tal y como ha comprobado 'La Verdad' en los números personales y corporativos que ha podido consultar. En cuanto a los regidores de Mazarrón, Ricote, Totana, Águilas, Blanca, Abarán, Aledo y Abanilla, que siguen anclados en la 'era SMS', Javier Sierra les recuerda que «van a contracorriente, se están cerrando una oportunidad. Este canal se ha generalizado entre los jóvenes». Esa opinión también la comparte el personal de confianza del alcalde de Águilas, Bartolomé Hernández. «Llevamos años intentando convencerle, no tiene perfil en ninguna red social. A él le gusta el tú a tú y dice que no tendría tiempo para responder a los mensajes y no quiere que nadie se lo gestione», aseguran desde la alcaldía. Y mejor así, opina el politógolo Sierra: «No puedes tener una vía de comunicación y no responder a un vecino, se pierde respaldo político».

Ojo con las fotos

Eso sí, Javier Sierra también advierte a los alcaldes que tienen WhatsApp de que «puede resultar peligroso, porque tienden a ser más naturales que en su perfiles de Facebook y Twitter, se quitan la careta de político y colocan fotos informales, que pueden inducir a la mofa y contradecir la imagen que suelen proyectar».

Es el caso del alcalde de Campos del Río, Miguel Buendía, quien aparece disfrutando del desfile de carrozas de las fiestas de junio, luciendo un 'look' a lo John Travolta en 'Grease' y recibiendo un beso de su mujer, ataviada con un modelo años setenta. La frase de su estado: «Estoy contigo». Sierra también recomienda no tirar del álbum familiar para ilustrar el perfil, «porque por su labor pueden tomar represalias con su familia».

Entre los que exponen a su entorno están los regidores de Bullas, Pedro Chico, con una foto de sus dos hijos y su mujer; y la de Cartagena, Pilar Barreiro, que aparece fotografiada «en calma» con su nieto. La regidora de Fuente Álamo, María Antonia Conesa, posa sonriente en un chiringuito de Cabo de Gata, con gafas de sol y sombrero de paja estilo 'Cocodrilo Dundee', junto a su actual pareja.

A la hora de elegir las frases de los estados, «lo más recomendable es ser lo más aséptico posible». Este consejo parece que no lo ha tenido muy en cuenta la nueva alcaldesa de Torre Pacheco, Fina Marín, que acierta con una foto suya en formato institucional, pero en su estado afirma: «El secreto es tener siempre más huevos que esperanzas».

Arengas políticas

También está el club de WhatsApp de la arenga política. El regidor de Villanueva, José Luis López Ayala, tiene por guardián de su perfil una foto del hocico de su pastor alemán 'Hugo' y la frase: «Villanueva tiene derecho...». En Lorquí, el alcalde socialista, Joaquín Hernández, no se corta y su estado es un 'hashtag' de Twitter: «#No_más_recortes». El alcalde de Beniel, Roberto García, luce acreditación de militante durante las pasadas primarias socialistas celebradas en Madrid, y manda un toque de atención al electorado: «En movimiento».

El primer edil muleño, José Iborra, literalmente está «disponible» y tira de la imagen del castillo de Mula, para no olvidar la vieja aspiración del Consistorio de lograr un pacto con la familia heredera Beltrán de Lis y Pidal.

Los que se definen

Luego están los que a través de su estado se definen. El alcalde de La Unión, Francisco Bernabé, lo hace con dos palabras: «Minero y flamenco». Otros dan pistas sobre pasiones, como la regidora de San Pedro del Pinatar, Visitación Martínez, con una foto de un atardecer en el Parque de las Salinas, y el alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, con una foto de las zapatillas con las que sale a correr. Su estado: «¡Preparado!».

Sin olvidar los que apuestan por la informalidad de los emoticonos. El alcalde de Alhama, Alfonso Fernando Cerón, tiene un patriótico estado con dos banderas de España, y el de Las Torres, Domingo Coronado, marida tres emoticonos sonrientes con una frase de tintes meteorológicos: «Bien, tirando a muy bien». En el lado opuesto, nueve alcaldes no tienen foto ni estado, como el de Yecla, Marcos Ortuño, que no lo ha modificado desde noviembre de 2012. Tiempo ha tenido de subirse al carro.