Los coches también sufren golpes de calor

Un taller mecánico de Murcia, en una foto de archivo. / g. carrión
Un taller mecánico de Murcia, en una foto de archivo. / g. carrión

Las altas temperaturas pueden destrozar los manguitos y descargar las baterías de los vehículos si no se toman precauciones

CELIA CANTERO / EFEMurcia

La literatura, el cine y los telediarios han alimentado el imaginario con escenas de hielo en los parabrisas y cadenas para la nieve, o incluso coches arrastrados por el agua en los cambios de estación. No así con turismos suspendidos sin motivo capaces de truncar un viaje porque han sufrido lo que en la ciencia médica sería un golpe de calor.

Los coches sufren, y mucho, las consecuencias de las altas temperaturas y del clima extremadamente caluroso del verano, y eso hace, como explica el mecánico Antonio Montoya, que un turismo que acaba de ser aparcado en un estado aparentemente óptimo no pueda ser arrancado cinco minutos después.

Se trata, según este profesional de la pedanía murciana de Cabezo de Torres, de una de las muchas dolencias mecánicas relacionadas con el calor, que afecta sobremanera al sistema regulador de temperatura de los vehículos y descarga baterías o destroza manguitos, entre otros muchos elementos.

La solución está en aparcar a la sombra siempre que se pueda, iniciar la marcha de forma progresiva para que entren en funcionamiento al ritmo para el que han sido diseñados todos los engranajes y circuitos del motor, y evitar también apagados bruscos con la misma idea del respeto a la mecánica.

«Vamos acelerados, y no solo al conducir. Nos montamos en el coche y salimos disparados y eso que todos hacemos es fatal», asegura Montoya, quien aconseja que «encendamos el coche y no lo movamos hasta transcurridos unos minutos o al menos unos instantes. Y cuando terminamos y aparcamos, pues igual». Junto a este manejo «respetuoso», el mecánico subraya que la otra cara de la moneda, imprescindible para el buen funcionamiento del coche durante todo el año, y en especial en verano en zonas como Murcia, es hacerle revisiones periódicas «o al menos la obligatoria anual».

Los profesionales recomiendan, por la seguridad de los viajeros, que antes de iniciar un gran trayecto en carretera se lleve el coche a la revisión y que el conductor se asegure al menos del buen estado de los puntos vitales del turismo, es decir, neumáticos, aceite, filtros y frenos.

Según Montoya, que se inició en la mecánica siendo un niño y estudió automoción años después para profesionalizar su única vocación, con las vacaciones, los viajes y los coches «pasa todos los años lo mismo». Y es que «nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve», lo que lleva a que el verano sea «temporada alta» para el gremio regional de talleres de reparación, y no solo para el turismo.

En verano, cualquier taller tiene lista de espera porque los conductores apuran mucho el momento de la revisión y no tienen en cuenta, por ejemplo, que en agosto se prevén casi 2,2 millones de desplazamientos por las carreteras murcianas y al cierre de julio se habrán producido 1,8, según la Dirección General de Tráfico.

El calor, las prisas y la dejadez no son buenas, insiste Montoya, pero aun así existen motores más vulnerables a las altas temperaturas que se «dejan caer» más por los talleres de reparación. «Los asiáticos tienen motores fuertes, se rompen poco, por mucho que digan de la ingeniería alemana», asegura rotundo un mecánico que también tiene claro cuáles son los más problemáticos.

«Sin decir marcas, me quedo claramente con Italia al hablar de los que se rompen», zanja entre risas. Montoya lamenta que haya coches que nunca pisen el taller por la desidia de sus dueños y también vive con nostalgia los años en los que abrías el capó y casi a golpe de vista diagnosticabas el problema. La mecánica de ahora es «estanca» y sin los sistemas de diagnosis «estamos perdidos».