A clase en el hospital

Dos alumnos de las aulas hospitalarias (con el rostro tapado para preservar su identidad), ayer, en el Reina Sofía . / martínez bueso
Dos alumnos de las aulas hospitalarias (con el rostro tapado para preservar su identidad), ayer, en el Reina Sofía . / martínez bueso

Más de 2.000 niños y adolescentes siguen sus estudios mientras están ingresados

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

Las ecuaciones que Luisa, alumna de cuarto de Secundaria, se empeña en resolver, no son solo sus deberes de Matemáticas. Son la conexión de la aplicada chica con el mundo de fuera, con su vida de adolescente en Santomera, la que tiene y le espera fuera del hospital en el que lleva semanas ingresada. Con sus compañeros del aula hospitalaria del Reina Sofía, Luisa (los nombres son ficticios para preservar la identidad de los menores) asiste a clase todas las mañana en el centro sanitario, donde decenas de adolescentes ingresados en las distintas plantas y en la Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria siguen sus estudios para no perder el ritmo de su clase y evitar desfases durante su ingreso. Sus profesores en el hospital, en conexión con los tutores de los chicos en sus colegios e institutos, orientan la formación, reforzada por otros docentes de institutos cercanos, como el Cascales y el Floridablanca.

No es el recreo del patio del instituto, pero el aula hospitalaria hace el papel, y permite también a los chicos pasar la mañana con compañeros, relacionarse y compartir esfuerzos. Como el que realizaron juntos hace unas semanas para bordar un trabajo de investigación sobre la DANA que asoló Murcia, y que observaban desde la ventana de la clase, con vistas al río. Guiados por la directora de las aulas del Reina Sofía, Ana Ferrer, los chicos casi se olvidaron de que estaban en el hospital por unas horas.

«Es un alivio salir de la habitación, pensar en otra cosa y estar con los compañeros. Mantener el cordón con mi vida, con el mundo real. Por unas horas, todas las mañanas recuperas el hilo con tu mundo fuera», dice Encarna, licenciada en Física en Granada y becaria en la Universidad, quien mantiene el pulso de su carrera completando un máster a través de internet. La joven se sienta con Andrés, alumno de primero de la ESO en Cartagena, y casi un «hermano chico» para Encarna. Con los deberes de Lengua «ya terminados», el chaval cuenta los días para volver a su rutina de fútbol, atletismo y tenis.

«Es un alivio salir de la habitación unas horas; mantener un lazo con mi vida de fuera», dice Encarna, una paciente

Más allá de dar cumplimiento al derecho de todo niño y adolescente a la educación, las aulas hospitalarias son, en ocasiones, parte de la terapia «que ayuda a los niños a comprender y afrontar su enfermedad, para que puedan adoptar una actitud positiva en el proceso de curación», considera el consejero de Salud, Manuel Villegas. Se convierten en espacios que añaden valor al proceso de recuperación de los niños; los docentes trabajan coordinados con el equipo médico, y eso contribuye a la mejora del ánimo de los chicos, especialmente de los que, por su patología, tienen que estar ingresados largos meses.

A Luisa, muy estudiosa, le preocupaba perder el ritmo de su clase de cuarto de la ESO, a la que confía en volver pronto. Quiere estudiar Medicina, «pero sé que la nota media es muy alta, así que ya veremos». Ana Ferrer le ayuda manteniendo contacto directo con sus tutores, y va coordinando esfuerzos y tareas para que sus alumnos del hospital enfrenten la vuelta a las aulas en las mejores condiciones. Como Luisa, unos 2.000 escolares murcianos de entre 3 y 17 años siguen su enseñanza mientras están ingresados en los hospitales Morales Meseguer, Reina Sofía y La Arrixaca de Murcia y en el Santa Lucía de Cartagena cada curso.

Atención domiciliaria y acompañamiento con perros

Las aulas hospitalarias, coordinadas por las consejerías de Salud y de Educación y Cultura, abren todos los días sus puertas para garantizar la escolarización de los menores con edades de entre 3 y 17 años en los hospitales Morales Meseguer, Reina Sofía y Virgen de la Arrixaca de Murcia y Santa Lucía de Cartagena. El equipo de Atención Educativa Hospitalaria y Domiciliaria de la Región desarrolla además otras actividades, como el programa de acompañamiento con perros 'Doctor Guau', un proyecto para humanizar la asistencia a los niños ingresados y mejorar su recuperación, así como proyectos como 'Emocionarte', en el que se trabajan las emociones a través de la música y las artes plásticas, y que fue distinguido con el premio nacional 'Hospital Optimista'.

En esos programas colaboran más de 130 maestros y profesores de los centros educativos de la Región. Durante el pasado curso escolar, pasaron por las aulas hospitalarias más de 2.000 alumnos y cerca de un millar recibieron formación en sus hogares.