El clamor de los expropiados

Algunos expropiados, protestando frente a las obras del aeropuerto, en mayo de 2010. / Juan Leal
Algunos expropiados, protestando frente a las obras del aeropuerto, en mayo de 2010. / Juan Leal

Antiguos dueños de los terrenos del aeropuerto siguen sin cobrar; la Consejería agilizó algunos pagos la semana pasada

Marta Semitiel
MARTA SEMITIEL

Como si de una crónica de una muerte anunciada se tratase, la Comunidad Autónoma hizo frente, la semana pasada y a pocos días de la inauguración, al pago de decenas de expropiaciones de los terrenos en los que se ubica el aeropuerto. La Consejería de Fomento explicó el viernes a 'La Verdad' que desde que la Comunidad tomó posesión de las instalaciones «se han resuelto y abonado 45 de 83 expedientes expropiatorios. En cuanto al resto, conforme se determine por resolución judicial procederemos al pago». En total, la Consejería asegura que ya se han desembolsado 22,9 millones de euros para hacer frente a los pagos.

La historia se remonta a 2007, cuando se daban los primeros pasos para iniciar las expropiaciones. Un trámite que se resolvió con la declaración por la Administración regional de la ocupación urgente. La primera en poner un precio a los terrenos fue Sacyr: 1,8 euros por metro cuadrado. Ante semejante oferta, los propietarios acudieron al Jurado Provincial de Expropiación Forzosa, que estimó un justiprecio de 6,81 euros. No contentos todavía por estimar que los terrenos, en su mayoría catalogados como regables y con concesiones de agua, tenían más valor, recurrieron al Tribunal Superior de Justicia, donde muchos se encontraron con la sorpresa de ver rechazada su petición y, además, ser condenados a pagar las costas judiciales.

Mientras el Gobierno regional se toma su tiempo para seguir liquidando los terrenos que ocupó hace más de una década, los antiguos propietarios que todavía no han cobrado siguen enfadados, decepcionados y curados de espanto a partes iguales. Es el caso de Nicasio Castillejo, exdueño de un terreno de 300.000 metros cuadrados. Según cuenta, la suya es una de las indemnizaciones más grandes, pero todavía no ha recibido un solo euro. Fue uno de los afectados que, como muchos, recurrió al TSJ, pero el tribunal rechazó su petición y le condenó a pagar unas costas de unos 200.000 euros. «Me quitaron todo lo que tenía. Me dejaron con una mano detrás y otra delante. Tuve que alquilar otros terrenos para que mi familia y yo pudiéramos seguir trabajando y encima, después de diez años, me hacen pagar las costas judiciales. ¡Es una vergüenza, hombre! ¡A esto no hay derecho!», clama. Con la esperanza perdida, lo único que él quisiera es que se escuche a los expropietarios de las parcelas, «que por lo menos se sepa lo que han hecho con nosotros».

Fomento sostiene que la Comunidad ha hecho frente a 45 de los 83 expedientes con sentencia

Con esa intención, Castillejo ha escrito una carta que difundirá con motivo de la inauguración del aeropuerto. En ella, este agricultor de Corvera ironiza al suponer «que habrá alguien que le cuente al Rey todas las bondades del aeródromo, para que vea lo 'cojonudos' que somos los murcianos», que le cuenten que el Gobierno regional «no ha sido capaz de cumplir el compromiso adquirido con los expropiados. Deberán explicarle al Monarca que muchas de las indemnizaciones aún están dando vueltas en el limbo de las administraciones, que los tres jueces a los que les tocó dictaminar sobre los recursos resolvieron los casos de manera distinta, obligando incluso a pagar las costas a los propios afectados».

Otros con más suerte

Al restar el montante de las costas a la indemnización que le deben, Castillejos se ríe por no llorar. Pero otros propietarios han tenido más suerte, como el padre de María José Rabal, antigua portavoz de la plataforma de afectados por las expropiaciones del aeropuerto. En su caso, el TSJ no condenó a su padre al pago de las costas, «incluso nos subió un poquito el precio de la indemnización». Un dinero que recibió, según confirma Rabal, el pasado viernes. «Yo creo que hemos cobrado de los primeros porque, en nuestro caso, se había cumplido el plazo para pagar y la Administración tenía una orden de embargo, así que no tenían más remedio que pagarnos. Pero vamos, que es una vergüenza».

Ella no es capaz de afirmar si han cobrado ya los 45 antiguos dueños que dice la Consejería, pero considera que realizar los pagos a pocos días de la inauguración «no es casualidad», sino una forma de «lavar la imagen del aeropuerto, porque sería muy triste inaugurarlo sin haber abonado los terrenos».

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