Vecinos de San Nicolás denuncian que la estrecha calle se ha vuelto «una M-30»

Vehículos retenidos en la calle San Nicolás esta semana. / lv
Vehículos retenidos en la calle San Nicolás esta semana. / lv

Recogen firmas contra el incremento del tráfico en la arteria desde el cambio de sentido que se acometió en la paralela vía Riquelme

David Gómez
DAVID GÓMEZ

La reordenación de la circulación que se llevó a cabo este verano en el centro empieza a generar problemas entre los ciudadanos. Los vecinos de la calle San Nicolás de Murcia están que trinan porque consideran que el cambio de sentido que se produjo en la paralela vía Riquelme es la causa del incremento del tráfico diario que han detectado en el último mes en esta estrecha arteria, que se quedó como único acceso al centro desde la plaza de San Pedro. «Esto parece la M-30», se queja el residente Javier Lozano, que ha dirigido un escrito al alcalde, José Ballesta, denunciando la situación.

Aseguran que se está incumpliendo la normativa regional con la escasa anchura de las aceras

Los vecinos han iniciado una campaña de recogida de firmas porque entienden que el aumento de coches afecta a su calidad de vida. «Desde primera hora de la mañana hay un tráfico insoportable, formándose colas porque, además de los turismos, circulan los furgones de reparto. Y solo hay un semáforo al inicio de la calle. Canalizamos toda la circulación hacia el centro en una vía que, por sus características, debería ser peatonal. Estamos viendo cómo se incrementa la polución, que se hace más evidente en una calle tan estrecha. Además, se está vulnerando la normativa autonómica, ya que las aceras no tienen la anchura suficiente y no permiten la circulación de personas en sillas de ruedas o una acción tan cotidiana como transportar el carrito de la compra», explica Lozano, quien se va a dirigir al Consejo de la Transparencia para solicitar los informes técnicos que llevaron al Ayuntamiento a realizar la modificación de tráfico.

De la recogida de firmas se está encargando Carlos Carrasco, otro vecino de San Nicolás, quien recuerda que esta arteria fue la Gran Vía en el siglo XVIII «y ahora se ha convertido en una vía rápida». «Lo que más me asusta de todo esto no es la contaminación, los ruidos o la inseguridad. Es que haya técnicos que permitan todo esto», lamenta. Señala Carrasco que por la calle caminan cada día turistas con mapas en la mano y que la misma se va a incorporar al itinerario cultural que se establecerá por el recorrido de la muralla árabe. «Los que vengan por aquí se jugarán la vida, porque hay tan poca distancia entre la acera y la calzada que, un día, un vehículo de reparto le va a dar a alguien en la cabeza con el retrovisor», advierte.

«Se está hablando con ellos»

El concejal de Urbanismo, Antonio Navarro, justifica que se hizo un estudio de tráfico que aconsejaba acometer la reordenación del tráfico en la zona aunque, no obstante, asegura que los ingenieros de Urbamusa están en contacto con los vecinos para dar respuesta a la problemática, tanto en el volumen de tráfico como en la anchura de las aceras. Comparte el edil la idea de que, en un futuro, todo el centro histórico quede peatonalizado.

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