Vecinos de El Carmen se movilizan contra los conciertos en el Cuartel de Artillería

Clara García, Carola Strohschen y Tomás Ruiz presiden la mesa principal de la asamblea vecinal celebrada en las instalaciones del instituto de El Carmen. / edu botella / agm
Clara García, Carola Strohschen y Tomás Ruiz presiden la mesa principal de la asamblea vecinal celebrada en las instalaciones del instituto de El Carmen. / edu botella / agm

Varios colectivos se unen para promover una serie de acciones de protesta, que comenzarán con una recogida de firmas

David Gómez
DAVID GÓMEZ

A la queja que lanzaron la pasada semana los padres y profesores del Conservatorio Profesional de Música por la celebración de actividades de ocio en el patio de armas del Cuartel de Artillería, principalmente conciertos multitudinarios (Loquillo, Melendi y 'Murcia se mueve', entre otros), se han sumado otros colectivos vecinales del barrio de El Carmen, que también se consideran perjudicados por esta cuestión y que están dispuestos a secundar medidas de protesta.

En la tarde de ayer, el Ampa del centro educativo musical, la plataforma a favor del Cuartel de Artillería y otra asociación vecinal de la plaza Actor Cecilio Pineda celebraron una asamblea para abordar esta problemática, a la que asistieron representantes de otros grupos sociales y ciudadanos afectados. En la reunión, estas organizaciones acordaron llevar a cabo una serie de acciones que comenzarán con una campaña de recogida de firmas para exigir al Ayuntamiento que, de cara al futuro, busque otras ubicaciones para los espectáculos musicales (no hay previsto ninguno más este año), ya sean promovidos por la institución pública como por entidades privadas. También van a proponer a todos los grupos políticos que el Cuartel se destine a eventos socioculturales más adecuados con la actividad desarrollada en este entorno, donde hay una biblioteca, una guardería y el acuario de la UMU.

«La ley nos ampara»

El motivo principal por el que protestan los docentes y padres del Conservatorio Profesional de Música, que tiene su sede en el pabellón número tres, no está tanto en los conciertos en sí como en todo lo que conllevan, como el montaje del escenario y las pruebas de sonido, que afirman que afectan a la actividad lectiva. Con motivo de la actuación de Melendi, a finales de octubre, la dirección se vio obligada a suspender las clases porque, debido a la masiva afluencia de gente, no se respetó el perímetro que los promotores de los espectáculos deben dejar para garantizar el acceso de los alumnos a las instalaciones. La presidenta del Ampa, Carola Strohschen, señala que han revisado durante estas semanas la normativa estatal, autonómica y municipal, asegurando que la propia Constitución Española, en su artículo 27, «prioriza el derecho a la educación a cualquier otro». De igual modo, cita el apartado 15 de la ordenanza de ruidos de Murcia, que establece unos niveles sonoros para las zonas donde hay centros de enseñanza que, a su juicio, se superan con creces cuando se celebran actuaciones musicales como las de los últimos meses.

«Un espacio de paseo»

Clara García, por su parte, pertenece a la plataforma a favor del Cuartel de Artillería, que lleva luchando contra los conciertos en el recinto desde hace tres años y que agrupa a varias asociaciones de padres de colegios del barrio. «Lo de este otoño ha sido insoportable. Desde septiembre, solo ha habido tres días en los que el patio interior ha estado libre. Siempre había andamios, pruebas de sonido y coches pasando, lo que provoca que nuestros hijos e hijas no puedan disfrutar de un espacio público, pues no es aguantable el olor a excremento en las zonas de juego. Creemos que el patio interior debe ser un lugar público en el que pasear, patinar y montar en bicicleta. Cuando está libre, hay mucha vida en él», estima esta ciudadana, quien afirma estar de acuerdo con que, en fechas señaladas, se celebre alguna actividad musical, «pero no con que se haga sistemáticamente».

«Una plaza urinario»

Frente al Cuartel de Artillería, cruzando la calle Cartagena, se halla la plaza Actor Cecilio Pineda. Y según el responsable de una plataforma formada por residentes en esta vía pública, Juan Muñoz Madrid, el espacio se convierte en el punto de reunión de los asistentes a los conciertos cuando deja de sonar la música. «Tenemos el mismo problema que los del Conservatorio. Tanto a la entrada como a la salida de las actuaciones musicales, muchos jóvenes pasan por aquí y hacen botellón, con el consiguiente ruido que afecta a nuestro descanso. Además, la plaza se convierte esas noches en un urinario público y, durante los días siguientes, el olor es insoportable», señala Juan Muñoz. La plataforma alerta también de que, además de este problema, la calle se ha convertido en los últimos meses en un foco de mendicidad, por el que también exigen actuaciones especiales al Ayuntamiento ya que, avisan, «se está generando un importante problema de salud pública».

Hace unos días, los vecinos celebraron una asamblea a la que asistieron alrededor de sesenta ciudadanos y que contó asimismo con la presencia de un grupo de agentes de la Policía Local de Murcia. «Estamos dispuestos a movilizarnos. Solo pedimos que se cumplan las ordenanzas municipales de ruidos y de limpieza», indica Juan Muñoz.

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