Dos sensores miden ya la contaminación que provoca el tráfico en Murcia para reducir sus emisiones

Dos técnicos, este martes, trabajaban en la Sala de Control de Tráfico, desde donde se escruta la información que suministran los nuevos equipos. / edu botella / agm
Dos técnicos, este martes, trabajaban en la Sala de Control de Tráfico, desde donde se escruta la información que suministran los nuevos equipos. / edu botella / agm

Los dispositivos permiten adoptar decisiones si repunta la polución tras actualizar la calidad del aire

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZMurcia

Dos sensores ambientales miden desde ayer la calidad del aire en puntos del centro de Murcia. En concreto, los nuevos dispositivos se ubican en la Gran Vía, a la altura de la calle Madre de Dios, y en la avenida Primo de Rivera, junto a la Cárcel Vieja.

La instalación de estos aparatos forma parte del nuevo sistema de gestión inteligente de la movilidad que va a implantar de forma paulatina el equipo de gobierno local y que recibe el nombre de 'Claire'. «La información que suministran estos sensores permite que los técnicos puedan introducir modificaciones en el tráfico si se detectan alteraciones considerables en el aire», explicó el alcalde, José Ballesta.

Pasos a seguir

Aviso
El protocolo se activa cuando alguno de los sensores reporta una incidencia por anomalías en la calidad del aire.
Verificación
Los técnicos confirman el aviso y determinan si está o no causado por la acumulación de tráfico en un punto.
Estrategia
Desde la Sala de Control de Tráfico se diseñan las medidas a adoptar para reducir la polución y recuperar los valores estables.
Ejecución
Comienza la puesta en marcha de los pasos previstos para reordenar la circulación y solucionar el problema existente.
Final
Recuperado el equilibrio, la regulación del tráfico vuelve a su situación inicial.

En la misma línea, la concejal de Movilidad Sostenible, Rebeca Pérez, detalló que «el objetivo es actuar contra los gases contaminantes que están asociados al uso de los vehículos y que estos emiten por medio de sus tubos de escape». La presencia en el ambiente de partículas como el monóxido de carbono, el dióxido de nitrógeno y el óxido de nitrógeno es la que se pretende reducir con la puesta en funcionamiento de estos dispositivos.

De forma paralela, la medida también permitirá que se reduzca el consumo energético. Los técnicos que trabajan en la Sala de Control de Tráfico, que se ubica en el parque del Infante, entre las dependencias de la Policía Local y los bomberos, son los encargados de escrutar la información que suministran estos sensores. «Su primera labor es corroborar que las alteraciones que detecten en la calidad del aire se deben al tráfico y no tienen otro origen. De ser así, se inicia el protocolo para corregir la situación», aclaró Rebeca Pérez.

Rutas alternativas

Entre las actuaciones que los responsables pueden determinar se encuentra introducir cambios en la regulación de los ciclos semafóricos y ordenar la prioridad de paso en las intersecciones en caso de que se esté produciendo un atasco. Otra decisión puede ser el establecimiento de itinerarios alternativos para descongestionar el tráfico que exista en un momento concreto en un punto exacto de la ciudad.

Dar preferencia al transporte público y emplear los 22 paneles informativos que están repartidos por el casco urbano para trasladar avisos, recomendaciones y prohibiciones a los conductores son otras de las medidas por las que pueden apostar los técnicos. «En definitiva, lo que se buscará es acometer con prontitud una reordenación en el tráfico para rebajar su densidad en el lugar en el que los sensores hayan detectado una alteración en la calidad del aire», precisó la edil Pérez. Una vez que desde la Sala de Control de Tráfico se reciba el aviso dado por los sensores y los técnicos confirmen su relación con la acumulación de vehículos, decidirán la estrategia que es más adecuado seguir. Los responsables realizarán un seguimiento continuo de la estrategia que se esté ejecutando por si tuvieran que introducir modificaciones. Cuando constaten que se ha restablecido el equilibrio en el punto que ha requerido la actuación, cesarán las medidas y la regulación del tráfico en la zona volverá a su situación inicial.

Cambio a Abenarabi

Por otra parte, la concejal Rebeca Pérez confirmó ayer que la Sala de Control de Tráfico se trasladará durante el primer trimestre de 2020 al edificio municipal de Abenarabi para integrarse en el 'CEUS', el centro que organizará todas las actuaciones recogidas dentro del proyecto 'Murcia Smart City', que busca la digitalización del municipio.

Otros seis nuevos aparatos repartidos por el casco urbano

Dentro de la implantación de 'Claire' está previsto que se instalen otros seis sensores aprovechando las ubicaciones en las que se encuentran reguladores de tráfico. Los nuevos aparatos se dispondrán en la avenida Juan XIII y en la plaza Circular. Otro se colocará en la avenida de la Fama, a la altura del colegio Divino Maestro. También se pondrán en los cruces existentes entre las calles Díez de Revenga e Isaac Albéniz y entre la avenida Juan Carlos I y la calle Galileo. Lo mismo sucederá en la intersección de la avenida de la Fama con la calle Gloria.

La información que suministran estos sensores se une a la labor que prestan las 81 cámaras que están repartidas por el municipio y a la que brindan los 319 puntos de medida existentes. Además, durante los próximos meses está prevista la instalación de otras cincuenta cámaras en quince intersecciones para completar el sistema de recogida de información del estado del tráfico rodado. Estas actuaciones forman parte de la estrategia municipal 'Aire Limpio'.