La semana frenética de Ballesta

Ballesta señala durante un Pleno municipal. /Javier Carrión / AGM
Ballesta señala durante un Pleno municipal. / Javier Carrión / AGM

El PP redobló sus esfuerzos por convencer al alcalde para que Casado lo proclame hoy. Teodoro García Egea y el propio regidor protagonizaron las negociaciones, con Fernando López Miras al tanto en todo momento

David Gómez
DAVID GÓMEZMurcia

José Ballesta se sintió aliviado cuando conoció que Susana Díaz adelantaba al 2 de diciembre las elecciones al Parlamento andaluz. Esa era la fecha en la que Pablo Casado tenía previsto celebrar su primera convención nacional como presidente del PP, en la que quería proclamar a los candidatos a las comunidades autónomas y a las principales ciudades en los próximos comicios del 26 de mayo de 2019. La convocatoria en Andalucía, por tanto, trastocó los planes de la cúpula de Génova y obligó a aplazar el evento político hasta enero, con lo que el alcalde ganaba tiempo para meditar si se presentaba o no a la reelección, una decisión que tenía para él un fuerte componente personal, familiar e incluso profesional.

Pero un giro del destino adelantó otra vez los tiempos para que la incógnita del aspirante en la capital se despejase antes de Navidad, como iba a ser inicialmente. Tras el 2D, que ha supuesto la primera alegría para el joven equipo del PP tras brindar a la formación la oportunidad de gobernar por primera vez en Andalucía, Pablo Casado se propuso acelerar el proceso para la designación de los cabezas de lista. Y, además, decidió que su primera parada fuera en Murcia, una región que no había visitado todavía desde que es presidente del Partido Popular, que le prestó un fuerte apoyo en el cónclave de julio frente a Soraya Sáenz de Santamaría y de la que procede su secretario general, el ciezano Teodoro García Egea. Así, desde el lunes se intensificaron los contactos telefónicos entre Génova y La Glorieta para lograr el anhelado sí de Ballesta y que el líder de la oposición pudiera hacerse la foto hoy junto a él y Fernando López Miras.

Ha sido una semana «frenética» de conversaciones entre Teodoro García y Ballesta, de las que estuvo al tanto el presidente regional, que ya apostó públicamente por la continuidad del alcalde en la entrevista que concedió 'La Verdad' al acabar el verano. Ni en Génova ni en San Esteban han tenido nunca preocupación seria ante la posibilidad de que el regidor diera la espantada. Y aunque admiten que, en estos casos, siempre se trabaja con un plan alternativo en la recámara, aseguran que en la capital este ni siquiera llegó a la categoría de esbozo.

En el PP no temían que el alcalde diera la espantada, pero admiten que en todos los casos hay un plan B

Un agosto de sondeos

Ballesta, por su parte, cogió ánimos en agosto, cuando se dedicó a recorrer las calles y palpar la opinión de la ciudadanía sobre su figura y su gestión. Halló, desvelan desde su entorno, una respuesta tan positiva que él mismo se sintió abrumado. Las reticencias para aspirar a un segundo mandato, tras unos primeros cuatro años muy duros por los escraches que sufrió en su domicilio durante el conflicto del soterramiento, estaban casi vencidas.

Le quedaba hacer ver al PP que continuar otra legislatura le supone un desgaste físico, mental, familiar y económico que debía compensarse de dos formas: con manos libres para elegir a las personas que lo acompañarán en la candidatura y con el compromiso firme del partido de respaldar sus proyectos estratégicos, tanto los que se ejecutan actualmente como los que están por venir. No ha sido difícil este último punto. «¿Qué partido no va a apoyar a un alcalde que le presenta un plan como el de la recuperación del entorno del castillo de Monteagudo?», se preguntan, de forma retórica, en las altas esferas populares.

Todos contentos

La candidatura a la alcaldía de la capital se selló el miércoles y, como suele pasar en las noches electorales, todos salen ganando. Casado tiene cerrados a sus principales reclamos electorales en Murcia, Fernando López Miras se asegura un puntal para la batalla en la capital (clave para estos comicios regionales de circunscripción única) y Ballesta se garantiza la absoluta autonomía en su ámbito. Y se lleva una demostración pública de amor de su partido, que a nadie le amarga un dulce.

 

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