PSOE y Podemos exigen a Cs que retire su apoyo al PP tras el arresto del exedil Herrero

La formación naranja asegura que va a tomar medidas «para evitar la mala praxis y los supuestos tratos de favor en la contratación de obras y servicios públicos»

LA VERDAD

La detención del exconcejal popular Cristobal Herrero despertó este viernes la reacción del resto de grupos municipales del Ayuntamiento de Murcia. Mientras que Ciudadanos asegura que «va a tomar medidas para evitar la mala praxis y los supuestos tratos de favor en la contratación de obras y servicios públicos», Podemos y PSOE lamentan que la formación naranja siga apoyando al Partido Popular en el Consistorio murciano.

El portavoz de la formación naranja en el Ayuntamiento de Murcia, Mario Gómez, explicó que su partido presentó durante el anterior mandato una moción requiriendo al Gobierno del PP la constitución de una Junta de Contratación para eliminar los contratos a dedo que motivaron las detenciones en los últimos días.

«Hace tiempo que venimos advirtiendo que los contratos a dedo son un foco de corrupción de las administraciones públicas que desde Ciudadanos estamos dispuestos a eliminar», aseguró el portavoz naranja. En este sentido, Mario Gómez apuntó que su partido «está trabajando para poner en marcha cuanto antes un sistema de gestión más transparente y eficiente que asegure la eliminación de favoritismos y garantice los principios de publicidad, transparencia y concurrencia competitiva».

Murcia, «la zona cero de la corrupción»

Por su parte, el portavoz socialista, José Antonio Serrano, declaró que «es una vergüenza que Murcia siga apareciendo en los periódicos por tráfico de influencias, malversación de caudales y prevaricación continuada». Según Serrano, estos presuntos comportamientos ilícitos «se normalizaron» en la forma de hacer gobierno del Partido Popular e hicieron que «Murcia se convierta en la zona cero de la corrupción». Por ello, el portavoz pidió a Ciudadanos que «frene al PP y no permita que Murcia siga en manos de un equipo que no trabaja de forma seria y responsable».

El portavoz socialista también recordó que Herrero fue el responsable de pedanías durante casi 20 años, que estuvieron caracterizados por las mayorías absolutas del PP. «Sin embargo, el pasado mandato, con muchos gobiernos en las pedanías formados por distintos colores políticos, supuso una nueva forma de hacer política, dejando atrás la falta de transparencia».

«Estamos espeluznados ante esta detención, pero al mismo tiempo nos confirma la sospecha de que en Murcia hay mucho que regenerar y para acabar con estos vicios es necesario ejercer con convicción la transparencia y activar a pleno rendimiento todos los mecanismos de control», insistió.

Por todo ello, mantiene que Ciudadanos debe «dar un paso al frente y permitir que al menos esa regeneración llegue a las juntas municipales de pedanías, porque si las deja en manos del PP se van a seguir perpetuando estas redes de clientelismo».

Maciá exige explicaciones a Ciudadanos

El portavoz del grupo municipal Podemos-Equo, Ginés Ruiz Maciá, declaró que la forma de actuar del PP en Murcia «dista mucho de ser una gestión limpia, transparente y legal y pone de manifiesto esta manera de gobernar basada en el trato de favor y en el clientelismo».

Para Podemos-Equo es imprescindible que el equipo de gobierno, liderado por el popular José Ballesta, asuma responsabilidades políticas y «limpie las instituciones, acabando, de una vez por todas, con estas prácticas que no solo perjudican económicamente al municipio, sino que dañan su imagen y su reputación».

Este caso, según aseguró Ruiz Maciá, demuestra además que «no hay descentralización real ni se otorga el poder que la ley establece para las pedanías, sino que todo está dirigido y bien atado desde la Glorieta».

Maciá exigió también explicaciones a Ciudadanos, «partido que regaló la alcaldía al Partido Popular, aun sabiendo que estas prácticas estaban instauradas en la gestión municipal desde hace años y que no se habían asumido responsabilidades», señalando además que «gobernar con el Partido Popular supone aceptar estas prácticas como propias, lo que sorprende de un partido que se decía regenerador».