Un orgullo 'de altura'

El grupo de jóvenes del Club Majoretes Twirling casi al completo, ayer, con el Cristo de Monteagudo al fondo. / Vicente Vicéns / AGM

Las Majoretes de Monteagudo dicen estar «anonadadas» por su campeonato mundial

MARIELA FASOLIMURCIA.

Exultantes. Así se encuentran Ángela Rubio, Almudena Sánchez, Beatriz González, Victoria Hernández, Ana Burillo, Andrea Lucas, Aure Tomás, Noelia Castejón, Paula González, Sandra Carmona, Lucía García, Teresa Alegría, Alicia Martínez, Ariadna Ros y Claudia Baño, las quince murcianas del Club Majoretes Twirling Monteagudo. Y no es para menos. El pasado 9 de agosto se alzaron con el título de campeonas del mundo en el Grand Prix 2019. Un hito que las ha dejado «anonadadas».

El 'culpable' de ese sentimiento de incredulidad, el twirling, tiene todas las características de un deporte, y las chicas se entrenan como atletas durante doce horas semanales, repartidas en cuatro días. Una sesión de entrenamiento con sus profesores Amanda Cuéllar, Meli Sánchez y Ramón Hernández -este último acude a los entrenamientos puntualmente desde Barcelona y se encarga de realizar las coreografías de twirling- empieza con una hora de gimnasia realizando estiramientos. Seguidamente, calientan diez minutos con el bastón. Luego, realizan la coreografía por partes sin música, y finalmente la repiten entera varias veces con música.

A la vista está que tanto esfuerzo ha dado sus frutos. Pero también ha requerido sacrificios. Se han perdido cumpleaños y salidas, y han tenido que aprender a compaginar el deporte con los estudios y a organizarse. Sin embargo, este deporte les ha dado una disciplina y han aprendido el significado del compañerismo, ya que todas se muestran como «una piña». También destacan el papel que tienen sus familias a la hora de compatibilizar su vida académica y deportiva. Las vacaciones y los fines de semana se supeditan a los desfiles y los entrenamientos, y los padres se organizan para recoger y acoger en su casa a otra niña si es necesario, por nombrar dos situaciones que ilustren la importancia que tienen. Además, se sienten muy apoyadas por su pueblo, que ayer las recibió en la plaza de la Constitución.

Al principio las clasificaron segundas por un error en las penalizaciones, pero tras una reclamación les otorgaron el primer puesto

El soporte familiar también ha contribuido a que consiguieran varios premios. Por ejemplo, en la categoría majorete llevan tres años consecutivos siendo campeonas de España. Y su palmarés se completó el pasado 9 de agosto con su consagración como campeonas del mundo. Aure, una de las atletas, comentó que «fuimos al campeonato con la idea de hacerlo lo mejor posible, pero al clasificarnos para la final nos pusimos a gritar y saltar de alegría». Aunque en esa última demostración se llevaron un susto.

Al principio se anunció que habían quedado en un segundo puesto tras un equipo noruego. Pero observaron que les habían apuntado más penalizaciones de las que habían cometido, y la delegación española hizo una reclamación. El jurado había señalado que unos bastones se habían caído cuatro veces, por lo que les restaron cuatro puntos. Tras el recurso, los jueces verificaron que en realidad se había caído una vez un bastón, y les otorgaron a las murcianas el primer puesto. En ese momento, «no dimos crédito a que el trabajo de tantos años diese sus frutos», recuerda Aure. Pero así fue. Y que se repita.