La ocupación ilegal de edificios junto a La Flota dispara el malestar de los vecinos

Tres vecinos observan los dos inmuebles que han estado ocupados por indigentes y que ahora utilizan pandillas de grafiteros, que también encienden hogueras. AGM/ NACHO GARCÍA /
Tres vecinos observan los dos inmuebles que han estado ocupados por indigentes y que ahora utilizan pandillas de grafiteros, que también encienden hogueras. AGM / NACHO GARCÍA /

Denuncian que dos bloques abandonados están dando cobijo a grupos de indigentes y de pandilleros, que incluso encienden hogueras en el interior

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOS

El incendio en un edificio de okupas en Ibiza la semana pasada, en el que murió una persona y al menos nueve resultaron heridas, dos de ellas de gravedad, ha vuelto a encender las alarmas entre vecinos del Camino Viejo de Monteagudo, muy próximos al barrio de La Flota. El motivo es que tienen al lado de sus casas dos bloques de viviendas que han estado ocupados sucesivamente por familias de indigentes y ahora por pandillas de jóvenes grafiteros, que se resguardan bajo lo que queda de la vieja estructura para realizar pintadas, en ocasiones, y otras «para fumar porros», muchas veces al abrigo de alguna hoguera.

No se trata de algo nuevo. El problema lo vienen arrastrando desde hace más de una década. «Cuando nos vinimos a vivir aquí -explican Antonio, Celso y Miguel Ángel- esos dos edificios estaban preciosos, supercoquetos. Llegaron a vivir dos o tres familias, con luz de obra, pero como no tenían la cédula de habitabilidad, se tuvieron que marchar. Al principio, el promotor tenía vigilancia privada las 24 horas, pero cuando la empresa quebró, los bloques pasaron a manos de la Sareb», la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria, también conocida como 'banco malo'. Al quedarse vacío se metieron a vivir varias familias sin hogar. «Dijeron que lo iban a cuidar pero lo que hicieron fue desmantelarlo», explican los vecinos, que agregan que «luego llegaron otras familias sin recursos, que montaron su campamento en el solar de atrás, y terminaron el 'trabajo' llevándose hasta las barandillas».

Destrozos y pintadas en el interior del edificio ahora en manos del 'banco malo'.
Destrozos y pintadas en el interior del edificio ahora en manos del 'banco malo'. / N. G.

En estos momentos aparentemente no vive nadie dentro de los bloques porque apenas queda la estructura y los únicos cristales existentes ya no cierran huecos de ventanas ni balcones, sino que están hechos añicos junto a los portales, con el consiguiente riesgo para cualquiera que se acerque y, en especial, para los niños que puedan llegar a parar ahí a jugar.

Niegan ser grafiteros

Ayer por la tarde, mientras caía un chaparrón, tres jóvenes se asomaron por uno de los huecos de uno de los bloques. Alertados al ver la cámara de un fotógrafo, no tardaron en bajar y salir a la calle para largarse del lugar. A las preguntas de si eran grafiteros, autores de algunas de las pintadas del interior del bloque, respondieron negativamente con la cabeza. Alguno de ellos cubría parte de su cara con la capucha de un chandal. La misma respuesta negativa dieron cuando se les preguntó si vivían allí. Los vecinos de los edificios de enfrente, en la calle Cuenca, aseguran que «nos observan cuando estamos en la piscina o en las partes comunes de nuestro edificio». Además, explica otro de los afectados, «hace unos días tuvimos que echar de la escalera a un grupo de jóvenes desconocidos».

Parte del descampado se utiliza como aparcamiento disuasorio porque está libre de maleza, pero al otro lado del Camino Viejo de Monteagudo los matorrales son pasto de las llamas cada dos por tres. «A mí me ha tenido que pagar el seguro dos veces el toldo de mi casa al que se le prendió fuego porque soplaba viento y se prendió», indica Antonio. La última vez que tuvo que llamar a Protección Civil por culpa de un incendio fue hace unas semanas. Los residentes aseguran que «cada dos por tres encienden hogueras y tenemos que llamar a los bomberos». Por eso se preguntan si «habrá que esperar a que se repita la desgracia del lunes 13 de mayo en el edificio del barrio ibicenco Es Viser, que acabó siendo pasto de las llamas, para que el Ayuntamiento nos haga caso y tome cartas en el asunto».

Dos jóvenes, asomados al que fue un balcón de uno de los bloques.
Dos jóvenes, asomados al que fue un balcón de uno de los bloques. / N. garcía / AGM

Toñi es de las vecinas más antiguas. Ella vivía en una vivienda y el Ayuntamiento se la permutó por un piso. Se queja de que «no nos han puesto aceras y es un peligro, sobre todo para los niños que van al colegio y al instituto». Sus vecinos coinciden con ella en que «pagamos lo mismo de IBI que si viviéramos en Trapería o Platería, pero los servicios que recibimos no son los mismos». Confían en que la zona se regenere cuando el Ayuntamiento abra el nuevo vial entre las avenidas Marina Española y Almirante Loaysa.

Navarro: «Hemos vallado, pero mandaré otra vez a los inspectores»

El concejal de Urbanismo, Medio Ambiente y Huerta, Antonio Navarro, asegura que «conozco la ubicación y, de hecho, ya hemos vallado la zona en alguna ocasión». No obstante, ante las quejas de los vecinos, el edil indicó ayer que «enviaré de nuevo a los inspectores».

Los residentes en las calles aledañas al Camino Viejo de Monteagudo creen que para preservar la zona «no basta con que el Ayuntamiento ponga una valla o coloque unos ladrillos, fáciles de romper por quienes deseen entrar de nuevo en los bloques». Consideran que lo más conveniente sería «algún tipo de verja o chapa de hierro que sea más difícil de arrancar».

Otro de los problemas que han denunciado en varias ocasiones es la estrechez del Camino Viejo de Monteagudo que, muy cerca del cruce con la calle Cuenca, se estrecha aún más por culpa de un árbol. «Cuando bajamos la basura para echarla al contenedor, hay que llevar cuidado con los coches que nos pasan por detrás», dicen.