Moros y Cristianos renuncian a las barras de bebidas para poder montar el campamento

Pascual López, vicepresidente; María Teresa Cambronero, tesorera; Javier Arenas, presidente; Manuel Pérez, secretario, y Carmen Ropero, vicesecretaria de la Federación. / V. VICÉNS
Pascual López, vicepresidente; María Teresa Cambronero, tesorera; Javier Arenas, presidente; Manuel Pérez, secretario, y Carmen Ropero, vicesecretaria de la Federación. / V. VICÉNS

La Federación comunica al Ayuntamiento que no venderá alcohol «porque somos festeros, no hosteleros»

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOSMurcia

Las fiestas de Moros y Cristianos son mucho más que un campamento con unas barras donde tomar copas por la noche en El Malecón. Tienen un componente lúdico y festero con los pasacalles y desfiles y un ámbito cultural importante con la representación de las embajadas de la fundación de Murcia y la entrega de llaves en la plaza de Belluga. Así lo expresa la directiva de la Federación de Moros y Cristianos, que preside Javier Arenas, y que ayer rompió el silencio mantenido durante los últimos días en relación con los requisitos exigidos por el Ayuntamiento para concederles el permiso de ocupación de los jardines del Malecón. Ese año el rosario de exigencias a una fiesta que ya va por su 37 edición, y que es de Interés Turístico Nacional y persigue la declaración de Internacional, culminó con la petición, hace apenas unos días, de un listado por parte de la Concejalía de Vía Pública y Consumo, que dirige Juan Fernando Hernández, de Ciudadanos, en el que figurara la relación de empresarios o festeros que iban a estar al frente de las 15 barras con la garantía de que todos estaban dados de alta en la actividad de comercializar alcohol».

Sin ánimo de lucro

De alguna manera, este requisito ha sido la gota que ha colmado el vaso porque, como indican miembros de la directiva, «nuestra Federación no tiene ánimo de lucro, somos festeros, no hosteleros con licencia de actividad para vender alcohol aunque podríamos haberla solicitado si nos hubieran dado tiempo. Si decidimos hace unos años montar unas barras fue para hacer la fiesta más participativa porque cuando estábamos en el campamento de San Esteban se nos llegó a criticar que éramos muy cerrados y que las actividades eran solo para miembros de kábilas y mesnadas».

Javier Arenas no ocultaba ayer su malestar «porque vamos con siete días de retraso con respecto a cualquier otro año en el montaje del campamento. Nosotros hemos hecho los deberes. Realizamos la solicitud el 17 de mayo y a fecha de hoy [por ayer] aún no tenemos el decreto del Ayuntamiento para la ocupación del espacio, previo a la solicitud que hay que hacer en la Comunidad Autónoma para que te permita abrir al público.

No utilizarán los parterres, pero han pagado una fianza de 1.000 euros por si hay daños en el jardín

Ya el año pasado se incrementó el nivel de exigencia y se les pidió un plan de autoprotección, contar con seguridad privada, ambulancias y un seguro de responsabilidad civil, además de un control de aforo. En función de éste, la capacidad máxima del campamento es de 3.000 personas, lo que ya les obligó el año pasado a controlar el paso de quienes visitaban el campamento.

Este año, además, el Ayuntamiento les ha puesto pegas para ocupar los parterres por entender que sufren destrozos durante las fiestas. De ahí, que la Federación también haya renunciado a la ocupación de los parterres, lo que les restará espacio y obligará a reubicar a kábilas y mesnadas, y cambiar de lugar al rey moro y al rey cristiano. Otra de las novedades es que han tenido que pagar 1.000 euros de fianza por los daños que pueda provocar el campamento en el jardín botánico.

«Para minimizar las molestias por ruidos -indica Javier Arenas- unificamos la música y se centralizó con un limitador de potencia, a petición de Policía Local».

Respecto a los requisitos de este año, Arenas asegura que «hemos presentado toda la documentación conforme nos la han ido pidiendo, pero aún no hemos podido solicitar permiso de apertura a la Comunidad Autónoma porque no tenemos el decreto de ocupación del Ayuntamiento de Murcia».

Las reuniones entre la jefe de servicio, el concejal de Vía Pública y los festeros han sido numerosas durante los meses de julio y agosto. «Pero no fue hasta el 29 de julio -asegura Arenas- cuando el concejal de Vía Pública y Consumo, Juan Fernando Hernández, nos plantea cambiar la ubicación del campamento a la plaza Circular o la Cruz Roja, a lo que yo le respondí que no eran espacios pequeños y que no estaban preparados». Arenas propuso, por su parte, una parte del parking disuasorio de El Malecón «pero nos respondieron que les quitábamos el aparcamiento a quienes iban a los huertos».

Según la Federación, el 17 de agosto reciben por vez primera la comunicación solicitándoles el listado de bares o grupos con IAE para montar barrar. «Yo les dije -asegura Arenas- que nunca se nos había exigido ese requisito porque los festeros que montaban barras no era con ánimo de lucro ni para ganar dinero sino para fomentar la fiesta y engrandecerla, haciendo partícipes a los murcianos. El concejal llegó a ofrecernos que lo hiciéramos con Hostemur, pero les comentamos que «nuestra idea no era que estuviera dirigido por hosteleros».

Se reduce el aforo

Por otra parte, al disponer de menos espacio en el campamento por no poder usar los parterres, el aforo de 3.000 personas se reduce a 2.000, de las que 1.200 son festeros, miembros de los grupos.

«Al quedar solo unas 800 plazas libres, también por seguridad hemos decidido no montar barras y que el campamento permanezca abierto para que la gente pueda admirar la decoración de las tiendas y las actividades que se realicen», según la Federación.

Hostemur ofrece a sus profesionales para servir las barras

El presidente de Hostemur, Jesús Jiménez, se ofreció en la mañana de ayer, antes de conocer que Moros y Cristianos renunciaban al montaje de barras en el campamento, a mediar en el asunto para que profesionales de bares y cafeterías se hicieran cargo de servir las bebidas alcohólicas en el campamento medieval.

«A la Federación de Moros y Cristianos les ha costado mucho poner las fiestas en el lugar que se merecen y se les debe prestar apoyo». Jiménez es partidario de respetar la legalidad, que es el requisito exigido por el concejal de Vía Pública y Consumo, Juan Fernando Hernández. Este manifestó el miércoles pasado que «solo una empresa que tenga licencia de actividad para vender alcohol puede comercializarlo». Y agregaba que «eso nos asegura que si ocurre algo como una intoxicación o la venta de un producto en mal estado, hay un responsable».

El concejal ya había tanteado al presidente de Hostemur y este se brindó ayer para hablar con algunos de sus asociados, si así se lo solicitaba la Federación de Moros y Cristianos, con el fin de que profesionales hosteleros se pusieran al frente de las barras.