Una minuciosa extracción arqueológica en Alfonso X

Yacimiento con restos arqueológicos del siglo XV aparecidos en la calle Santa Clara; en detalle, el horno de adobe. / Nacho García / AGM
Yacimiento con restos arqueológicos del siglo XV aparecidos en la calle Santa Clara; en detalle, el horno de adobe. / Nacho García / AGM

Con la recuperación de la pieza de adobe y la cubrición del resto de yacimiento con geotextil, concluirán en dos semanas las obras del primer tramo de Alfonso X

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOS

Es el último escollo que tiene que superar el Ayuntamiento para concluir las obras de peatonalización del primer tramo de Alfonso X, el comprendido entre la plaza de Santo Domingo y la avenida Jaime I el Conquistador. Todo comenzó a principios del verano, cuando se excavó una zona próxima al colegio Cierva Peñafiel, con el fin de ubicar allí los contenedores soterrados, y se halló un yacimiento con unos restos arqueológicos que hubo que datar y documentar. Para ello, los trabajos que se llevaban a cabo con maquinaria se terminaron con pala manual y fueron paralizados hasta tener toda la información.

La arqueóloga municipal, Carmen Martínez, desmontó algunos bulos y aseguró que «no se trata de restos medievales del antiguo Alcázar Seguir musulmán del siglo XIII, sino que los hallazgos más antiguos datan del siglo XV cuando el rey repartió los terrenos entre clarisas y dominicos. Están muy fragmentados y corresponden a una zona de cocina o almacén. Mi recomendación -manifestó- es conservarlos, pero hay que decidir cómo».

La actuación inmediata de la Concejalía de Infraestructuras, Obras y Servicios Públicos, que dirige Rebeca Pérez, fue llevar a cabo el estudio documental y actuar en todo momento bajo las pautas que marcara la Dirección General de Bienes Culturales de la Comunidad Autónoma.

Los muros del yacimiento, en mal estado, pudieron pertenecer a un suelo de patio o de paso de carros

Se encargó entonces a Pilar Vallalta Martínez, restauradora de Bienes Culturales Arqueológicos y licenciada en Arqueología, un informe que ahora tiene que recibir el visto bueno de la arqueóloga municipal, Carmen Martínez, para remitirlo oficialmente a la Dirección General de Bienes Culturales. Esta ya dictaminó que había que conservar los restos, cubriéndolos, si bien recomendaba la extracción de una pieza singular, un horno que se empleaba para fabricar metal, y que se va a trasladar con todas las medidas de seguridad al Museo de la Ciudad para que pueda ser contemplado por todos los murcianos.

Pilar Vallalta indica en su informe que «la protección más segura para permitir la durabilidad de suelos y muros del yacimiento es cubrirlos» y garantiza que «el horno es una pieza interesante y fácilmente extraíble». Describe en sus informe que «el horno es una estructura de ladrillos de adobe que, en el centro, contiene una poceta muy poco profunda, completamente llena de escoria». Respecto a las estructuras de muros en un suelo de ladrillos, advierte de que «no se encuentra en muy buen estado, ya que pudo ser un suelo de patio o zona de paso de carros o vehículos. Debajo se documentan los restos de otro pavimento más antiguo, perteneciente a los restos del convento».

Cinco días durará el proceso de limpieza, consolidación, corte y retirada del horno del siglo XV, que será trasladado de Santa Clara al Museo de la Ciudad

Antes de la cubrición del yacimiento con geotextil, se procederá a la eliminación de basuras de forma manual, mediante un cepillo. Estos trabajos serán supervisados en todo momento por un arqueólogo a pie de obra. En cuanto a la metodología de protección, está previsto disponer doble capa de geotextil sobre el suelo de cerámica.

Lo más complejo, no obstante, será la extracción del horno. La arqueóloga Pilar Villalta enumera varias acciones. En primer lugar, la eliminación de basuras de forma manual de todos aquellos materiales ajenos a los restos arqueológicos, tales como basura y hojas de árboles. A continuación, explica Villalta, «dada la necesidad de mantener la integridad de la estructura del horno, se deberá reforzar internamente. El producto que se va a utilizar es una emulsión acrílica aplicada por inyección en las fisuras de las grietas del horno. Con este mismo producto se impregnarán con una brocha todas las superficies».

El Ayuntamiento está a la espera de que Bienes Culturales dé el visto a la cubrición de los restos

La restauradora indica que para que la estructura del horno soporte el corte de la base, «se deberá proteger creando un encapsuldo». Esto se consigue «cubriendo las superficies con gas de algodón y un adhesivo acrílico de gran resistencia y fácilmente reversible». Además, será necesaria la instalación de una armadura fabricada con varillas de fibra de vidrio creando una caja que rodee el horno y con la creación de una carcasa de poliuretano expandido que rodee el horno».

La acción más delicada quizá sea el corte y la extracción. Para ello, el informe de Pilar Vallalta recomienda «el recorte con herramienta de mano de la capa inferior del horno para reducir el volumen de tierra. Se creará un canal alrededor de la estructura del horno de unos 5 a 10 centímetros hacia el interior y de unos 15 centímetros o más de profundidad».

Con la ayuda de unas varillas, que se clavarán y atravesarán todo el volumen en horizontal, se procederá a cortar la estructura y a desprenderla de la base. Una vez suelta la estructura del horno, se levantará cuidadosamente y se trasladará a un soporte de madera. La última parte es el embalaje en una caja de madera fabricada en el yacimiento, con protección mediante espuma de poliuretano de los nuevos bordes, que permita el traslado sin riesgos al Museo de la Ciudad.

La concejal de Infraestructuras, Rebeca Pérez, indica que «los trabajos de extracción durarán cinco días». Pero, previamente, el estudio realizado por Villalta, «tiene que ser informado por nuestra arqueóloga municipal, Carmen Martínez, para remitirlo a la Dirección General de Bienes Culturales. En cuanto nos dé el visto bueno, procederemos a la extracción del horno y protección de los restos arqueológicos».

El paseo de Alfonso X contará con tres grupos de huertos en sendas jardineras

Otra de las características del paseo de Alfonso X es que aumenta la zona de arbolado y zonas verdes. Cuando a mediados del pasado mes de julio, el alcalde, José Ballesta, daba el primer paseo oficial (sin corte de cinta aún porque no estaba terminado) ya se podía observar que se han plantado 32 naranjos en hilera y se instalaron 29 farolas de 6,5 metros y de 4,5 metros, diseñadas por los técnicos municipales y dotadas de iluminación tipo led. Además de luz de calle, cuentan con luces de cinco colores para tematizar el paseo -como el edificio Moneo y el río- y altavoces incorporados. La parte inferior y la base de las farolas están protegidas por una resina anticorrosiva.

En la reunión que mantuvo esta semana la concejal de Infraestructuras con sus jefes de servicio y con el jefe de obra de la UTE Alfonso X, formada por las empresas Orthem y Construcciones Sangonera, se perfilaron otros detalles.

Está previsto instalar tres grupos de huertos. Están constituídos por jardineras de forma rectangular, en torno a 34 unidades, de medidas variables, entre 2,75 y 2 metros y un ancho de 0,60 metros. Están fabricadas en chapa de acero corten de 5 mm de espesor, empotradas en el pavimento 20 centímetros e impermeabilizadas interiormente. Cada una de ellas dispone de riego independizado.

En cada una de las jardineras habrá diferentes árboles, plantas arbustivas y plantas de flor, como 'ixora coccinea naranja', 'heliotropium arboreescens', 'murraya paniculata', 'rosal the fairy rojo',cipreses y 'thumbergia erecta'. La edil indicó que «vamos a colocar caucho drenante en los parterres de los árboles centrales».

 

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