Un joven prende fuego a la casa de un okupa tras una pelea en Beniaján

Estado en que quedó una de las estancias de la vivienda okupada incendiada. / ROS CAVAL / AGM
Estado en que quedó una de las estancias de la vivienda okupada incendiada. / ROS CAVAL / AGM

Es el tercer incendio que se produce en el edificio de la calle Las Balsas, habitado por personas sin techo y foco de denuncias vecinales

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

Quedan pocas casas habitables en el edificio de okupas situado en el número 12 de la calle Balsas de la pedanía murciana de Beniaján. Con el incendio de ayer, ya van tres viviendas quemadas de las cinco que hay en el bloque. El primero sucedió hace dos años; el segundo, el pasado mes de mayo; y el último, en la madrugada de ayer. Los bomberos acudieron sobre las 3 horas para sofocar el fuego. Las llamas sorprendieron a seis personas que en ese momento se encontraban en su interior. Dos de ellas salieron por las ventanas para huir. «Vi el humo y no dudé en saltar», indicó un joven que habita un piso en la primera planta del inmueble. Pero, al contrario de lo que ocurrió en los anteriores dos incendios, el de ayer puede venir precedido de una pelea entre dos jóvenes de origen magrebí. Esa disputa habría desencadenado el incendio intencionado de la casa por venganza, según afirmaron testigos y afectados del suceso a 'La Verdad'. La reyerta se inició en el jardín de Monteazahar a la una de la madrugada. Uno de los implicado explicó que un chico de 19 años estaba gritando a una joven en el parque, y ante esa situación, se acercó hasta ellos para recriminarle su actitud. «Se me encaró y me dijo que me metiera en mis cosas. Iba como loco, puesto hasta las cejas de algo», recuerda el chico.

La joven que estaba con ellos corroboró el estado de nerviosismo en el que se encontraba su exnovio. «Esa noche estaba muy alterado. Tiene problemas mentales y ademas consume cocaína, pastillas y hachís. A veces es una bomba de relojería, y ayer explotó». Tras la discusión, ambos comenzaron a pelearse en el jardín. «Mi expareja acabó con una brecha en la cabeza y le pincharon varias veces con un destornillador en uno de los brazos». Los servicios de emergencias recibieron el aviso, pero el joven se fue antes de que llegaran los sanitarios. Al parecer, su objetivo era acudir a la casa donde vivía su agresor, en la segunda planta del edificio okupa de la calle Las Balsas.

Allí, le prendió fuego a una manta y la echó al interior de la vivienda. «Todo comenzó a arder. Desperté a mi compañero y le dije que saliéramos corriendo. Había mucho humo y fuego», afirma el chico. En su huida, uno de ellos sufrió varias quemaduras en las piernas, y una puerta se desplomó sobre él, provocándole un hematoma en la espalda. «Espero que no vuelva por aquí y que se esconda bien», advertía ayer el okupa, aún afectado por el humo que inhaló durante el incendio.

Foco de problemas

El edificio lleva abandonado desde 2009, cuando la constructora quebró y un banco se quedó con el bloque de cinco viviendas. Los vecinos de las casas próximas aseguran que hace un año empezaron a entrar okupas y los problemas por vandalismo han ido en aumento desde entonces. «Todos los días hay gente entrando y saliendo del edificio. Vienen a beber y a comprar droga. Hemos escrito al delegado del Gobierno, al Defensor del Pueblo y al alcalde para que pongan fin a esta situación», explica Alberto, residente en la zona.