Un gorrilla con un ático con vistas a la Catedral

Ismael muestra su cuarto. / e. b.
Ismael muestra su cuarto. / e. b.

Un ecuatoriano narra los problemas personales que le llevaron a ganarse la vida aparcando coches y a ocupar una vivienda

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

Cada mañana, cuando se despierta y sale al balcón disfruta de una vista privilegiada de la silueta de la Catedral, bañada por el sol, pero cuando se dispone a asearse se estrella con la dura realidad: «Tengo que ir a la Asociación Neri». En esta ONG, Ismael se asea y desayuna todos los días. «Soy un gorrilla». Con los 5 euros diarios que gana ayudando a buscar estacionamiento a los conductores que pasan por el Hospital La Vega jamás podría permitirse el ático que ha ocupado en uno de los dos edificios del Carril Mancheños, a las espaldas de la avenida Ciudad de Almería, y que centraron ayer un dispositivo de la Policía Nacional.

«Tengo un problema en la rodilla porque me operaron hace cinco años y no puedo trabajar en el campo». Este problema físico sumado a su adicción al juego ha empujado a este ecuatoriano, de 39 años, a vivir en un ático de okupa. «Tengo familia en Torre Pacheco; me han ayudado muchas veces, pero soy ludópata y cuando tu mente te impide dejarlo, no se puede». Cada día se enfunda su gorra del FC Barcelona y lo poco que gana lo gasta en máquinas: «Voy a un salón de juego del Rollo».

El operativo policial contra los robos en viviendas de la zona que se desarrolló en el bloque donde vive de okupa no le afectó. Ismael tiene puesta una sábana en su habitación, a modo de puerta, y los agentes necesitaban un mandamiento judicial para entrar a identificarle, al tratarse de su morada. «Aquí hay ladrones que me han robado dos maletas con ropa», lamentaba sobre las prácticas de sus vecinos de escalera.

También criticaba que el ascensor tuviese tal cantidad de basura acumulada que esta cayese por la estructura del elevador hasta el garaje. «Soy una persona limpia», afirmaba invitando a un equipo de 'La Verdad' a que entrase en su habitación, donde el suelo relucía gracias a una fregona, un cubo, lejía y una escoba, colocados junto a su cama: un colchón sobre ladrillos. «El agua me la dan en una mezquita próxima».

Perfiles de los 'inquilinos'

Entre los 'inquilinos' de los edificios okupas del Carril Mancheños había supuestos ladrones e inmigrantes en situación irregular, pero también jornaleros ilegales y gorrillas, a los que el operativo no expulsó. De hecho, Ismael compartía piso con otros dos gorrillas. «La mayoría de los que estamos aquí tenemos problemas con el alcohol, las drogas y el juego», reconocía mientras colocaba en su mesita un cepillo de dientes, junto a un líquido repelente de mosquitos. «Este ático es especial».

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