En La Glorieta no se habla de listas

El alcalde de Murcia, José Ballesta. /A. Durán
El alcalde de Murcia, José Ballesta. / A. Durán

El alcalde de Murcia apurará hasta el final para dar a conocer la candidatura municipal del PP, cuyo plazo de presentación acaba el día antes del Bando de la Huerta. Ballesta todavía no ha hablado con ningún concejal sobre el futuro; ni con los de su confianza ni con los que heredó de Miguel Ángel Cámara

David Gómez
DAVID GÓMEZ

Desde hace tiempo existe en el Partido Popular un norma no escrita: las listas electorales, al menos las de los grandes municipios como Murcia, no se dan a conocer hasta muy poco antes de que se cierre el plazo para presentarlas ante los organismos oficiales. La regla tiene su lógica, teniendo en cuenta que el PP gobierna el Ayuntamiento de la capital desde hace 24 años. Comunicarle a un concejal con demasiada antelación que no va a continuar en su cargo puede ser contraproducente, pues se corre el riesgo de que este baje los brazos en los últimos compases de la gestión y que, incluso, si se molesta mucho, tenga la tentación de morir matando.

José Ballesta ya apuró al máximo hace cuatro años. «Si había que aprobar la candidatura el viernes, a mí me llamó el miércoles», recuerda Felipe Coello, que fue uno de sus fichajes estrella en 2015. De cara al 26-M, el alcalde mantendrá la tradición. No abrirá la boca hasta que se acerque la apertura del periodo de tiempo que da la Junta Electoral para oficializar las candidaturas, que este año va del 17 al 22 de abril, entre Miércoles Santo y el día anterior al Bando de la Huerta. De esta forma, en La Glorieta se vivirá una auténtica Semana de Pasión.

Casado le dio manos libres

Lo único que se sabe con certeza hasta ahora es que Ballesta tendrá las manos libres para configurar su equipo, pues este fue el compromiso que el presidente nacional del Partido Popular, Pablo Casado, adquirió con él para convencerlo de que optara a un segundo mandato.

Esta libertad se interpretó en los círculos políticos en el sentido de que el regidor aprovechará para sacar de la candidatura a los concejales que heredó de su antecesor, Miguel Ángel Cámara. Principalmente Maruja Pelegrín, Rafael Gómez y Lola Sánchez Alarcón, que son además los más veteranos de la Corporación municipal. También Eduardo Martínez-Oliva, que pese a que solo lleva cuatro años como edil, fue durante dos décadas el jefe de gabinete del anterior regidor. Todos ellos gozan de peso específico en el seno de la organización a nivel local, por lo que si Ballesta quiere prescindir de ellos deberá tener mucho tacto para no abrir heridas peligrosas.

El alcalde aún no ha hablado de futuro con los 'camaristas' ni con ningún otro edil, ni siquiera con los de su absoluta confianza como José Guillén. Tampoco nadie ha entrado a su despacho a autoexcluirse. No está la cosa para eso. En La Glorieta, de momento, el asunto de las listas electorales es un tema tabú.