Las excavaciones señalan que el Rey Lobo levantó el Castillejo para mostrar su poder

Algunos de los restos encontrados por el equipo de Julio Navarro junto al Castillejo, en Monteagudo. / j. carrión / AGM
Algunos de los restos encontrados por el equipo de Julio Navarro junto al Castillejo, en Monteagudo. / j. carrión / AGM

Es una de las hipótesis que desvelará esta tarde el arqueólogo Julio Navarro tras la primera fase de su investigación en Monteagudo

Antonio Botías
ANTONIO BOTÍAS

La primera fase en las excavaciones que el arqueólogo Julio Navarro desarrolla en Monteagudo no deja de deparar sorpresas. Y esta tarde algunas de ellas serán desveladas durante la conferencia que, bajo el título 'La finca palatina de Ibn Mardanish', pronunciará el científico del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), a las 20.00 horas en el edificio Moneo.

El análisis de las excavaciones evidencia que esta finca, que alcanzó su máximo esplendor bajo el reinado de Mardanish o Rey Lobo en el siglo XII, ya existía antes del célebre monarca y aún después. Prueba de ello es el descubrimiento de nuevos edificios encima del palacio que allí construyera. E incluso todo el complejo fue utilizado tras la conquista cristiana del reino. Eso implicaría que el rey Alfonso X el Sabio y su corte pudieran alojarse, más que en el castillo de Monteagudo, en los restos palaciegos descubiertos ahora por Navarro o en el llamado Castillejo durante la estancia del monarca en Murcia los meses de mayo y junio de 1257. El arqueólogo también considera que el Castillejo acaso fue erigido por el Rey Lobo, casi sin necesitar una nueva y enorme construcción en el entorno, para escenificar su poder en el paisaje, algo similar a la célebre Torre de Comares, la mayor de la Alhambra granadina. Así, a modo propagandístico, advertía tanto a sus enemigos almohades como a sus aliados cristianos de la grandeza de su reinado.

Un enorme granero

Otra de las novedades vinculada a los hallazgos propone, a priori, una reinterpretación del castillo que se alza sobre Monteagudo y que, al margen de sus lógicas características defensivas, funcionaría como un enorme granero para la producción de la finca que se extendía al pie del cerro. De esta forma, finca, castillo y el resto de fortalezas formarían un complejo único.

Entre los edificios hallados por Navarro se encuentra, pese a que aún es necesario comprobarlo, incluso un oratorio. Este extremo deberá ser comprobado en la segunda fase de las excavaciones que ocupará al equipo de arqueólogos durante los próximos meses. La ampliación del lugar de actuación afianzará la idea de que toda la zona fue una gran finca estatal que estuvo ubicada, además, en el lugar exacto donde comenzaban tierras más áridas.

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