Estudian parásitos intestinales en restos humanos del yacimiento de San Esteban

Un equipo de arqueólogos, ayer, en el yacimiento. / JAVIER CARRIÓN / AGM
Un equipo de arqueólogos, ayer, en el yacimiento. / JAVIER CARRIÓN / AGM

El profesor Eiroa, coordinador de la excavación arqueológica, explica que «servirá para conocer los patrones de movilidad de los pobladores del arrabal»

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOS

«En la maqbara (cementerio) del yacimiento de San Esteban siguen apareciendo enterramientos infantiles en una zona concreta y también enterramientos dobles, tumbas con una persona encima de otra, lo que nos interesa para conocer la relación de parentesco». Esta es una de las curiosidades que destaca el arqueólogo y profesor universitario Jorge Eiroa acerca de los trabajos de campo que se llevan a cabo. «Vamos a estudiar los parásitos intestinales que se encuentran en la tierra, concretamente en la zona que estaría en contacto con el abdomen, ya que el resultado es significativo y nos puede servir para conocer los patrones de movilidad de quienes poblaron el arrabal».

Los trabajos del equipo de 27 arqueólogos y restauradores se centran en otros dos espacios relevantes además de la maqbara: el 'funduk' islámico de los siglos XII-XIII, que debió ser una hospedería de viajereros y comerciantes (de hecho, han hallado letrinas dobles que refuerzan este argumento) y el oratorio mudéjar. Respecto a este edificio, el profesor Eiroa afirma que «nos presenta muchas dudas acerca de que se tratara de una mezquita. La cronología de uno de los muros no encaja y no sabemos si es una mezquita convertida en otra cosa algo más tarde».

Las visitas, que no cesaron durante las fiestas, con grupos de hasta 35 personas, se han reanudado con todo el equipo de arqueólogos y estudiantes de máster incorporados a los trabajos tras las vacaciones.