«Benevolencia con este pequeño obispo»

Imagen de la ordenación del obispo auxiliar de la Diócesis de Cartagena, Sebastián Chico Martínez. /Nacho García / AGM
Imagen de la ordenación del obispo auxiliar de la Diócesis de Cartagena, Sebastián Chico Martínez. / Nacho García / AGM

Monseñor Sebastián Chico pide a Lorca Planes que le ayude a ser «un buen servidor de la viña del Señor». Más de 2.500 personas siguieron, en la Catedral y la plaza de la Cruz, la ceremonia de ordenación episcopal, que contó con el Nuncio Apostólico en España, Renzo Fratini

María José Montesinos
MARÍA JOSÉ MONTESINOS

Solemnidad y emoción a partes iguales. Así se vivió ayer la ordenación episcopal de monseñor Sebastián Chico Martínez como obispo auxiliar de la Diócesis de Cartagena. Más de 2.500 personas asistieron al acto en el interior la Catedral y en la plaza de la Cruz, donde se habían instalado sillas y pantallas gigantes para seguir la ceremonia con detalle. La Diócesis no había vivido un acontecimiento similar desde que el 2 de octubre de 1966 fuese ordenado, en este caso como obispo de Cartagena, monseñor Miguel Roca Cabanellas.

Junto a los ritos protocolarios -imposición de manos, plegaria de ordenación y entrega del libro de los Evangelios, el anillo, la mitra y el báculo pastoral- se vivieron momentos emotivos, como cuando Sebastián Chico se dirigió al obispo José Manuel Lorca Planes, «por la paternidad que me ha manifestado durante estos tres meses de preparación para mi ordenación» y provocó la sonrisa entre los presentes cuando le pidió «benevolencia con este pequeño obispo, este 'Chico' obispo» -dijo jugando con el significado de su apellido- para ser un buen servidor de la viña del Señor». No menos cariñosas fueron las palabras que dirigió a su familia, «especialmente para ti, madre. He visto en vuestras caras la alegría del paso de Dios por nuestra casa, pero también la preocupación y el temor ante la misión que se me encomienda. Gracias por vuestro amor, por el apoyo que me estáis dando y la cercanía con la que siempre habéis vivido mi vocación». Tres horas duró el acto, que se inició a las 11 de la mañana, aunque a las 9.30 se abrieron las puertas de la Catedral para acoger a los fieles. Presidieron la celebración el obispo de Cartagena, monseñor José Manuel Lorca Planes, y como concelebrantes principales el Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, monseñor Renzo Fratini, y el arzobispo de Valencia, cardenal Antonio Cañizares. Participaron también los arzobispos de Granada y de la Seo de Urgel y los obispos de Cuenca, Asidonia-Jerez, Santander, Cádiz-Ceuta, Getafe, Orihuela-Alicante, Almería, Albacete, Guadix, Canarias y de Idiofa (República del Congo); auxiliares de Barcelona, Madrid y Valencia; y los eméritos de Burgos, Zaragoza y los dos de Orihuela-Alicante.

Tras invocar al Espíritu Santo con el canto del 'Veni Creator', los dos sacerdotes que acompañaban a monseñor Chico -directores espirituales del Seminario San Fulgencio- pidieron a Lorca que lo ordenara obispo, procediéndose a la lectura de la bula papal del nombramiento.

Lorca Planes: «Entras en el episcopado en el octavo aniversario del terremoto de Lorca, ya historia pasada»

En su homilía, el obispo de Cartagena destacó «la cercanía, la sencillez, la humildad, la alegría y la dulzura de carácter» de Sebastián Chico y agregó que «un obispo no puede ser de secano, está llamado a dar frutos y en su rostro se deben manifestar las señales de la intrepidez y de la valentía».

Lorca Planes recordó que «entras en el episcopado en el octavo aniversario del terremoto de Lorca, tan presente en nuestras vidas y afortunadamente ya es una historia pasada y una ciudad reconstruida».

Los arzobispos de Valencia, Granada y la Seo de Urgel y varios obispos asistieron a la ceremonia eclesiástica

El obispo se dirigió a Sebastián Chico y le invitó a que mirase «la imagen de la Virgen de la Fuensanta», -que ha retrasado su romería de regreso al santuario hasta el próximo martes para presidir el acto eclesiástico-, «o que refresques en tu memoria a la Patrona de tu pueblo, la Virgen de las Maravillas, o a La Caridad de Cartagena».

Anillo, mitra y báculo

La celebración continuó con el rito de la ordenación. En un primer lugar con la promesa del elegido y la letanía de los santos en la que, mientras el coro cantaba, el elegido, como signo de humildad, se postraba en tierra. El rito de la ordenación continuó con la imposición de manos. Después de hacerlo Lorca Planes, todos los obispos impusieron sus manos sobre el ordenando, como gesto de invocación al Espíritu Santo. Después, Lorca Planes ungió la cabeza de Sebastián Chico con el santo crisma y le entregó el libro de los Evangelios y los signos episcopales: el anillo (como símbolo de fidelidad), la mitra (de santidad) y el báculo (que significa la tarea de guiar al pueblo de Dios y cuidarlo).

La última ordenación en la Diócesis de Cartagena se remonta a 1966 con monseñor Miguel Roca

Tras el abrazo de los obispos, como acogida dentro del episcopado, continuó la celebración eucarística.

Uno de los momentos especiales fue cuando, tras la comunión, el nuevo obispo recorrió el templo catedralicio bendiciendo a los fieles, acompañado por el arzobispo emérito de Burgos y el arzobispo emérito de Zaragoza, monseñor Manuel Ureña.

Entre los miles de asistentes, se hallaban las autoridades civiles, académicas y militares. Además del delegado del Gobierno, Francisco Jiménez; el presidente de la Comunidad Autónoma, Fernando López Miras; el alcalde de Murcia, José Ballesta, y el secretario general del PP y diputado en el Congreso, Teodoro García, siguieron la ceremonia el delegado de Defensa, José Ignacio Martí Scharfaussen; el almirante de Acción Marítima (Almar), Juan Luis Sobrino; el coronel jefe del Regimiento de Artillería Antiaérea Nº 73, Carlos Javier Frías; el coronel de la Academia General del Aire (AGA), Miguel Ivorra; el coronel jefe de la Base de Alcantarilla, Javier Fernández; el coronel jefe del Regimiento de Zaragoza Nº5, Juan Manuel Ruipérez; el coronel de la Guardia Civil, Jesús Arribas; el jefe superior de Policía Nacional, Cirilo Durán, y el inspector jefe de la Policía Local de Murcia, José María Mainar.

«Es un orgullo para la familia y para el pueblo de Cehegín»

Juana Martínez Puertas, de 78 años, la madre de monseñor Sebastián Chico, no pudo reprimir las lágrimas en varios momentos durante la ceremonia. Antes de comenzar, aseguró que «hoy es un día de orgullo para la familia, para el pueblo de Cehegín y para toda Murcia». Junto a ella, sentados en dos de los primeros bancos de la Catedral, se encontraban los dos hermanos de Sebastián, Juan Antonio y Miguel Ángel, con sus respectivas esposas, Mari Carmen y Loli, y sus hijos Juan Manuel (17 años), Sergio (13), Rubén (15), Juan Pablo (10) y Alejandro (7), muy elegantes todos luciendo pajarita. Momentos antes de la ceremonia, aseguraron que «sentimos mucha alegría, aunque sabemos que es una gran responsabilidad». Y añadieron que «es un orgullo llevar el apellido que llevamos». El obispo, al final de la ceremonia, tuvo también un recuerdo para el padre de monseñor Chico, Juan, ya fallecido. Fueron muchos los vecinos de Cehegín, pueblo natal del obispo auxiliar, los que se desplazaron a Murcia, incluido el alcalde, José Rafael Rocamora.